Odio hablar por teléfono

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Quien me conoce sabe que no me gusta nada hablar por teléfono (parece mentira, viviendo “de los teléfonos”…)

Muchas veces, la gente me llama, y no cojo el teléfono, porque estoy ocupado haciendo alguna cosa, o porque en ese momento no me apetece hablar, o… en fin, que no me gusta, vamos.

Yo creo que tiene que ver con un “trauma” de la infancia, que tampoco voy a contar aquí, y siempre me recuerdo así, odiando hablar por teléfono. Con la incorporación al mercado laboral, fui dándome cuenta que mi sentimiento “antihablarporteléfono”, en lugar de desaparecer, se mantenía e iba creciendo.

Igual que de pequeño podría ser algo “personal”, en la vida profesional comencé a darme cuenta de lo poco productivas que son las conversaciones telefónicas. Tenía bastantes compañeros, que se podían estar 30 minutos hablando, y al final de la conversación, no haber sacadao ninguna conclusión (¿no os suena?).
La verdad es que depende mucho del uso que se le de, porque el teléfono, bien usado, puede ser tan productivo o más que cualquier otro medio para comunicarse; el problema viene cuando mucha gente, no lo usa de una forma “productiva” y se tira minutos y minutos hablando, sin llegar a ninguna conclusión; bueno, ahora que lo pienso, esto también pasa en reuniones cara a cara, así que tampoco esta improductividad es algo que dependa del teléfono, es cierto, depende más que nada de la persona.

Otra cosa, el teléfono interrumpe a la persona llamada, si no se avisa previamente de la llamada. ¿Qué derecho tiene alguien a interrumpirme en medio de la lectura de un artículo, o de la elaboración de un informe, o en medio de mi meditación de media mañana?, no está bien interrumpir a la gente. Evidentemente, para quien su trabajo sea “recibir llamadas”, esto no debe suponer problemas, es obvio, pero para los  que tienen otro tipo de trabajo que requiere una mayor concentración, esto molestas bastante.

Yo me siento incómodo cuando tengo que llamar a alguien, por si “igual no le pillo en buen momento”, hasta me pongo nervioso y todo.

Volviendo al tema de la productividad. Una conversación telefónica normalmente, está estructurada más o menos en: un inicio – presentación – cómo estás – tema principal – despedida.
De todo esto, lo único que interesa realmente es “tema principal“.
Una herramienta que evita ese desperdicio de tiempo, y aún mejor que el email, es la mensajería instantánea (MSN, skype,…). Si tengo que pedirle algo a mi compañero del departamento de al lado, o a mi socio, o me surje una duda puntual en un momento, escribo una línea con la duda a la persona indicada, y esa persona me resuelve en otra línea, sin necesidad de gastar tiempo en más -> productividad 100%.
En mi empresa, utilizamos skype como herramienta corporativa para este tipo de comunicaciones “productivas”; todos tenemos siempre enchufado el skype, con un chat principal, en el que todo el mundo puede ver las dudas que plantea todo el mundo, y así tener un pulso en tiempo real de lo que está pasando en cada momento en la organización. Además, cuentas con la ventaja de que el chat queda almacenado en un histórico y siempre puedes consultar aquel tema que trataste hace tantas semanas con fulanito de tal…
Estas herramientas permiten indicarle a la otra persona si estás ocupado, si estás delante del ordenador, si no deseas que te molesten… en fin, que no son tan intrusivas como el teléfono y suelen ser más productivas bien utilizadas. Claro está, todo esto no es extrapolable a cualquier tipo de organización…

Bueno, y he decidido contar esto en este momento, al leer este post de Martin Varsavsky, donde más o menos muestra un punto de vista muy parecido al mio:

No sé realmente como explicarlo, pero, en general, no me gusta hablar por teléfono a menos de que se trate de personas muy pero muy cercanas a mi. Si no me comunico por e-mail, Twitter (aunque en ese caso es más unidireccional), Facebook (que ofrece todo tipo de maneras) y este blog.

Pero mas allá de las consideraciones económicas, no me gusta el uso del teléfono. Me parece mal que el último que te llama tiene prioridad de interrumpirte. Si alguien quiere hablar conmigo de trabajo les pido que me escriban antes. Tampoco me gusta interrumpir a los demás. Si es cuestión de hablar prefiero Skype que te dice si el otro está listo para hablar contigo.

Por ejemplo, ahora mismo me acaban de interrumpir con una llamada telefónica para hablarme de un tema de subvenciones de I+D, y no era el momento más indicado. Como me han interrumpido,  mi predisposición no era la ideal para que el colega que me ha llamado, haya conseguido cerrar un negocio conmigo. Si el colega me hubiese enviado un email ayer, indicándome que me iba a llamar esta mañana a las 12:30h, hubiese estado esperando la llamada y seguramente hubiese estado más receptivo a su propuesta.

En fin, aquí queda mi particular punto de vista,
un abrazo
aabrilru

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