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Artículo Óscar Molina: “Vivís de mi dinero”

Mi colega Antonio me ha remitido este artículo. Lo pongo aquí porque quiero conservarlo, dice algunas cosas con las que estoy bastante de acuerdo. Ctrl C -> Ctrl V

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Tremendo y certero articulo de un tal Oscar Molina. Extraodinario.

Vivís de mi dinero

Oscar Molina. Clases Medias.12 de diciembre 2009http://vicentvercher.files.wordpress.com/2008/02/120343338700620080219-969651dn.jpg

Paso fuera de mi casa y lejos de mi familia una media mensual de 360 horas (15 días completos), contribuyo al fisco con un 40% de mi salario; entre impuestos directos, indirectos, tasas obligatorias y demás gravámenes, trabajo más de la mitad del año para el Estado. Pago un colegio a mis hijos, mientras financio un sistema de educación pública; me dejo un turrón en una póliza de sanidad privada, pero abono religiosamente mi correspondiente diezmo para que muchos puedan tener cuidados médicos. De lo segundo no me quejo (a pesar de que nadie me lo reconozca) y de lo primero no me quejaría si no fuese porque la educación pública consiste en meter a los niños en fábricas de ignorantes donde sólo se hace hincapié en su adoctrinamiento en un conjunto de paridas sin sentido.

Muchos están peor que yo. Se levantan a las 6 de la mañana, vuelven a casa cuando sus hijos se van a la cama, conviven con la cotidiana amenaza de perder su trabajo y hacen encaje de bolillos para que el fruto de su sacrificio vital les permita llegar a fin de mes.

Y otros, de número creciente, están aún peor. Han perdido su trabajo y conservan escasas esperanzas de conseguir otro.

Todos, de alguna manera, ponemos un montón de dinero para que vosotros, que sois muchos, os alimentéis de nuestra pasta.

Porque vosotros, incompetentes ejecutivos de la nada, mediocres gobernantes de nuestro Estado central, vivís de nuestro dinero. Sois parte un elefantiásico entramado de Ministros, Secretarios de Estado, Directores Generales, y parásitos varios que contáis con un ejército de asesores, viajáis en coche oficial y reserváis Clase Preferente en vuestros viajes privados, con mi dinero. A cambio, resultáis totalmente incapaces de resolver nuestros problemas, no garantizáis nuestra seguridad ni dentro ni fuera de España, no nos protegéis del desempleo, ni prestáis servicio alguno. Sólo se os ocurren normas para coartar nuestra libertad, para vigilarnos, atemorizarnos y decidir qué es bueno para nosotros. Tomáis posesión de nuestra vida pública, privada y de nuestro dinero para complicarnos la vida, y parís normativas orientadas a seguir siendo necesarios, a no permitirnos deshaceros de vosotros.

Por si fuese poco, inventáis problemas inexistentes, enfrentáis a la sociedad reabriendo debates cerrados, legisláis para cuatro, y tenéis la jeta de pagar un sueldo a majaderas de manual sin el menor sentido el ridículo que nos hablan de “acontecimientos planetarios”. Todo con mi dinero.

Vosotros, prebostes de alguno de los diecisiete gloriosos mini-estados autonómicos, también vivís de mi pasta. Unos subidos a cuentos imposibles como la fábula de Aitor, otros mitificando a unos segadores de hace cuatrocientos años. Los demás, a rueda de éstos, os habéis montado un chiringuito de consejerías, direcciones, subdirecciones, patronatos, embajadas y demás máquinas de gastar. Con mi dinero, claro está. Usáis la pasta que yo Continue Reading

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La persona como marca. Mi marca: aabrilru

Hace tiempo que oí hablar del tema por primera vez; fue en el primer o segundo iniciador al que asistí, en Madrid, allá por finales del 2007. Aún se hablaba de los blog (ni twitter ni facebook habían llegado), y de cómo un blog se convertía en la herramienta para “crear la marca de una persona”.

Cuando decidí crear mi blog personal (antes administraba y escribía en otros corporativos, pero no personal), decidí que era el momento de “cuajar” aquella idea. Lo primero que hice, como toda marca que se precie, fue diseñar mi logo:

logo_aabrilru_horizontal_243x49

en varias versiones, claro:

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pero evidentemente, una marca no es un logo. Básicamente, una marca son una serie de valores que se intentan transmitir a una segunda parte.
Estamos hartos de hablar de marcas empresariales, pero, ¿y de la marca de una persona?, ¿qué transmite esa persona?, ¿te genera confianza?, ¿agradable a la vista?, ¿deportiva?, ¿competitiva?, ¿comprarías sus servicios?, ¿le dejarías como canguro de tu hijo?…

Aquí podemos ver en castellano, lo que la wikipedia nos dice al respecto: http://es.wikipedia.org/wiki/Marca_personal

y aquí en Inglés, el personal branding: http://en.wikipedia.org/wiki/Personal_branding

Sobre todo si nos movemos en el mundo de los negocios, debemos tener claro, cuáles son los valores que transmitimos con nuestra imagen y nuestro comportamiento, cuál es nuestra marca, dónde estamos posicionados, y sobre todo, dónde los demás nos ven posicionados.

Buceando por ahí, he encontrado este artículo de Luis Huete, Profesor de IESE Business School, de mayo de 2008, del que copio un fragmento:

Profesionales con marca propia

Cualquier persona debería crear su marca personal para vender y diferenciarse del resto. Pero, para triunfar en ese proceso es necesario mejorar el producto que somos cada uno de nosotros. La diferencia entre el código genético de una persona y el de cualquier otra es menor del 0,0003%; algo que choca con la experiencia que todos tenemos sobre los cauces tan dispares por los que transcurre la vida de las personas que tenemos a nuestro alrededor. La genética influye más bien poco a la hora de convertirse en un personaje mejor o peor.

Los estudios que maneja el divulgador de la inteligencia emocional Daniel Goleman concluyen que el coeficiente intelectual es un factor que influye en menos de un 10% de la varianza entre los elementos que determinan el éxito de las personas.
Tampoco parece que la inteligencia sea el factor determinante de lo bien o mal que transcurren los días o los logros que hacemos en nuestra vida.
Lo que de verdad marca la diferencia son las ganas de aprender, el cultivo de las buenas ideas, el afán de ir a más, la construcción de una personalidad centrada, la profesionalidad como principio irrenunciable, el cultivo de las redes de amistades, el deseo de servir y, sobre todo, la habilidad de venderse bien.

Está demostrado que estos factores influyen de manera decisiva cuando se combinan de manera inteligente con los condicionantes genéticos y educativos.De poco serviría lo conseguido si no se ambicionara una mejora. Estas cualidades permiten hacer de nuestra profesión una inmensa fuente de satisfacción personal.

Hay que saber venderse.Vender es digno si se hace con profesionalidad. El prestigio profesional y la calidad humana son productos que se venden bien, y mucho. Vender nos obliga a mejorar el producto que somos cada uno de nosotros. Una persona es un gran producto cuando sabe integrar lo relacional y la tarea de manera natural. Cuando sabe pasar de la visión global al detalle, y viceversa, con igual destreza.

Las marcas ayudan a la venta. Cualquiera de nosotros debe hacer su marca personal para vender, para expresar su identidad y diferenciación en el mercado. Si eres respetado y sabes conectar emocionalmente con los demás, se crea por arte de magia la marca personal; una marca emocionalmente atractiva. Y es que ayer había nobles y plebeyos, después patronos y obreros, y mañana lo que habrá serán personas con marca y personas sin marca [. .]

El trabajar tu marca, no está motivado tan solo por “vivir en el mundo de los negocios”; el párroco del pueblo, el hombre de la basura, el maestro, el médico, el mecánico, el colega… todo el mundo “tiene una marca” que le posiciona en “el mercado” de las relaciones sociales.

He encontrado una referencia a este libro, que puede ser interesante (me gustaría poderlo comprar en pdf, y no contribuir a la tala de árboles…): Tu marca personal. Cómo conseguir gestionar tu vida con talento y convertirla en una experiencia extraordinaria.

Al igual que en las empresas, uno puede pretender “vender unos valores” de palabra, y luego, al cabo del tiempo, demostrar con los hechos que esos valores vendidos son humo, ya que las pautas de comportamiento son totalmente distintas.
Esto es muy típico en las empresas, es algo que me cabrea bastante: “el cliente está en el centro de la organización”, “el cliente es lo más importante”, “nos vamos a orientar hacia el cliente”, algo que queda muy bonito en el powerpoint de turno, de cara al auditorio, pero tras el cocktail del final, todo el mundo olvida, nadie escucha al cliente; lo peor es que quien lo dijo, luego no pone los medios materiales (ni ideológicos) necesarios para que así sea, i.e., intentan vender “unos valores de marca” cuando en el día a día, practican otros.

En fin, ¿te has parado a pensar qué valores vendes con tu marca? 🙂

un abrazo,
aabrilru

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Mi forma de pensar: Los 10 mandamientos del peregrino…

Andaba subiendo las fotos y las cosas del GPS a la web, de las dos rutas que hemos hecho este fin de semana (subida al Buitre-Nevazo el sábado y 4ª Cehegín Sport Natur hoy domingo), cuando enlazando pensamientos, he querido recordar “los 10 mandamientos del peregrino”, que encuentras colgados en muchos de los albergues del Camino de Santiago.

Durante la ruta de hoy, comentaba con José Luis (cocinero más fm begastri ;-), que mi espíritu en las competiciones (maratones y demás carreras que hago), nunca es competitivo, sino “senderista”.
¿Y esto qué significa?, pues que no compito contra nadie, sino que corro con los demás, acompañado por los demás, no compito contra los demás, no me obsesiono por los tiempos (de hecho, muchas maratones y medias las he corrido sin reloj), y lo que realmente valoro, son las sensaciones físicas y mentales que te vienen durante el esfuerzo. Mi espíritu en la carrera, es “un espíritu senderista”, un espíritu de ayuda constante al compañero, de buen rollo, de compartir, de ir siempre apoyando al que menos puede. Ese es lo que a mí me gusta, los cronómetros, que se los traguen con patatas y alioli otros…

1. Seguirás las flechas sobre todas las cosas.
2, No recorrerás kilómetros en vano.
3, No descansarás ni en fiestas.
4. Llamarás a tu padre, a tu madre y a tu pareja.
5. No pararás.
6. No llevarás calcetines impuros.
7. No te quejarás.
8. No dirás falsas distancias al hablar.
9. No tendrás pensamientos ni deseos de irte.
10. No codiciarás las ampollas ajenas.
Estos diez mandamientos se encierran en dos: Andarás sobre todas las cosas y cuidarás la mochila del prójimo como la tuya misma

Por cierto, reciéntemente perdí las fotos de estos últimos 5 años, entre las que se encuentran las de mis dos Caminos de Santiago; me ha dolido mucho, pero bueno, pensé que los verdaderos recuerdos los llevo dentro, y esos no se borrarán por un byte erróneo en la tabla de particiones o en el sector de arranque.

Un abrazo,
aabrilru

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