GR 11 y la búsqueda de respuestas #GR11SalvaMiEnte

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¡Hola!,

como algunos de vosotros sabéis, hace unas semanas ¡conseguí finalizar el GR 11 o Travesía Pirenaica!

El GR 11 es un sendero de gran recorrido, que va desde la punta más al este de España, el Cap de Creus (Girona), hasta el Cabo Higuer (Guipuzcoa) en las aguas del Mar Cantábrico. Son unos 850Km de alta y media montaña, con 84.000 metros de desnivel acumulado, que decidí hacer en solitario y en autosuficiencia, con la tienda de campaña a cuestas (portaba unos 17Kg al día a la espalda), sin hacer uso de refugios y avituallando por los pueblos por donde transcurría.

«GR 11: somos animales». Angel Abril bebiendo en un riachuelo durante la travesía transpirenaica. Foto tomada el 19/08/17, a las 12:38, en algún lugar entre La Junquera (Girona) > Ermita/Cementerio de Sant Miquel de Bassegoda (Girona)

«GR 11: somos animales». Angel Abril bebiendo en un riachuelo durante la travesía transpirenaica. Foto tomada el 19/08/17, a las 12:38, en algún lugar entre La Junquera (Girona) y la Ermita/Cementerio de Sant Miquel de Bassegoda (Girona)

Aunque llevaba más de cinco años con la idea en la cabeza (desde mi primera travesía de Carros de Foc), hasta ahora no había encontrado la motivación suficiente para aventurarme a ello. Pero la motivación llegó hace unos meses. Las desagradables circunstancias de la última etapa de mi doctorado hicieron de catalizador o disparador. Necesitaba reafirmarme en mis convicciones y reforzar los cimientos de mis principios, de forma que no me tambalease al tomar la decisión que muy probablemente debía tomar: abandonar el doctorado, con la tesis prácticamente finalizada, y no defender la tesis en la Universidad de Murcia, por cuestiones éticas.

Fueron 21 días de aventura, unos 40 kilómetros y 3000 metros de desnivel positivo al día, de pura montaña. Habitualmente me levantaba a las cinco y media de la mañana y estaba todo el día corriendo o andando. A las 19.30h procuraba tener elegido el sitio donde montar la tienda de campaña. Lo primero que hacía por las mañanas era poner el cazo de agua a calentar (usaba pastillas de combustible sólido que insertaba en un minihornillo de chapa). Mientras desayunaba revisaba los mapas del día. También revisaba los mapas del día mientras cenaba. Revisar los mapas para tener en mente los puntos de agua y presencia humana de la jornada era una tarea crítica.

Reflexión
A mi regreso, algunos amigos me están comentando que con lo bonito que son los Pirineos, disfrutaría muchísimo de los paisajes. La respuesta es que no. No disfruté de los paisajes porque apenas era consciente de ellos. Durante el tiempo que estaba en marcha, o bien estaba pensando en tareas de supervivencia (¿dónde está la próxima fuente?; creo que no voy a llevar suficiente agua de reserva; ¿cada cuánto tiempo y cuántos mililitros de agua debo tomar para sobrevivir con la cantidad que llevo?; ¿encontraré alguna tienda de comida en el siguiente pueblo?; ¿se va a enganchar a llover otra vez?; ¿podré aguantar el frío de esta noche?; ¿cuántos collados me faltan?; ¿aguantarán las pilas del GPS?…), o bien estaba reflexionando sobre el infierno de mi doctorado, o bien intentando meditar, así que poco tiempo me quedaba para disfrutar del paisaje.
Una cosa curiosa que quiero comentar con vosotros es la capacidad de desconexión que tenemos las personas. Esto resultó un grave problema para mi, porque fue causa de mis pérdidas diarias. Llegaba a sumergirme tanto en mi interior, que perdía la conciencia de donde estaba y cuando volvía en mí, perfectamente podía haber abandonado la senda sin darme cuenta durante kilómetros, maldiciendo mi don de concentración, por los kilómetros de más que me tenía que chupar. Realmente la putada era supina cuando los kilómetros que había hecho durante la «desconexión» eran de bajada, y me tocaba volver a recuperar cota para llegar a la senda.

Lágrimas
Lo cierto es que lloré. Lloré muchísimo. Lloraba sobre todo por las mañanas. Pasaba minutos llorando como un niño desconsolado. Lloraba por mi doctorado y por todo lo que estaba pasando. Me acordaba de Salvador cada día, durante muchas horas. Pero también lloraba de emoción. Afloraban pensamientos que instantáneamente me hacían llorar. Lloré al escuchar la música que salía de un chiringuito al pasar. Y lloré al pensar en mis primeras visitas a Pirineos con Ricardo y con Álvaro.

El camino
No sé si habéis leído Siddartha, de Herman Hesse, o tantas otras novelas donde los personajes emprenden un viaje buscando su destino. Siddartha pasó su vida buscando la sabiduría plena. Un viaje, o un camino, son momentos que nos ayudan a bucear en nuestro interior. Aquellos que habéis hecho el Camino de Santiago o algo parecido, sabéis de qué os hablo. Para mi esta aventura se trataba básicamente de eso, de un «camino» que recorrer, procurando que en los pasos finales algún duende hubiese colado en mi mochila las respuestas a tantas preguntas.

El Hashtag: #GR11SalvaMiEnte
Ya entendéis entonces el significado del hashtag que usamos durante la travesía: #GR11SalvaMiEnte. El ente es la parte impersonal del ser, así que lo que le pedía al GR11, era su salvación: ¡GR11, por favor, intenta salvar mi ente! (quizá, aquellos que conozcáis algo más sobre mi doctorado, podáis sacarle un sentido alternativo 😉 ).

La documentación y el blog con todo
Ya sabéis que estoy un poco obsesionado con dejar siempre todo documentado. Por eso, he hecho un pequeño blog con todo el material y con algunas anécdotas sobre cada una de las etapas.

· Las fotografías que realicé podéis verlas en esta carpeta de Google Fotos: GR 11 o travesía transpirenaica en 21 días – #GR11SalvaMiEnte – Fotos.

· Algunos vídeos editados podéis verlos en esta lista de mi canal de Youtube: GR 11 o travesía transpirenaica en 21 días – #GR11SalvaMiEnte – Vídeos.

· En redes sociales estuvimos comentando en Facebook y Twitter usando el hashtag #GR11SalvaMiEnte. Puedes encontrar los comentarios en:
Publicaciones y reacciones durante la travesía #GR11SalvaMiEnte en Facebook
Publicaciones y reacciones durante la travesía #GR11SalvaMiEnte en Twitter

Y en el blog http://gr11salvamiente.blogspot.com.es es donde he puesto un pequeño diario de bitácora para cada una de las etapas, con aquellos recuerdos más intensos de cada día —recuerdo especialmente la tarde de la tormenta de granizo, donde me vi rodeado por un rebaño de ovejas petrificadas, tan petrificadas como yo lo estaba. Lo cuento en esta etapa >.

Y esta es la historia de mi GR 11 🙂 . Si quieres hacerlo alguna vez o necesitas alguna información sobre él o cualquier cosa, ¡no dudes en contactarme!

Un abrazo (no olvides sonreir 🙂 ),
Angel.

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