La máquina de precisión que es el cuerpo humano, el milagro de mantener la sonrisa y el GTP 2013 (110Km 5000d+)

Poniendo orden a los discos duros, archivando fotos, vídeos y otras hierbas he encontrado esta foto de abajo. Es del Gran Trail Peñalara (GTP) de este año (26JUN12).

Se trata de una prueba de carrera por montaña. La distancia es de 110 kilómetros y el desnivel positivo de 5000 metros. Es una prueba ultra bastante dura.

Por poner magnitudes, 5000 metros de desnivel positivo es el desnivel que venceríamos si subiésemos de Cotos a la cima de Peñalara unas 8,3 veces o si subiésemos desde el Poly a la Peña Rubia unas 23,3 veces. Tardé unas 20 horas(1). El primero 14,5 horas.

La carrera tenía el aliciente especial de comenzar a las 23h, algo que ponía a prueba los bioritmos de todos los participantes (lo de acumular más de 24 horas sin dormir nunca sabes cómo podrá sentarte…).

 

Angel Abril en el GTP2013 (ladera Alto Guarramillas) - Nunca pierdas la sonrisa

 

Esta foto fue subiendo a la Bola del Mundo, en el kilómetro 105 (aprox), cuando llevaba unas 19,5 horas de prueba. No puedo evitar admirar la capacidad del cuerpo humano en general y en particular en esta foto por la cara de frescura que mostraba a esas alturas y sobre todo, por no perder la sonrisa 🙂 .

A veces quedamos admirados por el último artilugio tecnológico que sale al mercado o por el coche de tropecientos mil euros que incluye tecnología de la fórmula 1 y sin embargo no reparamos en la máquina de ultratecnología y alta capacidad que nos porta cada día: nuestro cuerpo.

Probablemente el cuerpo humano sea la máquina más admirable que podremos llegar a conocer.

¡Besas y besos!,
Angel (aabrilru)

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Notas:
(1). Posición 59 de 292 clasificados, con 120 retirados. La clasificación completa puede consultarse aquí: clasificación general GTP 2013 >




La economía del saber, los jóvenes que tienen que emigrar de España y Peter F. Druker

Una forma de interiorizar la lectura -o cualquier nueva experiencia- es relacionarla con circunstancias que vivimos de forma personal. Vivimos con especial intensidad las peripecias del personaje de un libro o del protagonista de una película si nos sentimos identificados con él, piensa como nosotros o le ocurren cosas por las que nosotros también hemos pasado; nos reimos especialmente de un chiste cuando nos recuerda alguna situación vivida en primera persona.

Supongo que a nuestro cerebro le resulta más fácil crear una nueva imagen o recuerdo si conseguimos enlazar esa nueva imagen o recuerdo con alguno ya almacenado en sus mapas mentales(1).

Además, probablemente se trate de algún sesgo cognitivo -de los que soy un fan desmedido.

Iniciando el viaje, vía flickr de Unai_guerra

 

Leyendo «La Sociedad Poscapitalista» (1993) de Peter F. Druker (2) (Viena, 1909 – Claremont, 2005), no puedo evitar realizar permanentes conexiones entre las ideas que Druker transmitía hace 20 años y nuestro entorno actual.

En este caso voy a detenerme en el siguiente párrafo:

El saber se ha convertido en el recurso clave de todo trabajo; la creación de empleos industriales de tipo tradicional, como se está haciendo en Estados Unidos, Gran Bretaña y Europa, es en el mejor de los casos una solución a corto plazo y puede que en realidad empeore las cosas. La única política a largo plazo que promete éxito es que los países desarrollados transformen la industria para que pase de basarse en la mano de obra a basarse en el saber. [pág 81]

que me evoca las siguientes reflexiones (con el zoom puesto en España):

  • ¿la mayoría del tejido productivo español se ha transformado en los últimos años desde una «economía industrial» hasta una «economía basada en el saber»?. Probablemente, no tanto como otras economías de países vecinos.
  • ¿la población activa, los trabajadores españoles, están suficientemente cualificados para el paradigma de la economía global basado en el saber?.
    La evidencia invita a pensar que una gran parte de ellos sí está instruida en la nueva economía del saber.

Atendiendo a este planteamiento, podríamos pensar que tenemos un desequilibrio en el sector productivo español. Si me permitís usar la metáfora de hardware como tejido empresarial/industria y software como mano de obra, es como si tuviésemos un ordenador (un hardware) de hace 10 años donde no podemos ejecutar un programa (software) de este año: la antigua máquina física no es capaz de procesar los modernos algoritmos lógicos.

Desde una perspectiva personal (no baso esta opinión en ninguna estadística científica), parece como si una gran parte de la mano de obra sí hubiese evolucionado hacia la nueva era de la economía del saber (en Japón, por ejemplo, lo hicieron muy bien) pero la maquinaría empresarial, la que debe dar empleo a esos trabajadores, aún estuviese en la época industrial y no fuese capaz de absorber a estos «nuevos trabajadores».

No es un razonamiento nuevo ni original, más bien estamos ante una cuestión ya por todos tratada. Esta evocación a partir de las palabras de Druker no es más que una flecha adicional que apunta a la fuente de la «paticojería» de la economía española.

Probablemente, durante la última década, hayamos producido un gran desequilibrio en la economía española entre «hardware» y «software» .
No nos preocupamos lo suficiente de modernizar el hardware y fuimos tirando con hardware y software viejo, porque «funcionaba y daba resultados».

Mientras esto sucedía, había software que sí se estaba modernizando (nuevos trabajadores basados en la economía del saber); al principio encontraban hardware evolucionado donde trabajar. El número de hardware «de nueva generación» crecía a un ritmo suficiente para soportar el «software» de nueva lógica que entraba al mercado.
Ahora bien, llegó un momento en el que el ritmo de crecimiento del software moderno fue superior al ritmo de crecimiento del hardware moderno: ya no había suficientes máquinas modernas de hardware (empresas de la nueva economía del saber) donde pudiese instalarse todo el software nuevo (los trabajadores nuevos del saber).

Así hemos llegado al «gap» donde ahora nos encontramos: tenemos una bolsa de trabajadores cualificados, programados para la «nueva economía del saber» pero no tenemos un número suficiente de organizaciones que absorban esa capacidad creativa.

Sería largo analizar las causas por las que «el nuevo modelo productivo» no termina de cuajar en España. Unos dirán que el gobierno, otros que los empresarios, otros que los trabajadores, otros que Epi y otros que Blás… yo digo que un mix de todos ellos 🙂 .
Mientras tanto, a los jóvenes cualificados españoles les toca emigrar fuera de España y «buscar un hardware» donde poder instalar su «software»…

Como aventuró Peter F. Druker hace 20 años, las economías -y las organizaciones- de los países desarrollados que no estén basadas en la industria del saber, tendrán que replantearse su papel en el mundo.

Gracias por llegar hasta aquí,
un fuerte abrazo,
Angel (aabrilru)

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Notas:
(1) «Y el cerebro creó al hombre», A. Damasio
(2) «Drucker es el más importante teórico de la dirección empresarial de nuestro tiempo», Harvard Business Review.

 




Te lo doy todo por un euro… (la promoción de moda)

Probablemente a todos nos pasa. A cada uno en su parcela. El herrero observa las barandas de hierro de cada ciudad que visita, las nuevas técnicas, los nuevos materiales; el pintor de obra va por el mundo captando los nuevos colores, acabados, calidades… cada uno en su mundillo tiene sensibilidades especiales que son ajenas al resto (mi padre, por ejemplo, podría ser capaz de identificar desde la carretera la especie de cualquier tipo de árbol frutal mientras que yo podría tardar horas en averiguarlo).

Tenemos sensibilidades más afinadas que el resto en las facetas relacionadas con nuestros oficios o pasiones (nuestro cerebro se especializa) y algo concreto que para otros puede pasar inadvertido, para nosotros puede ser muy significativo.

Supongo que este efecto será el culpable de mi sensibilidad por la promociones publicitarias. Al fin y al cabo, la publicidad es una parte del marketing; es tan parte del marketing que incluso hay personas que a veces confunden los términos y utilizan «marketing» como sinómino de «publicidad», ¡qué indecencia, pardiez! 🙂 .

Tengo gran afición por los anuncios de las marquesinas de autobús y las vayas de las estaciones de metro. Llamadme friqui pero tal vez sea una de las cosas que más echo de menos cuando ando fuera de Madrid una temporada.

Aunque normalmente estas promociones que vamos a comentar, por el tamaño de los anunciantes, no suelen estar en medios masivos sino más bien en el escaparate de cada local, también son santo de mi devoción y les presto bastante atención -en realidad, me divierto analizando cualquier acción de marketing que intente comunicar cualquier mensaje en cualquier medio, ¡es muy divertido!.

La primera campaña que quiero comentar es la de los «calderos de quintos«; comenzó a ponerse de moda hace uno o dos años. Al menos en Madrid fue un efecto contangio bárbaro. Una epidemia. El bar que no tenía su pizarra con la cotización «del caldero» estaba fuera de onda.
Tal vez la mecha la encendió «La Sureña«, de los amigos de Restalia (que son también los de 100 Montaditos).
Otro día comentaremos las promociones de los calderos con más calma, que tienen su miga…

Hoy nos toca hablar de la promoción del euro.

Hace unos meses comencé a pensar que podría estar siendo víctima de algún delirio (volviéndome un poquito majara, vamos). Preocupado por estar llegando a la obsesión salí varios días a la calle armado con la cámara fotográfica. Quería tener pruebas irrefutables ante mi terapeuta: lo que le contaba en cada sesión era real y a veces, muchas veces, «veía promociones a un euro». El resultado lo podéis ver en el vídeo de la promoción a un euro que hice la otra tarde.

Ante la evidencia, reflexiono sobre estas cuestiones:

1) ¿Podemos considerar la promoción «euromanía» que 100 Montaditos lanzó en 2008 (y sigue manteniendo) como la pionera en la industria de los bares?

2) Si es así, ¿deberíamos pagar rollalties a los marketinianos del Grupo Restalia o hacerles una especie de monumento por usar su idea? 🙂

3) ¿Hemos llegado a un punto de «valor» del euro tal que el consumidor lo considere como algo «despreciable» -similar a la gratuidad- de forma que su cerebro procese algo así como: «anda, por algo con tan poco valor como un euro, me dan la jarra grande de cerveza… merece la pena pagar un euro más»?

4) ¿Ha llegado el «efecto arrastre» y la agresividad de las promociones de otras industrias típicamente agresivas como la telefonía a la industria de los bares -en telefonía, la promoción creativa es copiada rápidamente por los competidores?. ¿Recurrir a las promociones está siendo una necesidad provocada por el descenso de las ventas que obliga incluso a los barecitos que tan cómodos vivían con su clientela habitual a subirse «al carro de las promociones» y realizar acciones de publicidad?

5) ¿Es posible que a los chicos de marketing que en todas las empresas son los más chachis de la creatividad se les esté marchitando el captus?

Supongo que en todas las industrias tenemos efectos similares: existen unos pocos innovadores/creativos que tienen las ideas y luego el montón que las adapta y las copia. No entro a valorar si es algo bueno o malo, tan solo es una forma más de trabajar.
Hay cierto tipo de personas que habitualmente consumen (Also Known As consumer 🙂 ) que incluso pueden llegar a agradecer la homogeidad de ofertas y promociones entre las empresas de la competencia porque así no tienen tanto que pensar a la hora de tomar la decisión de compra (aquí podríamos hablar largo y tendido).

En el vídeo podemos ver bastantes ejemplos que usan la promoción «del euro»; aunque os parezca increible, la promoción la podemos encontrar incluso en la industria del automóvil (Toyota).

Moraleja: si andas corto de ideas y quieres colgarte una medalla ante tu jefe haciéndole ver que no has estado durmiendo la siesta al son de las chicharras durante el verano, bien puedes invertarte la promoción a un euro de alguno de tus productos. ¡Estarás a la moda!.

 

Besas y besos para todas y todos,
(agradezco vuestras sugerencias y comentarios, sobre todo si son contrarios a mi opinión general 😛 )

Angel (aabrilru)
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