¡Gracias 2019! —y un autodiagnóstico de felicidad 🤔😅

Angel y Ventura en la cumbre del Buitre (04ENE20) - Gracias 2019 —y autodiagnosis de felicidadEsta Nochevieja tenía mucho que celebrar. Lo comentaba hace unas semanas con unos colegas mientras estábamos de cerveceo por Murcia, que hacía años que no celebraba Nochevieja pero este año sí tenía motivos para hacerlo. Realmente 2019 ha sido un año insuperable para mí —aunque quizá no haya sido excepcional en términos absolutos, sí lo ha sido en términos relativos por comparación con los anteriores donde tuve algún que otro altibajo.

Hace unas semanas tuve la ocasión de conversarbreves minutos con mi colega F. Hacía bastante tiempo que no hablaba con él. Durante muchos años fue uno de mis mejores amigos; supongo que en cierta forma para mí lo sigue siendo aunque entiendo que yo no para él, lo digo por el hecho de que ni él ni gran parte de su familia me saluda desde que escribí mi primer libro «Personalidades múltiples…» (las cosas de los pueblos). Yo sí les saludo a ellos, ¡líbreme Dios de negar el saludo a alguien!, pero ellos no me saludan a mí. Los psicólogos llaman a este tipo de conductas ostracismo (negarle el saludo a alguien, ignorar su presencia, no colaborar con alguien en el grupo…) y hay que tener cuidado porque la víctima del ostracismo, si no tiene recursos suficientes para hacerle frente, puede pasarlo mal por agresión a su autoestima (afortunadamente no es mi caso, procuro cada día trabajar para tener las reservas de capital psicológico altas y así poder soportar estos embates). La cuestión es que durante nuestra fugaz conversación, F. me sorprendió afirmando que «yo hacía lo que hacía porque era un infeliz en la vida, y esta infelicidad la estaba descargando contra personas inocentes».

Esta pensamiento de mi amigo F. provocó cierta disonancia en mi consciencia. Por un lado, F. decía que yo era un infeliz, pero por otro, mantengo la creencia de que estoy pasando por una época especialmente buena en mi vida (estabilidad personal sumada a logros y superación frecuente de pequeños retos). Así que no me quedó otra que ponerme a reflexionar.

Hace unos años dediqué varios meses al estudio del concepto de felicidad. Definiciones hay muchísimas. Recomiendo especialmente los trabajos del psicólogo premio Nobel de Economía Daniel Kanheman —aquí una interesante conferencia TED en 2010 sobre el tema.

Y tras dedicar algunos ratos de rumia, hasta ahora mi diagnóstico es que actualmente tengo bastantes motivos para ser feliz, especialmente en este 2019, por las siguientes razones:

Mi familia está bien:
Tanto mi padre como mi madre son los mayores de sus hermanos. Ambos han pasado ya los 70. Aunque con los achaques de la edad, en general están bien de salud. A mi padre le operaron del colon hace varios años y afortunadamente solo quedó en un susto (nos asustó mucho, pero quedó ahí). Mi madre tuvo un percance hace tres años (resbaló y se rompió el pie por tres o cuatro sitios) y se recuperó milagrosamente pudiendo caminar de nuevo en menos de un año (tras una operación donde le metieron un montón de «hierro» dentro, eso sí 😅). Todos mis tíos y tías por parte de madre y padre están vivos y todos mis primos están bien (aunque a mi tío Antonio y a mi tía Encarna les han operado recientemente, todo les ha salido bien); en la fase de la vida que nos pilla, esto es un gran motivo para estar feliz. Se lo digo a mis padres de vez en cuando: papá, mamá, somos muy afortunados por tener tanta salud. Yo pienso en esto cada día y me pongo feliz.

Trabajo por placer:
Tengo pendiente escribir un libro sobre ello, sobre la libertad o independencia financiera. Gracias a una gran dosis de suerte y a mi habilidad y estrategia en la vida, desde hace unos años puedo decir que he logrado casi la plena independencia financiera. Eso quiere decir básicamente que puedo vivir sin estar obligado a «trabajar» como comúnmente entendemos el concepto de trabajar. La independencia financiera se alcanza cuando con tus ingresos pasivos cubres tus costes fijos y parte de los variables, algo que conseguí hace unos años (con mis propios recursos sin haber heredado nada de mis padres, aún), y se supone que salvo catástrofe, podrás mantener hasta el día de tu muerte. Esto no quiere decir que no trabaje, porque la realidad es que trabajo algunas horas al día en un trabajo «serio» (principalmente como administrador de una empresa familiar) y muchas horas en «otros trabajos», pero lo hago «por placer», no «por obligación», y eso da bastante felicidad (bueno, y no tener un jefe que te toque las pelotas cada día, jejeje). El resto del tiempo lo empleo en estudiar/investigar. Haber conseguido la independencia financiera antes de los 40 años es un motivo para estar muy feliz (dormir tranquilo cada día es lo que más valoro desde hace varios lustros).

Carrera de ratas - Imagen obtenida de: https://latinmoney.net/sal-de-la-carrera-de-las-ratas-antes-de-convertirte-en-una-rata/

Carrera de ratas – Imagen obtenida de: https://latinmoney.net/sal-de-la-carrera-de-las-ratas-antes-de-convertirte-en-una-rata/

Poder desayunar durante una hora leyendo la prensa:
Hace muchos años mi primo Paquico, en una de las muchas visitas que me hizo a Madrid, me comentó que una de sus aspiraciones era poder levantarse por las mañanas y desayunar tranquilamente, sin estrés, sin «una hora a la que entrar a trabajar», mientras leía la prensa. Yo creo que tanto él como yo lo hemos conseguido. Sí, algunos días tenemos que viajar y no lo podemos hacer, pero al menos yo la mayoría de los días tengo el placer de levantarme y poder dedicar alrededor de tres cuartos de hora a desayunar tranquilamente porque de una u otra forma, la realidad es que no tengo que fichar a ninguna hora porque el día me lo organizo yo, y la verdad que tampoco madrugo mucho (como soy búho, suelo acostarme tarde porque mi máxima creatividad es por la noche). Empezar el día sin estrés, desayunando con tranquilidad y sin pensar en los marrones que me esperan me hace muy feliz 😊.

Correr una hora a medio día todos los días:
Cuando estaba metido en la carrera de ratas durante mi primera época en Madrid, recuerdo que pasaba mucha envidia cuando veía a la gente correr Arturo Soria para arriba Arturo Soria para abajo en horas de trabajo. Pensaba que esas personas eran afortunadas por poder correr con el sol. Yo no podía porque, al contrario, trabajaba de sol a sol. Cuando dejé el trabajo en Orange ciertamente esta fue una de las cosas que más valoré: poder salir a correr a la hora que me diese la gana. Y desde el 2007 que dejé aquel trabajo eso vengo haciendo cada día, correr antes de comer para poder disfrutar del Sol que tanto me gusta. Esto me hace muy, muy feliz.

Estadísticas Endomondo - Angel Abril Ruiz

Llevar una vida sencilla:
En mi primera fase en Madrid no pensaba como pienso ahora. Sí, yo también viví la etapa de los veintitantos treintaypocos en la que eres joven, estás fuera de casa y ganas mucha más pasta de la que te hace falta. Esta etapa en la que estas intentando hacerte un hueco en la sociedad y compites por el estatus. Compraba bastantes tonterías. Pero no me duró demasiado. Antes de dejar Orange me di cuenta que para lograr ser feliz (y poder salir de la carrera de ratas), debía minimizar mis necesidades. En realidad yo siempre había sido muy austero desde pequeño así que no me costó demasiado volver al redil del vivir con lo justo y necesario. Mi primer Camino de Santiago Mi primer Camino de Santiago (2003)me hizo entender que para vivir no necesitamos mucho más que las cosas que nos caben en una mochila. Cuando en 2008 conviví durante una semana con una familia de refugiados saharauis en su haima, en Tindouf (Argelia), me di cuenta de lo afortunados que somos por el simple hecho de tener agua corriente. Y otra vez me di cuenta de que no necesitamos tantas cosas para vivir. Intento llevar una vida muy sencilla, sin grandes lujos. Intento reducir mi consumo al mínimo, no por una cuestión de economía doméstica, que también, sino más bien por un respeto a nuestro ecosistema. Campo refugiados Tindouf (2009)Más que reciclar intento no consumir, y cuando no hay más remedio, intento reutilizar. Tener la casa grande (vivo en un apartamento de 60m2), el coche grande (tengo un Fiat Panda), el último modelo de teléfono (tengo una Blackberry del 2009) o muchos electrodomésticos, ropa o stuff puede complicar la vida y creo que aumenta tus preocupaciones (bueno, a no ser que verdaderamente tu poder adquisitivo sea realmente alto y consolidado). Según diversos estudios sociológicos (noticia en prensa), un problema (o error) de la actual clase media (cada vez más difícil de definir) es llevar un nivel de vida por encima de sus posibilidades sensatas. Eso les obliga a vivir como esclavos: trabajar para ganar el dinero que necesitan para poder consumir cosas, la mayoría innecesarias, aunque interesantes cuando se trata de competir por el estatus frente al cuñado, el compañero de club o el vecino.
Por el contrario, una vida sencilla y mínima permite, a mí por ejemplo, no necesitar demasiado dinero y así poder vivir sin estar metido en la carrera de ratas, algo que me hace ser bastante feliz.

Poder ir andando al trabajo:
Otra cosa muy sencilla que me hace feliz desde hace años es no tener que desplazarme cada mañana para ir al trabajo. En algunas etapas de mi paso por Orange (no siempre trabajé en la misma sede) tardaba entre 45 minutos y una hora para ir a la oficina y otros tantos para volver. Sentía que mi vida se escapaba en el transporte. Además, el desplazamiento me hacía empezar el día muy estresado; ya llegabas de mala leche al trabajo, cada día, si no conseguías evitar el atasco. Viví aquello y por eso ahora valoro tanto lo que tengo: poder trabajar desde casa, o ir a la oficina andando o en bicicleta, me hace realmente feliz —soy aún más consciente cuando alguna vez veo los atascos y las caras de los que aún están en la carrera de ratas.

He escrito ya un par de libros y tengo claro cuál es mi propósito en la vida:
Este 2019 he escrito mi segundo libro. La experiencia ha sido muy gratificante. Lleva ya unas 3000 descargas en PDF y no llega al centenar de ventas la edición papel en amazon. Lo de escribir los libros fue un gran hito para mí. Realmente esto es a lo que quiero dedicar gran parte de mi vida, a investigar, a escribir libros y a hacer vídeos en Youtube (que también me genera ingresos pasivos, dicho sea de paso 😉). Como no tengo hijos (ni creo que los tenga), esta será mi forma de dejar mi semilla en el mundo (ya que no se propagarán mis genes, al menos quedarán mis memes). Estos dos libros simplemente han sido un piloto, han demostrado cómo lo puedo hacer y que lo puedo hacer. Tengo un punto en el horizonte y un propósito en la vida y eso me hace feliz.

Ver tu objetivo cumplido:
Uno de los objetivos del libro Manzanas podridas era llegar con su mensaje a los jóvenes que se están iniciando en el mundo de la investigación (a las vacas sagradas ya no hay quien las cambie, digo en alguna ocasión). Por un golpe de suerte, en junio de este año 2019, a las pocas semanas de publicar el libro los organizadores del congreso de predocs del CNIC me invitaron como ponente en las sesiones plenarias para la edición de este año. Para mí esto ha sido cerrar el círculo: tener la oportunidad de contar a decenas (¿cientos?) de jóvenes investigadores lo que me condujo a renunciar a defender mi tesis doctoral y toda la investigación sobre malas prácticas de investigación que realicé a partir de entonces. Esto me hizo muy feliz. Pensar en ello me hizo llorar varias veces de felicidad durante este año.

Limitar los contactos sociales:
Quizá para mi amigo F., como para tantas otras personas, tener una amplia red de amigos/contactos sociales sea una clave para la felicidad. Es cierto que algunos estudios hablan sobre la correlación positiva entre la calidad/cantidad de los contactos sociales y la felicidad, aunque esto depende en gran medida de la personalidad de cada cual. En mi caso nunca he tenido gran cantidad de contactos (soy muy individualista). De hecho, desde joven no he mantenido el contacto con las personas que he ido conociendo. Tengo grandísimos amigos, y cuando los he vuelto a ver hemos comprobado que esa amistad se sigue manteniendo, pero sin la necesidad de contactarnos regularmente. Esto tiene que ver con mi alta dosis de individualismo mezclada con la introversión. Los contactos sociales que mantengo son mínimos. Los contactos sociales me generan estrés. Probablemente dentro de unos años esto me haga infeliz, pero de momento me hace feliz porque puedo dedicar más tiempo a conocerme a mí mismo. No usar wasap es un gran punto para mi felicidad 😉.

Estudiar Psicología:
Llevo estudiando el grado de Psicología desde hace tres cursos. Me encanta conocer el comportamiento humano. Ya estudiando teleco recuerdo que decía que al final de mi vida terminaría estudiando Psicología porque me gustaba mucho observar el comportamiento de la gente y preguntarme el porqué. No es que esté llegando mi final y por eso esté estudiando Psicología, ¡jajaja espero que no!, solamente que para seguir avanzando en mi conocimiento creo que esta fase es necesaria. Tener que hacer exámenes y ponerte a prueba de vez en cuando viene muy bien para seguir sintiéndote joven y vivo y para mantener la autoestima nivelada. Estudiar Psicología me hace feliz (bueno, me hace feliz lo que aprendo y aprobar exámenes, estudiar en realidad no me hace feliz 😂).

Ah, y durante este 2019 he roto una barrera que tenía desde hace más de 15 años y que me ha hecho también especialmente feliz (pero esto es muy largo y os lo contaré en mi autobiografía, no os quiero aburrir más hoy 😜).

Es cierto que puedo ser víctima de algún sesgo psicológico, esos que nos hacen modular la realidad para proteger nuestra autoestima (cambiando nuestra perspectiva, actitudes y juicios sobre las cosas para pintarlas de forma positiva), y en realidad si me sometiera a algún cuestionario para evaluar la felicidad podría resultar que no soy tan feliz como me pinto. De todas formas, si os soy franco, creo que mis hábitos y estado psicológico son muy similares a los que podrían esperarse de un individuo con un moderado estado de felicidad: miro a mi alrededor y no puedo quejarme porque soy (como la mayoría de vosotros) muy afortunado por muchísimas cosas.

Así que por todo esto y algo más, no me queda otra que dar gracias al 2019, un año que me ha hecho especialmente feliz y que muy probablemente nunca volveré a superar. ¡Gracias 2019 por haber sucedido!

Angel.

PDTA: por supuesto que cualquiera de vosotros puede ser plenamente feliz por cosas totalmente diferentes a las mías, e incluso yo mismo, ahora soy feliz por estas, pero hace 10 años lo era por otras y dentro de 5 probablemente serán otras distintas. La felicidad es un proceso muy dinámico que varía cada día, sobre todo por la actitud que tengamos hacia la vida.




Pedí un préstamo para estudiar un master y algunos lo llaman suerte

Twitter es ese sitio donde dices «buenos días» y tienes a 20 que te dan las gracias, 50 que lo leen y no dicen nada y 10 que te increpan e insultan por desear buenos días: porque no tienes derecho a ello, porque eres un superficial, porque atentas contra los derechos de los gusanos de seda o vete tú a saber por qué… ?

En esas estábamos el otro día, comentando un titular del diario Cinco Días que decía: «Un master o un doctorado eleva el salario de un graduado hasta en un 32%», cuando se me ocurrió responder en el hilo diciendo algo así como que «correlación no implica causalidad». Básicamente me refería a que si los profesionales que han hecho un master o un doctorado ganan un 32% más, la causa no tiene por qué ser haber cursado esos estudios, sino que puede ser cualquier otra que también mantenga correlación (personalidades, entorno socioeconómicos, variables culturales…) —es realmente difícil construir modelos que aíslen totalmente la causa de un efecto.

A todo esto, un colega me respondió: «O los de ciencia como tu, que igual tuvo la suerte de entrar en el mundo laboral antes de 2012 y no ha pasado las penurias a las que el resto esta sometido gracias a un par de leyes patrioticas que entraron en vigor ?»
Tuit de Dario Vázquez
Esta respuesta de Dario (por lo que conozco de él, es un gran investigador que trabaja fuera de España), me tocó un poco la fibra. Primero: por achacar al factor suerte lo que alguien consiga o deje de conseguir durante su vida; segundo: por achacarlo también a las «leyes patrióticas».

En el hilo también saltaban otros que decían que: solo los ricos pueden permitirse la educación, o que los niños de papá son los únicos que van a poder estudiar… —interesante punto de vista.

Una de las ventajas de ser una persona multidisciplinar (a ratos soy ingeniero de telecomunicación, otros investigador de ciencias del comportamiento, economista, agricultor, empresario, estudiante, youtuber, escritor, programador, panadero…) es que estás obligado a tener la mente muy abierta, algo que tampoco es complicado al beber de tantos afluentes; otra de las ventajas es que tratas con personas de un rango sociocultural muy amplio, lo que te permite conocer diferentes realidades sociales (y eso enriquece).

Entre todos los entornos donde me muevo, hay uno que me llama especialmente la atención: el de aquellos que consideran que por el hecho de haber nacido en España tienen una mochila llena de derechos incuestionables que papá Estado debe facilitarles —en Psicología este perfil de personalidad suele correlacionar con las llamadas culturas colectivistas, integradas por personas que con mucha facilidad se ven a sí mismas como miembros de grupos y aceptan que haya un poder superior que ordene sus vidas, frente a las personalidades más individualistas: las que se consideran dueñas de su vida y su destino.

Lo cierto es que la frasecita de Dario me ha tenido entretenido mientras corría hoy y pensaba: «Claro, yo he tenido mucha suerte en la vida, por eso tengo trabajo, porque me lo he encontrado todo hecho».

Por esto me gustaría reflexionar en voz alta un poco sobre la suerte que he tenido en la vida, en la que me lo he encontrado casi todo regalado. Empecemos con mis regalos:

Desde pequeño «tuve la suerte» de poder ayudar a mi padre de vez en cuando en el campo y saber lo que era cavar cornejales o irme yo solo a regar cualquier día (mientras él estaba de viaje en su trabajo) o labrar con el tractor o con la mula mecánica, o tirando de las mangueras mientras mi padre y mi tío sulfataban los árboles con la pistola, o estar los fines de semana o por las tardes cogiendo las ramas de la poda, haciéndolas haces, cargándolas en la máquina y llevándolas a casa para tener leña para encender la lumbre el resto del año. Fue una suerte poder hacer esto.

Crecí, y con 16 años, mientras otros chicos pasaban parte de su verano de ocio y en la piscina, unos cuantos amigos más y yo aprovechábamos para trabajar al jornal cogiendo albaricoques; nos levantábamos a las cinco de la mañana todos los días porque durante algunas semanas teníamos que ir en autobús a las fincas donde trabajábamos (Mula, Caravaca), aunque otras «teníamos la suerte» de trabajar en nuestro mismo pueblo y podíamos levantarnos a las cinco y media. Fue una gran suerte poder saber lo que es trabajar muy duro desde bien pequeño y conseguir con mi propio esfuerzo, entre otras cosas, pagar la primera bicicleta de montaña que tuve —y que aún hoy conservo.

Con 18 años me fui a estudiar a Valencia. Durante aquel tiempo mis padres me ayudaron económicamente un poco, aunque «como tuve suerte» conseguí algunos años la beca del Estado. Durante alguno de esos años, en los veranos, «como tuve mucha suerte», trabajé en una fábrica de conservas (pongo aquí un detalle de la consulta de mi vida laboral, que va por 19 años y cuatro meses, que gracias a la firma digital acabo de hacer en tiempo real a la Seguridad Social ?).

vida laboralEn esta fábrica de conservas «tuve la suerte» de que muchas veces se rompía la máquina de poner las tapas a los botes, y yo, como era el más joven (y el nuevo), solía ser el elegido habitualmente para pasar los botes de 5 kilos de tomate, hirviendo, de la llenadora a la cerradora (con dos pares de guantes de plástico puestos, claro). Quemaba tanto aquel invento que entre bote y bote tenía un caldero al lado con agua fría donde poder meter las manos para bajarles un poco la temperatura, ¡qué gran suerte que tenía! Además, si te caía algo de líquido a los brazos, como iba de manga corta, tenía la suerte de poder gritar, total, con el ruido de las máquinas pasaba totalmente desapercibido.

En la fase final de mi carrera (teleco), vi que el boom de las telco parecía que se estaba deshinchando, así que decidí intentar incorporarme al mundo laboral antes de terminar, no fuese a llegar tarde. Me dio por buscar trabajo en todas partes, y tuve la suerte de ser contratado por una multinacional en Madrid. Con 23 años me fui para Madrid, yo solito, con una mano delante y otra detrás, con el dinero justo para poder pagar un mes de alquiler y la esperanza de que mi primer pago de nómina llegase pronto para poder mantenerme. Tuve mucha suerte teniendo el valor de dejarlo todo atrás y aventurarme en aquella gran ciudad.

Durante mis dos primeros años trabajé en un departamento 365x24x7. Hacía noches, fines de semana… y tuve la suerte de ser el responsable de supervisar la red nacional de France Telecom durante la nochevieja del 1999 al 2000 y pasar todos los protocolos para controlar que todo se mantenía en pie durante el «efecto 2000». Trabajar en nochevieja con esa gran responsabilidad, ¡qué suerte!

Mientras trabajaba a turnos, estudiaba para sacarme las dos últimas asignaturas que me quedaban de la carrera. También el trabajo fin de carrera. Tuve la suerte de conseguir aprobarlo todo y así obtener mi primer título.

Para no quedarme atascado, como tenía la suerte de que me quedaban unas horas libres al día y los fines de semana estaba a 400 kilómetros de mi familia, decidí estudiar en la Complu Ciencias Empresariales. Desde 2004 al 2007 estuve levantándome a las 6 de la mañana y llegando a mi casa alrededor de las once de la noche. Trabajaba en Pozuelo, estudiaba en Islas Filipinas (parada de metro de Madrid) y vivía en García Noblejas. Durante los fines de semana y vacaciones tuve la suerte de poder estudiar, también la suerte de no poder viajar a ningún sitio porque todo era trabajar y estudiar —por supuesto que durante este tiempo no tenía becas y yo lo pagaba todo, lógicamente.

Entre el 2009 y el 2010, ya con mi primera empresa creada (porque tuve la suerte de renegar del dinero seguro de una multinacional y emprender mi propio negocio), decidí estudiar un master de gestión en una de las mejores escuelas de negocios del mundo (entre el top 5), en la IE Business School. Entre la matrícula del master, la residencia en Shanghai, los viajes todas las semanas de Murcia a Madrid, de Madrid a Murcia y demás cosas, tuve que desembolsar unos 30.000€ (TREINTA MIL EUROS). Lógicamente no los tenía, por lo que saqué un préstamo. ¡Sí, tuve la suerte de poder sacar un préstamo para pagar mis estudios! Y aún lo sigo pagando. Aquí el detalle de cómo está ahora mismo:

Préstamo ICO

 

Entre todo esto, tuve la suerte de hipotecarme para comprar un piso en Madrid con la que por entonces era mi pareja. Rompimos (¡gran noticia!) y me quedé con su parte de la casa y de la hipoteca. Aquí sí que tuve suerte, porque afortunadamente mis padres pudieron prestarme 800.000 pesetas (4.800€) que me faltaban para poder pagarle a ella su parte. La semana de la firma de la escritura mi cuenta bancaria se quedó tiesa, con 30 euros y la esperanza de que la nómina de ese mes viniese pronto. Recuerdo que en aquella época planificamos un colega y yo una escapada a la montaña y como no tenía ni botas de montaña ni dinero, tuve la suerte de que mi colega me vendió unas botas suyas que ya no usaba y se las compré de segunda mano. ¡Qué suerte tuve por poder comprar ropa y calzado de segunda mano!

Los años pasaron, fundé con otros colegas alguna empresa más, alguna que otra aventura laboral adicional y decidí estudiar un doctorado. Tuve la suerte de no recibir ninguna beca (pagarme yo todos los gastos), además de la suerte necesaria para poder dedicar 4 años de mi vida exclusivamente a los estudios de doctorado (sin ingresar nada) agotando prácticamente todos los ahorros que tenía. ¡Qué gran suerte que tuve! Donde sí tuve realmente suerte es dando con un director de tesis que realizaba prácticas cuestionables de investigación (manipulación fraudulenta de datos), causa por la cual me negué a defender mi tesis ante el tribunal, después de tenerla prácticamente finalizada.

En fin… que como veis, en la vida he sido un niño de papá al que todo se lo han regalado y que todo se lo ha encontrado hecho —ironía, claro ?—. Por supuesto que mi caso no es el único de esfuerzo y perseverancia; afortunadamente el mundo está lleno de personas luchadoras, a las que las cosas no le fueron fáciles y que han conseguido abrirse un hueco profesional en la vida y tener un presente más o menos de plenitud.

Por supuesto que también existe el azar en la vida. Desde que nacemos somos fruto del puro azar: justo aquel espermatozoide entre millones fecundó el óvulo de nuestra mamá y mientras estábamos en el interior de ella decenas de acontecimientos aleatorios (una discusión, que estuvo en una oficina donde la gente fumaba, la enfermedad que tuvo durante el embarazo…) sucedieron y provocaron que nosotros seamos hoy lo que en gran parte somos.

Pero además de esta predisposición genética (algo que es pura «suerte», lo admito), desde el momento que somos seres autónomos podemos elegir qué camino tomar e ir modulando la programación que llevamos insertada. Somos nosotros los dueños de nuestro destino (aparte de la predisposición innata con la que contamos) y la mayoría de veces podemos elegir qué hacer; incluso cuando físicamente no podemos elegir qué hacer, sí que podemos elegir qué pensar y cómo interpretar y asumir la realidad que estamos viviendo (como proponía el doctor Viktor E. Frankl tras su experiencia de años en un campo de concentración nazi).

Afortunadamente llevo unos años estudiando Psicología para comprender los entresijos del pensamiento y el comportamiento humano y eso me permite inferir el cómo y el porqué de muchas actitudes y conductas de las personas con las que me cruzo cada día.

Es increíble que la miopía sea una enfermedad tan extendida en esta sociedad.

¡Gracias por pasarte por aquí!
Angel.

PDTA: cuando sí que tuve auténtica suerte fue cuando de niño me operaron de apendicitis con peritonitis aguda. El cirujano le dijo a mis padres que si hubiesen tardado dos horas más en llevarme al hospital hubiese muerto. Estuve 27 días ingresado. Aquello sí que fue realmente suerte ?.




Mi afición a los vídeos de Youtube

¡Hola amigos! Últimamente estoy dedicando gran parte de mi tiempo libre a hacer vídeos para Youtube. Hacer vídeos es algo que me agrada, porque alcanzo el estado de flujo mientras los creo. Es una cosa que requiere habilidad, concentración, creatividad, complicada, pero lo suficientemente sencilla como para ser alcanzable, y sobre todo, el resultado se puede ver en un plazo medianamente corto. Es una actividad de flujo de las que contaría Mihály Csíkszentmihályi 🙂 … y me tiene enganchado.

Os dejo aquí los últimos vídeos que he creado. En este primero, hago el unboxing de un deshumidificador de la marca Orbegozo. En concreto es el modelo Orbegozo DH 1037:

Después de tres meses usándolo, estoy muy contento con él. Extraigo del aire unos 2 litros de agua al día… Aunque conozco perfectamente los principios físicos, no dejo de pensar en la magia cada vez que vacío la cubeta y veo que tengo 2 litros de agua donde antes solo había aire 🙂

El otro vídeo que hice es el del medidor de potencia FLOUREON TS 1500:

Está muy bien para medir la potencia instantánea que consume cualquier electrodoméstico. También lleva memoria, que permite saber la potencia que ha consumido el aparato conectado a él durante el tiempo que haya estado conectado (desde horas hasta varios días). De esta forma, pude averiguar que el deshumidificador Orbegozo DH 1037 consume apenas 2KW al día, estando funcionando las 24h, ya que aunque su potencia pico alcanza los 400W, la mayoría del tiempo está simplemente ventilando —operación que solo consume 5W.

Son vídeos con «tonterías», pero entretienen un montón y creo que pueden aportar información interesante a aquellos usuarios que estén pensando en comprar ambos cacharros (a mi me resultan interesantes los unboxing y las reviews, ya que me permiten tener una idea más certera del dispositivo antes de adquirirlo).

¿Y a vosotros os gustan este tipo de vídeos?
Un abrazo,
Angel.

PDTA: si te divierten mis vídeos, te agradezco que te suscribas al canal de Youtube. A mi me ayuda y a ti te vendrá bien porque siempre estarás al día de lo que voy publicando. Puedes suscribirte gratis aquí 🙂 : https://www.youtube.com/user/aabrilru?sub_confirmation=1

———–

¡Si te gustan mis reflexiones sígueme!:
Facebook: https://www.facebook.com/paginadeangelabril/
Twitter: https://twitter.com/aabrilru
Youtube: https://www.youtube.com/user/aabrilru?sub_confirmation=1
Suscríbete al aviso por email: ¡Quiero que me llegue un email cuando haya un nuevo artículo!
———-

 




Si alguna vez te levantas con delirios de grandeza…

…y piensas que eres un tío importante para el mundo, que eres imprescindible, que todo depende de ti, que incluso estás por encima de otros humanos, o hasta de otras especies… no te preocupes, tengo un remedio que supera incluso al bálsamo de Fierabrás -aquel que aconstumbraba nuestro loco hidalgo en sus aventuras manchegas-.

Abre esta foto(*) a pantalla completa en tu ordenador/teléfono/tablet. Incluso puedes imprimirla y tenerla en grande en tu despacho. Cada mañana, mientras te dure la dolencia, obsérvala unos minutos. Percibe su grandeza, advierte ese puntito azul pálido

"Pale Blue Dot" by Voyager 1

Tal vez tu enfermedad tarde poco en curar,
besos y besas,
aabrilru.

———–
¡Si te gustan mis reflexiones sígueme!:
Facebook: https://www.facebook.com/paginadeangelabril/
Twitter: https://twitter.com/aabrilru
Youtube: https://www.youtube.com/user/aabrilru?sub_confirmation=1
Suscríbete al aviso por email: ¡Quiero que me llegue un email cuando haya un nuevo artículo!
———-

↓↓↓ PROSPECTO. LEER ANTES DE USAR: ↓↓↓ 🙂

A muchos lectores os sonará esta famosa instantánea. La foto fue realizada por la sonda espacial Voyager 1 -el objeto más alejado de La Tierra que el hombre ha construido en toda su existencia- a unos 6000 millones de kilómetros de nuestro planeta Tierra.

Aquel día, los encargados de la misión decidieron girar la Voyager hacia nosotros antes de que abandonase el Sistema Solar en su periplo hacia el espacio profundo.

Y esta es la fotografía que tomó de La Tierra. Ese puntito azul pálido es La Tierra, vista a 6000 millones de kilómetros.
Dicen que Carl Sagan fue inspirado por ella para escribir su libro «Pale Blue Dot: A Vision of the Human Future in Space» (1) y dejarnos un precioso poema con el mismo nombre del cual os pego tan solo este pequeño fragmento:

 

[..] La Tierra es un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de una esquina de este pixel sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestras posturas, nuestra imaginada importancia, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo… Todo eso es desafiado por este punto de luz pálida. Nuestro planeta es un solitario grano en la gran y envolvente penumbra cósmica. En nuestra oscuridad —en toda esta vastedad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.

Somos insignificantes frente a la inmensidad del Universo, del espacio y del tiempo.

(1) Editado en español en 2003 por Editorial Planeta como «Un punto azul pálido«.

(*) La fotografía es de dominio público – License: This file is in the public domain because it was solely created by NASA. NASA copyright policy states that «NASA material is not protected by copyright unless noted«.




La profecía autocumplida – El cuento corto de Gabriel García Márquez

Quería compartir este cuento contigo. Para mi fue muy significativo. Directamente te dejo con él, no quiero perturbar su mensaje con mis palabras. Espero que su mensaje te aporte valor 🙂 .

Madrid despierta 7 - 5 de agosto, 2009 desde Pozuelo de Alarcón - Foto vía flickr aabrilru

—————————————————————-

Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14.
Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación.Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde:
«No sé pero he amanecido con el presentimiento que algo muy grave va a sucederle a este pueblo».

El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice:
«Te apuesto un peso a que no la haces».
Todos se ríen. El se ríe. Tira la carambola y no la hace.
Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla
Y él contesta: «es cierto pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo».

Todos se ríen de él y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mama, o una nieta o en fin, cualquier pariente, feliz con su peso dice y comenta:
-Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.
-¿Y porqué es un tonto?
-Porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.

Y su madre le dice:
– No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen.

Una pariente oye esto y va a comprar carne.
Ella le dice al carnicero:
«Deme un kilo de carne» y en el momento que la está cortando, le dice: Mejor córteme dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado».

El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar un kilo de carne, le dice:
«mejor lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar y se están preparando y comprando cosas».

Entonces la vieja responde: «Tengo varios hijos, mejor deme cuatro kilos…»

Se lleva los cuatro kilos y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata a otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor.

Llega el momento en que todo el mundo en el pueblo, está esperando que pase algo.
Se paralizan las actividades y de pronto a las dos de la tarde.
Alguien dice:
-¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo?
-¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!
Tanto calor que es pueblo donde los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol se les caían a pedazos.

-Sin embargo -dice uno-, a esta hora nunca ha hecho tanto calor.
-Pero a las dos de la tarde es cuando hace más calor.
-Sí, pero no tanto calor como ahora.

Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz:
«Hay un pajarito en la plaza».
Y viene todo el mundo espantado a ver el pajarito.
-Pero señores, siempre ha habido pajaritos que bajan.
-Sí, pero nunca a esta hora.

Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.
-Yo sí soy muy macho -grita uno-. Yo me voy.
Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde todo el pueblo lo ve.

Hasta que todos dicen: «Si este se atreve, pues nosotros también nos vamos».
Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo.
Se llevan las cosas, los animales, todo.

Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice: «Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa», y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.

Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, le dice a su hijo que está a su lado:
«¿Vistes mi hijo, que algo muy grave iba a suceder en este pueblo?»

———–
¡Si te gustan mis reflexiones sígueme!:
Facebook: https://www.facebook.com/paginadeangelabril/
Twitter: https://twitter.com/aabrilru
Youtube: https://www.youtube.com/user/aabrilru?sub_confirmation=1
Suscríbete al aviso por email: ¡Quiero que me llegue un email cuando haya un nuevo artículo!
———-




Esta semana estuve en el TEDxMadridChange en LaCasaEncendida – Cuestionamos todo y la patria Tierra

Foto de familia del TEDxMadridChange 2013

Esta semana se celebró el TEDxChange 2013 en Seatle. Gracias a «los milagros de TED» pudimos verlo desde unos 200 puntos del planeta a la vez. Personas reunidas entorno a sentimientos e ideas comunes o divergentes, pero ante todo dispuestos a cuestionarlas.

Yo asistí al evento de Madrid, que organizó TEDxMadrid en LaCasaEncendida. Para los que no conozcais el TEDxChange (yo no lo conocía hasta hace un mes), es un TED independiente (de ahí la x) que organiza la Bill y Melinda Gates Fundation. El claim de este año era: «Disrupción positiva».

Fueron alrededor de seis ponentes (en el microsite del evento podéis ver el listado con los ponentes); creo que duró un par de horas. Os lo comento por si queréis verlo porque está ya disponible en Facebook, en versión original en Inglés y audio-doblado al castellano y otros idiomas.

¿Si se vió o escuchó algo disruptivo?, la mayoría de los asistentes, como compartimos en el debate posterior, pensamos que no demasiado (bien es cierto que la traducción al castellano era muy pobre y probablemente perdíamos gran parte del mensaje; en algunos momentos escucharlo en Inglés hubiese sido más comprensible 🙂 ).

Las charlas giraron entorno a los núcleos de actuación de la Fundación Gates, como esperábamos: salud global, hambre en el mundo, pobreza, activismo social

Al finalizar la retransmisión los asistentes «físicamente» en La Casa Encendida pudimos establecer un debate; me atrevería a decir, sin intención de ser extremo, que el debate posterior fue tan gratificante para el pensamiento (o incluso más) que la propia charla de los ponentes TED.

Me gustó mucho la idea que durante el preámbulo enfatizó en varias ocasiones la maestra de ceremonia del evento, Antonella Broglia: aquí estamos para cuestionarlo todo: cuestionamos TED, cuestionamos las ideas de los ponentes de TED, cuestionamos nuestras propias ideas. Lo cuestionamos todo.

En el debate posterior compartieron sus reflesiones con todos Fernando (Mozambique), Eric (México), Beatriz (tocó el tema de las vacunas/farmaceúticas/intereses económicos), Alexis (Cuba), Yeraldin (México), Macarena, Paloma…

Algunas notas que tomé de las charlas TED de Seatle:

Halima Hima, una niña de la India: «Una vez mi padre me dijo: tienes que ser como un camello pero no dejes que te traten como a un camello«.

David Fasanya, un poeta callejero Newyorker compartió en sus versos un interesante planteamiento respecto al poder que la hiperconectividad ha dado al mundo desarrollado: «nuestros dedos tienen la capacidad de cambiar el mundo«

Roger Thurow, experiodista del WSJ (ahora activista), puso sobre la mesa el problema del hambre: ¿cómo pudimos consentir en el siglo XXI una hambruna como en Etiopia cuando la producción alimentaria del planeta es muy superior a sus necesidades?. Estuvo varios años viviendo en África (no recuerdo ahora el país). Me quedo con esta sentencia: «Cuando miras a los ojos de alguien que muere de hambre eres contagiado con la enfermedad del alma«.

Creo que la reflexión que más me removió fue la que compartió Alexis, de Cuba, que estaba a mi lado, cuando dijo algo así como que él consideraba que su patria era España, o Francia, o Cuba o aquel lugar donde estaba en cada momento; de hecho, consideraba el sentimiento de patria como ciudadano del mundo….

Estoy totalmente con Alexis, somos pobladores de La Tierra, ¿qué sentido tiene la distinción de ciudadanos entre ciudades, regiones, países?.

«La patria» es un concepto problemático, puede traer guerra, enfrentamientos. Me gusta pensar que la patria es el mundo y que todos pertenecemos a la misma patria.

Por cierto, intenta llevar una vida sostenible, te doy las gracias.

Besas y besos,
aabrilru




Porqué me levanto escuchando radiole (y el pensamiento positivo)

Sí, lo confieso, he traicionado a Carlitos Herrera, a sus fósforos y a sus camastrones (también a Intereconomía). He compartido cabecera vespertina con ellos durante los amaneceres de los últimos años (excepto los fines de semana, que me despierta Clímax, el deep house y chillout más cool de la FM Española, en MaximaFM 🙂 ). Cuando vivo en Madrid, como el radiodespertador de casa no sintoniza muy bien OndaCero, me levantaba con Intereconomía; en Cehegín, con Carlitos.

Radiolé

Lo siento de verdad Herrera, pero tiene su explicación. Te lo voy a contar.

Medios de masas
Llevo meses un poco desilusionado (¿indignado?) con los medios de comunicación. En realidad, ellos hacen su papel de «medios de masas», que es dar al pueblo lo que el pueblo quiere; bien es cierto, que con el poder de manipulación que tienen, podrían tener un poco de conciencia social y no dar al pueblo lo que quiere sino lo que necesita, que ahora más que nunca es un baño de positivismo.

La chispa que encendió la mecha
Vivir 10 días en el Sur-Este de Marruecos, 7 de ellos en autosuficiencia (tus únicas pertenencias son lo que llevas en una mochila), te hace reflexionar:
10 días sin saber nada del IBEX35-36, del desequilibrio de la balanza de pagos de España, del estancamiento, de Grecia, de las variopintas tomaduras de pelo de los políticos, del interés de referencia, de los ERE en las empresas, de las políticas restrictivas de gasto… 10 días sin conexión al mundo.

Al pisar Madrid-Barajas, tras besar (literalmente) un pilar de la T4 (a uno le da alegría ver España), mi perspicaz observancia se percató de que el Sol seguía moviéndose en el horizonte: – Válgame- me dije- eso va a ser que la Tierra sigue girando.

Y así es, La Tierra sigue girando y el Sol sigue saliendo cada mañana. Hay nieve en las cumbres, que se derrite al llegar el calor, el ciclo del agua sigue su curso y la lluvia riega los campos. Hay niños que nacen, y otras personas que mueren (cada vez con más años, es un hecho).

Básicamente, el mundo seguía tan maravilloso como siempre.

Observa, pregúntate el porqué e intenta mejorarlo
Con el pragmatismo como principal religión, y con el método físico como Ley de supervivencia, comprenderéis que no iba a dejar pasar estas premisas para construir un buen silogismo que llevar a la práctica, ¿verdad? 🙂 .

Así es. Basta ya de noticias moda. Basta ya de «la prima de riesgo», algo que siempre ha estado pero que ahora es el concepto de moda, igual que hace un lustro, era el barril de Brent, o el Euribor, o cuando se pone de moda «que los perros muerden» y resulta que todos los días un perro muerde a alguien y es apertura de informativo.
Siendo pragmático, para mi realidad cercana les indiferente que Grecia salga o no del Euro; es irrelevante que por poco al sucesor de Sarkozy, al tal Hollande, le parta un rayo; le da igual las medidas absurdas (muchas de ellas) que están tomando nuestros gobiernos (meto en el saco a las 3 administraciones), y tantas y tantas noticias negativas, que no aportan valor a mi círculo de influencia más próximo, sino tan solo distorsión.

¿Qué juicio extraigo de estas proposiciones?:
1. Realmente, soy más feliz si no veo cada día todas estas malas noticias.
Como no me afectan, y como no puedo hacer nada, prefiero no saberlas. Este pensamiento lo extraje de Stephen R. Covey, de su libro The Seven Habits of Highly Effective People. Algo así: si tú no puedes hacer nada por «un problema» ni influir en alguien directo para que solucione «el problema», lo más inteligente es que no lo consideres «un problema».

2. Cambiar la emisora que me levanta cada mañana.
Adiós Carlitos, adiós apertura de mercados en Intereconomía.
Hola «Radiolé». Podría haber elegido otra emisora musical para despertarme, pero he elegido Radiolé, por su naturalidad, y porque llaman personas sin artificios, personas de la calle, simples y puras. La humildad y cercanía da alegría.

3. Ver los informativos de la 2 mientras desayuno.
Uno de los  lujos que me permito como empresario de la nueva economía, es dedicarme cada mañana una hora y media para desayunar y leer algo (no prensa) antes de ponerme a trabajar.
Mientras desayuno (muy abundante, intento tomar 2/4 de las kcalorías del día), desde hace unas semanas, me informo un poquito de la realidad a través del informativo de la 2 del día anterior, que cuelgan cada día en la web. Sí, te dan malas noticias, las de moda, pero también te dan alguna que otra buena, y mejor esto que el sensacionalismo de Antena 3, por ejemplo. Antes leía cada mañana El mundo, Expansión y dos o tres medios verticales de marketing y de tecnología. Ya no (bueno, los fines de semana, sí que me paso por la sección de ciencia, cultura y salud de El Mundo).

(modificado 18MAY12_09:34h)
Vivir en positivo…

A veces, el exceso de información nos produce un estrés emocional constante. Parte de la sociedad vivimos en el lado de los humanos hiperinformados, pero hay otra parte distitinta, para los que la información que reciben es la de su entorno más próximo. Cuando voy a pueblos chiquititos, perdidos, observo a sus moradores y reflexiono: ¿qué necesita el hombre para encontrar la felicidad?…

Tal vez, solo tal vez, necesitemos aislarnos de la información exterior y concentrarnos un poquito más en la «información interior», al menos a ésta solo la manipulamos nosotros.

Y mientras tanto, ¿pensamos en ser felices?,
¡Un abrazo!,
aabrilru




Si tienes pensamientos racistas, estás fuera de onda

Me enseña Mavita un vídeo de la iniciativa «Movimiento contra la intolerancia», publicado hace unos meses. Es un rap que habla del racismo.

Aunque no lo creaís, a las alturas del siglo 21 donde andamos, aún hay bastante gente que tiene pensamientos racistas, sí, es increible. Hay veces que «salta», así, sin esperarlo, en una conversavión cualquiera, un comentario con «tintes racistas», que puede venir de personas de las que a primera vista no pensarías que tienen un pensamiento tan inmaduro: creer que hay un ser humano peor o mejor que otro, por su procedencia, creencia, raza, sexo o religión.

Comparto con vosotros el vídeo (rap) referido; escucha la letra.

Gracias por pasarte por aquí y compartir estos pensamientos,
en twitter ando por aquí @aabrilru




Hoy es uno de esos días, en los que me gustaría ser energía

Niños que mueren de hambre


Hoy es uno de esos días del año, en los que desearía ser solo energía,
abandonar el cuerpo que me enlaza a esta sociedad, y pulular por el universo, libre de ataduras culturales.

Hoy es uno de esos días del año, en los que querría ser pureza ermitaña,
renegar del binómio espacio/temporal que el azar me trajo a ocupar.

Hoy es uno de esos días del año, donde muchos confunden amor con hipocresía,
y mi vínculo emocional con esta sociedad, se hace más débil.

La hipocresía me vence, el consumismo me vence, los excesos insostenibles me vencen,
las personas que solo piensan con la amigdala, me vencen,
en estas fechas, casi todo me vence…

Hoy es uno de esos días en los que me siento átomo de otro elemento.

Hoy es uno de esos días en los que solo querría ser energía.

PDTA: hay muchísimas cosas positivas de estos días de Navidad. La pena es que el positivismo de la Navidad, no se mantenga durante todo el año, de ahí que estos días, los considere bañados en una hipocresía constante.
Ojalá, de forma certera, las personas asumieran en sus hábitos de todo el año los sentimientos de «paz, amor y felicidad», el positivismo general, la empatía por los demás, el altruismo, el hacer el bien a la sociedad, pero esto no es así; algunas personas a las que hoy se les llena la boca de «paz, amor y felicidad», pasado mañana se sumergen de nuevo en el trasiego diario con su «menos en la frente«. Una pena que vivamos en una sociedad no movida por principios arraigados, sino por modas e imitación no basadas en los principios de la vida y la convivencia social.

Yo sustituiría la cena de esta noche en todas las casas por una sesión de clase de inteligencia emocional: probablemente, el mundo iría mucho mejor mañana.




La suerte es un concepto de perdedores

La suerte, o mala suerte, es un concepto de «perdedores». Es el pretexto que a veces argumentan aquellos que no son conscientes, o no quieren serlo, de que nuestro destino en la vida depende de las acciones y hábitos que cada uno realizamos día tras día. Incluso los hábitos y la voluntad, superan a nuestras cualidades genéticas innatas.
Algunos «lo llaman suerte», a lo que es una mezcla de conocimiento, hábitos y oportunidad. Los que no se esfuerzan, y/o dejan su destino en manos de terceros, casualmente, suelen tener «mala suerte» en la vida; los otros, normalmente, «tienen buena suerte».
Yo no quiero «suerte», solo fuerza para poder innovar cada día; toda mi «suerte» se la regalo a los que creen en ella, para que logren con su ayuda lo mejor que puedan en la vida.

aabrilru


Escrito desde un dispositivo móvil




¿Me ayudas, por favor?: me gustaría saber si para abrir una botella tiras o empujas

Seguro que te parecerá una tontería, pero se trata de un estudio bastante importante que estoy haciendo. ¿Puedes ayudarme respondiendo a esta encuesta?.

Lo mejor es que cojas una botella de tapón de abrebotellas, y hagas como si la fueses a abrir: ¿haces palanca para arriba (pull) o para abajo (push)?, o de otra forma, ¿tiras o empujas?.

Al parecer, cada persona acostumbra a hacerlo de forma distinta, y me resultaría francamente interesante saber cuál es la proporción de personas que lo hacen de una u otra forma.

Aquí dejo un pequeño vídeo dónde explico la diferencia:

Y aquí la encuesta: http://goo.gl/98bm3

Y aquí el código QR de la encuesta, por si lo quieres usar y te entretienes 😀 :

codigo-qr-tiras-o-empujas

Muchas gracias por contribuir al avance de la ciencia 🙂

————————–
Resultados a sábado 10DIC11-11:30h:

Encuesta: ¿Tiras o empujas para abrir la cerveza?. Resultados a 10DIC11, 11:30h
Resultados 11DIC11-12:15h (incorporamos la opción «a veces tiro, a veces empujo»). Parece que el 55% empuja…

tiras-o-empujas-111211-1215h




El tiempo es nuestro principal capital, ¿te gusta ir perdiendo las monedas de los bolsillos cuando caminas?

Está demostrado que el éxito en la vida (consideremos éxito, estar en el momento y lugar donde cada cual se encuentre feliz), no sigue una correlación con la inteligencia tradicionalmente definida por el coeficiente intelectual (CI). Hay gente con un alto grado de CI, que no ha alcanzado éxito en la vida. Diversos estudios hechos en varias universidades de Estados Unidos demuestran estadísticamente esta afirmación (a quién le interese, le puedo pasar las fuentes). En otras palabras: «ser listo», no es la variable principal para tener éxito (alcanzar felicidad) en la vida (demostrado estadísticamente). Hay otra «inteligencia» más importante que la tradicional cuantificada en el CI, conocida como inteligencia emocional, que sí puede tener una relación con el éxito (alcanzar la felicidad), pero de ésta, hablaremos otro día.

Reloj de Sol - Creative Commons - Vía flickr cpjobling

Hoy quiero hablar del «tiempo«. No del weather, sino del time 🙂 . Tras años y años de observación, de comparar, hacer hipótesis, observar, teorizar (no olvidemos, que el principal trabajo del cerebro, es crear hipótesis a partir de las variables que le envían los sentidos) aprender de las personas de mi entorno, creo que el principal capital que tenemos las personas, es el tiempo.

Uso el término capital en su acepción económica, como un bien o conocimiento capaz de generar una rentabilidad (un provecho), si se le aplica el trabajo adecuado.

Todos conocemos a muchísima gente, que nació en un entorno familiar más o menos culto, con más o menos disponibilidad económica, y que en entornos similares, han seguido caminos distintos desde el punto de vista del «éxito en la vida». El entorno (el ecosistema), condiciona el futuro de las personas, pero no es la variable principal, así como tampoco lo es nuestra carga genética (que siempre se puede moldear, gracias a que contamos con un cerebro dúctil que cambia con el tiempo, la voluntad y los hábitos).

Lo que nos iguala en la vida, es «el tiempo». Cuando nacemos, todos nos sometemos a su paso, y para todos corre igual. Ricos, pobres, cultos, incultos, gente del Sur, gente del Norte, rubios, morenos, católicos o protestantes, todos nacemos con el mismo capital bajo el brazo que poder invertir a lo largo de nuestra vida: el tiempo.
Este concepto me encanta, porque me hace creer que nos iguala a todos ante la vida, sin distinción de clase social; es similar al concepto de la muerte (que también me gusta mucho): todos morimos al final, pobres y ricos, listos o tontos.

Hay mucha gente que es consciente de la importancia del tiempo, e invierte (el capital, a través de la inversión, reporta unos beneficios) su tiempo con un fin en mente; otra gente, sencillamente, no es consciente, y pierde el tiempo.
Incluso hay gente, seguro que la mayoría de ellos sin maldad, que además de perder su tiempo, hace perder el tiempo a los demás (en el sentido literal): cuando llegas tarde a una cita, cuando por una mala administración, haces que los que van después de tí en la cadena necesiten «más tiempo» para desarrollar su tarea, cuando interfieres de forma poco óptima en la administración del tiempo de los demás…

Probablemente, si tuvieses los bolsillos rotos, o un agujero en la cartera por donde se te fuesen cayendo los euros conforme vas caminando, te alarmarías y no tardarías en arreglar el agujero; seguramente, pararías raudo para recuperar las monedas que vas perdiendo por el camino.
Fíjate que el tiempo no es tan amigable. Si se te caen las monedas, puedes parar y recogerlas, pero el minuto que pasa sin haberlo invertido, no lo puedes volver a recuperar.

Ten en cuenta que no hablo de «trabajar» , de «producir», sino de invertir el tiempo con un fin en mente, que puede ser claramente, alcanzar la felicidad según el concepto de felicidad de cada cual (estar de cañas con los amigos, hacer deporte, ver un documental, conversar con tus padres…).

Como capital que es, un buen admistrador tiene en cuenta en cada momento dónde puede aprovecharlo mejor (costes de oportunidad), ya que normalmente, elegir hacer una cosa, significa descartar hacer otras; se trata de buscar constantemente la maximización (obtener el valor máximo del tiempo en función de cada momento/circustancia), y no parar de hacerse la pregunta: ¿de todas las opciones que tengo en este momento para poder invertir mi tiempo, teniendo en cuenta mi actual momento/circunstancia, cuál de ellas me aporta más valor teniendo en cuenta mi fin en mente?.

Para todo esto, claro, lo primero es tener un fin en mente, un objetivo en la vida. Para el que no tiene un punto fijado en el horizonte, cualquier viento es bueno…

No pares de preguntarte dónde invertir cada minuto para maximizar el valor de tu tiempo, el éxito en la vida (alcanzar la felicidad) no es de «los que tienen suerte» (concepto de perdedores/negativos), sino de los que maximizan su tiempo.

PDTA: recuerdo la parábola de los talentos, de Jesús (Mateo 25, 14-30)

Si quieres puedes seguirme en twitter: @aabrilru




Sobre una puerta de armario, Jeff Bezos (Amazon) e invertir en lo realmente necesario

Durante 3 años he estado trabajando en mi casofina de Cehegín, sobre una puerta de armario de corredera.

Puerta de armario como mesa, libro de logos, MacBookPro y monitr

Sí, sobre una puerta vieja de armario de corredera.
El día que terminé de limpiar el apartamento y dije «ya está aquí mi casofina (casa/oficina-SOHO)», lo primero que necesité fue un sitio sobre el que poder poner el ordenador para trabajar. Esa fue la primera necesidad. Como andaba muy liado durante aquellos días con todos los trajines de una casa nueva (la segunda), pensé que en casa de mis padres podría encontrar una solución rápida. Así fue, rebuscando en el bajo, encontré unos caballetes de madera y un par de puertas de un armario de corredera (habían reformado un armario en casa, y las habían guardado por si algún día podían hacer falta), que podrían hacer la función de mesa y satisfacer bastante bien la necesidad básica.

Hace dos semanas fui a IKEA y compré un tablero nuevo con cuatro patas; llegó el momento de cambiar, después de tres años usando la amada puerta de armario como mesa. Mis padres se llevaron una sorpresa cuando les dije que había comprado «una mesa» para mi casa; cada vez que recibía su visita, era segura la frasecita de  «a ver cuando te vas a comprar una mesa, que lo de la puerta del armario es indecente», que venía en el mismo pack que las de «a ver cuándo pones lámparas, que las bombillas colgando de los cables están muy feas», o la de «no te da vergüenza tener una caja de cartón como armario recibidor»… cosas de los padres, que quieren lo mejor para sus hijos 🙂 ).

En realidad, he tenido que jubilar mi amada puerta vieja porque ahora paso temporadas más largas en mi casofina de Cehegín (antes trabajaba menos ahí); los caballetes que sostenían la puerta eran demasiado altos (75cm), cuando lo normal/ergonómico para una mesa de trabajo es 70cm; esos 5 centímetros, hacen que la silla tenga que estar más alta de lo normal, y la espalda estaba comenzando a resentirse.

Como suelo hacer últimamente en mis posts, me gustaría que esta «anécdota» diaria, diese pie al análisis de su transfondo, qué principios o sustancia se encuentra en la base de los comportamientos más rutinarios.

invertir en lo realmente necesario

Esta vez, quiero compartir con vosotros la idea de «invertir en lo realmente necesario«, tanto desde el punto de vista empresarial, como personal.

No sé si conocéis a Jeff Bezos. A Bezos se le calcula un patrimonio de 19.100 millones de dólares; en 1996 tuvo la brillante idea (a partir de un exhaustivo análisis de oportunidades de mercado y necesidades del consumidor) de fundar amazon. Ahora es su CEO.

De Jeff, se dice que tiene fama de tacaño (no tengo ahora mismo la fuente para poner la referencia, pero lo he leido un par de veces).
Hace ya bastantes años (creo que aún andaba en BUP), leí el libro «El millonario instantáneo», de Mark Fisher; desde entonces, SÉ apreciar la diferencia entre las personas «tacañas» y las personas que «les gusta optimizar su gasto» o solo gastar en aquello que realmente les aporta valor o van a conseguir rentabilizar (tanto desde el punto de vista profesional, como empresarial). El común de los mortales suele confundir tanto a las primeras como a las segundas, y suele agrupar a ambas bajo el adjetivo de «tacaños», «roñosos» o «agarrados».

Hace unos meses, mientras estudiaba el caso de Amazon vs Barnels & Noble, (¿por qué la mayoría de empresarios en España no estudian la historia de otros empresarios para aprender de ellos?), me hizo gracia el párrafo que copio aquí literalmente:

Las operaciones físicas de Amazon en Seattle eran decididamente espartanas: las oficinas generales corporativas estaban localizadas en el centro de un distrito de rentas bajas, el espacio de oficina estaba apiñado y los escritorios, incluyendo el de Bezos, eran puertas sin acabar, con patas atornilladas.
A Bezos le gustaba decir que Amazon escatimaba en todo, excepto en las personas y las computadoras. A comienzos de 1997, Amazon empleaba cerca de 250 personas…

Al leerlo pensé en la puerta de armario de mi casofina de Cehegín, igual que la de Jeff Bezos en sus comienzos 🙂

desde el punto de vista empresarial

En el día a día, encuentro gestores que no saben distinguir entre lo estrictamente necesario para hacer crecer el negocio y lo accesorio, a la hora de realizar las inversiones en sus empresas.

¿Quién no conoce los casos de empresas que en fase de startups, invierten en un gran mobiliario, despacho de 3.000€ para el jefecillo, una gran oficina, coches de empresa, tarjeta de débito de empresa, pintar muy bien la oficina…?. ¿O esas otras, que invierten un gran capital en comprar una máquina, sin haber analizado realmente su necesidad o su tasa de retorno de la inversión?, ¿o esas que realizan sus compras por inspiración o el humor con el que un día se levanten sus socios?.

Un buen gestor, debe velar porque hasta el último céntimo bajo su responsabilidad, sea invertido con una alta tasa de rentabilidad, además de invertirlo en el momento adecuado. Me encuentro casos de gastos absurdos, realizados en momentos inapropiados, que no tienen tasa de reporte de beneficio al negocio.

Una buena estrategia, es la de no escatimar JAMÁS en las inversiones en capital que vayan a parar al núcleo de tu negocio (como decía Jeff Bezos); de hecho, la mayoría de la inversión en capital, debería destinarse a tener la mejor capacidad de produción que permita el estado del arte, mediante la innovación constante (el mejor servidor, la mejor línea de envasado, el mejor sensor de fugas, …),  y además, controlando con la «soga corta» los gastos que no estén relacionados con el corazón del negocio. Piensa en el ROI antes de autorizar el gasto de un céntimo.

desde el punto de vista personal

Hace unos años me propuse limitar mis bienes físicos móbiles a lo que cabe una estantería; ya, casi lo he conseguido.

Te propongo un ejercicio de reflexión:

1. ¿Cuántas de las cosas que tienes en casa utilizas todos los días?.
2. ¿Cuántas de las cosas que tienes en casa, utilizas al menos una vez al mes?
3. ¿Cuántas de las cosas que tienes en casa, hace un año que no utilizas?
4. ¿Cuántas de las cosas que tienes en casa, no has usado nunca?
5. ¿De todo lo que tienes en casa, qué necesitarías realmente para sobrevivir y satisfacer tus necesidades básicas físicas y mentales?

Personalmente, me gusta comprar cosas que resuelven una necesidad básica y que pueden aportarme gran utilidad (desde el punto de vista de la teoría económica).

Un ejemplo: por la noche, tengo la necesidad de ver cuando leo o trabajo. Hay un invento que se llama bombillas, que cuelgan del techo, o la tienes al lado. La bombilla ilumina, y satisface mi necesidad de ver de noche. ¿Cuál es la necesidad de la lámpara?.

Muebles: Necesito almacenar en los muebles: ropa, libros, apuntes, algunos cables, fotos, los manuales de los aparatos y pocas cosas más. ¿Qué necesidad hay de llenar las casas de muebles, que luego tienes que llenar de cosas?. Si tengo pocas cosas qué guardar, pues no tengo muebles.

Realmente, pienso que todo el mundo debería hacer una reflexión antes de comprar, y ver si realmente lo que va a comprar lo necesita, y cuál es la utilidad que le va a dar. Esto lo deberíamos hacer ya no solo por nuestra economía personal, sino por la sostenibilidad del mundo.

Hay gente, que sí sabe lo que es vivir únicamente con lo estrictamente necesario, os lo puedo asegurar…

Moham & aabrilru en Sáharacocina de mi familia saharaui

Si quieres puedes esguirme en twitter: @aabrilru




El empresario del pelotazo vs el empresario de principios (o el amigo graciosillo vs el amigo «de verdad»)

Si no te mueves «por principios», no haremos buenas migas ni en la vida personal ni en los negocios

Desde pequeño, me gustó mucho analizar las pautas de comportamiento de las personas. Ahora, de mayor, leo artículos donde dicen que existe una relación entre los niños que hacen eso, componer mediante la observación una estructura de las relaciones sociales y comportamientos de los grupos con los que se relacionan, y la «inteligencia emocional» (esta característica, la sensibilidad de establecer las relaciones sociales del grupo, es solo uno de los pilares de la inteligencia emocional, hay bastantes más). Seguro que conoces a alguien que en la típica fiesta donde se mezclan distintos círculos de amigos, mete la pata con algún comentario, por no haber observado previamente las relaciones entre los individuos; y también conocerás el caso contrario, a amigos que son muy observadores y pronto captan las relaciones entre todos (van tejiendo una maraña en su cerebro) y luego usan esa información para lo que necesiten (es un plus social tener esta capacidad, ¿verdad?. Todos la tenemos, seguramente tan solo hay que intentar desarrollarla).

School Architecture, via flickr Revival Source. Báste en principios

Pero la inteligencia emocional, será materia de otro post, aunque me sirve para el arranque de este: hay personas que basan su vida en principios y otras personas que basan su vida en «otra cosa».
O de otra forma, hay personas que se mueven con la ética del carácter y otras que se mueven con la ética de la personalidad.

Fue este verano, cuando aprendí cómo se llamaba cada cosa. Hasta ahora, observaba que una de las clasificaciones que podía hacer de las personas con las que me relaciono, era la siguiente:

tipo 1: el típico que dices: «joer, este tio es un tio de principios», o «joer, con este tio, darse la mano es más que firmar ante notario» o que te da la sensación de sinceridad y principios, vamos… es el empresario empático, que cree en las relaciones WINWIN, que respeta a sus trabajadores, que ve de una forma sana a la competencia, vela por el bien común y por el crecimiento de las organizaciones…

tipo 2: a saber: «vaya, este tio es un negociante», «madre mia, este tio vendería a su madre», «vaya, con este colega no me iba yo a la montaña», «este mucha sonrisita, pero cuando te des cuenta, tacatá…»; es posible que si no tienes «el don de la observación del comportamiento», los del tipo 2 puedan engañarte, ya que su mayor afán es «interpretar el papel del tipo 1», es decir, parecer personas de principios; hay que tener cuidado, porque algunos son muy hábiles. Este es el tipo de empresario «del pelotazo», «del dinero fácil» y de «aquí hay un negocio que nos llevamos un 300% sin mover un dedo».

Esto es lo que yo venía observando toda mi vida, hasta que este verano, en mis dos meses sabáticos, como digo, dí con una base un poco más científica. Voy a trascribir literalmente algo de Stephen R. Covey, que lo explica mejor que yo:

…casi todos los libros de más o menos los primeros ciento cincuenta años se centraban en lo que podría denominarse la «ética del carácter» como cimiento del éxito; se centraban en cosas tales como: la integridad, la humildad, la fidelidad, la mesura, el valor, la justicia, la paciencia, el esfuerzo, la simplicidad, la modestia y la «regla de oro«. La autobiografía de Benjamín Franklin es representativa de esa literatura. Se trata básicamente, de la descripción de los esfuerzos de un hombre tendentes a integrar profundamente en su naturaleza ciertos principios y hábitos.
La ética del carácter enseñaba que existen principios básicos para vivir con efectividad, y que las personas sólo pueden experimentar un verdadero éxito y una felicidad duradera cuando aprenden esos principios y los integran en su carácter básico.

Pero poco después de la Primera Guerra Mundial la concepcíon básica del éxito pasó de la ética del carácter a lo que podría llamarse la «ética de la personalidad«. El éxito pasó a ser más una función de la personalidad, de la imagen pública, de las actitudes y las conductas, habilidades y técnicas que hacen funcionar los procesos de la interacción humana [..]. Otras partes del enfoque basado en la personalidad eran claramente manipuladoras, incluso falaces; animaban a usar ciertas técnicas para conseguir gustar a las demás personas, o a fingir interés por los intereses de los otros para obtener de ellos lo que uno quisiera, o a usar el «aspecto poderoso», o a intimidar a la gente para desviarla de su camino en la vida.

Leer esto para mí, fue descubrir un nuevo mundo. ¿No os pasa a vosotros que tenéis decenas de hipótesis en vuestra cabeza sobre las causas de las cosas en la vida (de lo más dispar que se pueda imaginar), pero que son solo hipótesis o vagas creencias, y cuando leéis algún estudio al respecto que lo avala, saltáis de alegría diciendo «¡Ya lo decía yo»!?. Es maravilloso cuando eso pasa, yo flipo de alegría.

Ahora sé que hay toda una corriente de literatura que estudia estos comportamientos basados en una u otra pauta (carácter vs personalidad), y he podido aprender más sobre ello. No os voy a aburrir con la teoría, pero sí con mis observaciones «empíricas» del día a día.

los guionistas de cine se basan en personas reales para escribir sus guiones (lo aprendí este verano en el curso de guión de cine del Círculo de Bellas Artes y la UC3)

Para que el mundo mantenga su equilibrio, todos son necesarios (la paz y la guerra, el blanco y el negro, el bien y el mal, y los colegas «del tipo 1» y los colegas «del tipo 2»). No quiero hacer un juicio de valor, diciendo que los que son de una u otra forma, son mejores o peores; ahora bien, dejo claro desde el principio, si no lo está ya, que valoro especialmente a las personas que se basan en principios, aunque siempre respetaré a las que optan por basarse en «superficialidades», las respetaré, pero intentaré relacionarme lo menos posible con ellas.

Las personas que se basan en la personalidad (superficiales)

Desde el punto de vista personal, tampoco me importa mucho si una persona se comporta de esta forma. Soy bastante tolerante con los comportamientos en las relaciones personales (a veces no); probablemente no podré confiar en una persona que no se basa en principios, tendré relación, pero no profunda.
Aquí encontraríamos al perfil de persona que pronto entabla relación en el grupo, es simpática (vs empática) casi siempre, pero que se le nota como «que está fingiendo» y un poco forzada. Es probable que este tipo de persona, no tenga autonomía/independencia, no haya trabajado su interior, y tenga inseguridad de sí misma, por lo que necesita verse en todo contexto reforzada por el marco social. Se adapta a cada entorno, «para agradar al grupo». Muchas veces no lo hacen intencionadamente, ni está mal que se comporten así, simplemente, les supone una vía de supervivencia. Hay que respetarles siempre, por supuesto, porque no es una postura ni mejor ni peor que otra; simplemente, recomiendo aprender a identificarlas, porque las relaciones a largo plazo se basarán en si es una persona del tipo 1 o del tipo 2.

Desde el punto de vista profesional/empresa, no tengo compasión con los de este tipo. Sería capaz de rechazar una oferta mil-millonaria si la persona que hay al otro lado, no se basa en «principios».

Aunque no he vivido años atrás el mundo de las escuelas de negocios, creo que en ellas, hace años (y tal vez ahora también), se alimentaba este tipo de perfiles (tiburones). Es odioso.

Hago una pequeña catalogación al libre albedrío:

  • empresario del pelotazo: el que busca un negocio fácil (no entro en si legal o poco legal), una alta rentabilidad, aprovechando una gran oportunidad (oportunista). Típico perfil del puro, el Mercedes y la mariscada.
  • empresario del pelotazo II. El que quiere ganar mucho sin aportar valor: a estos los llamo «los que juegan en la rueda de arriba»; son empresarios que han florecido a la sombra de la nueva economía dominante en España hasta ahora, del dinero fácil y el crédito barato. Muchas veces, empresarios con buenos contactos «políticos». Son los empresarios que pretenden llevarse el mayor margen en dinero de la cadena de valor del producto, sin haber incorporado ese valor al mismo. De otra forma, aquellos que no orientan su oferta al valor que realmente aportan. De estos, hay a patadas, pero gracias a Dios, las leyes de la naturaleza está acabando con ellos. Son esas empresas, que hace unos años, te pasaban un presupuesto de 20.000€ por hacerte una página web, cuando otra empresa, te la podía hacer por 3.000€, con resultados más que similares. Esta gente, la que intenta recibir más dinero del valor realmente aportado en la cadena, son una lacra para el sistema. Gracias a Dios, cada vez quedan menos, motivado por el aumento del flujo de la información (es más fácil acceder a una oferta variada) y porque «la rueda de arriba» ha cascado, y las empresas que estaban en esa liga, o han echado el cierre, o lo harán en breve.
  • empresarios/gestores que cobran 1000 veces más que sus empleados: bueno, qué voy a decir aquí que no sepáis. Consejeros inflados a «stock options» (que puso de moda Juan Villalonga en sus tiempos mozos al mando de Telefónica); «el insuperable bochorno de las Cajas de Ahorro«, con la amiga María Dolores Amorós, presidenta de la CAM a la cabeza (¿se podrá tener más poca vergüenza?).
    Las personas que aceptan esos salarios, claramente, no están basadas en la «ética de los principios» (bueno, a no ser que una vez que les han pagado, lo redistribuyan a ONGs y solo se queden con lo necesario para vivir una vida más o menos cómoda).
    En una empresa, el chico que está en el call center atendiendo a un cliente, tiene una gran responsabilidad para la empresa. En un momento determinado, es la imagen de la empresa, y todo lo que el cliente va a pensar de nosotros, depende de ese chico del call center. Y así, llamada tras llamada, y así, uno y otro, y miles de clientes. ¿No es esto también una gran responsabilidad de valor?. ¿Es «lógico» que exista una diferencia de tantos ceros entre el «currito» y el «directivo»?. Sí, bien, el empresario arriesga, y blablablá, blablablá, blablablá (yo soy empresario), pero si realmente es un empresario basado en la ética de los principios, aspira a maximizar el beneficio, ganar «un sueldo normal», y el resto reinvertirlo en la empresa con el fin de hacerla crecer ella y todo su ecosistema (incluyendo a los trabajadores, por supuesto).
    El mercado de los directivos de las grandes corporaciones se ha vuelto loco y sin principios.
  • comerciales que venderían a su madre con una sonrisa en la boca: estos, más bien me dan pena sana (ser comercial es un trabajo muy duro).

Vosotros podríais añadir varios perfiles más a esta lista (que estaría encantado de escuchar y podría ir añadiendo como documento vivo que este post debe ser).

Las personas que se basan en principios (ética del carácter)

Intento estar dentro de este grupo. Respeto a los otros, pero a mi me gusta éste. Claramente, nadie es «puro» de uno u otro (no es blanco o negro, sino que tenemos los 2^32 tonalidades de gris 😀 ). Deberíamos distinguir la diferencia entre principios y valores. Aquí, estamos hablando de principios, no de valores. Los principios son universales, los valores no.

Los que se basan en la ética del carácter, no me atrevo a describirlos. Probablemente los que más valore de ellos, sea su principio del esfuerzo y la sinceridad. Muchas veces pasarán desapercibidos ante tus ojos, pero debes aprender a identificarlos, porque te aportarán energía positiva.

En resumen, te podrás topar en la vida con dos tipos de personas: los que se basan en los principios de la humanidad (los que llamamos basados en la ética del carácter) y los que se basan en actitudes y conductas (los que llamamos basados en la ética de la personalidad).

Un juego: Ahora te propongo para que en lo que te queda de día, y mañana, que juegues a identificar a unos y otros (los que pasen por tu despacho, con los que hables por teléfono, o a los que les respondas un email)… te hará sentar el conocimiento 😉 .

Merece la pena dedicarle unos minutos de reflexión.

PDTA1: Probablemente, mientras hayas estado leyendo este rollo, hayas estado pensando en tí mismo y en personas de tu alrededor. Si es así, es bueno, analizar los comportamientos reales para darles una coherencia y un orden en nuestra mente. Cuando encontramos una explicación a los comportamientos de las personas, parece que nos quitamos un peso de encima (Ej: ¡¡ese tio no presta atención!!, vs, ese tio tiene el síndrome de no sé qué, que es una enfermedad mental, que le hace ser despistado…)

PDTA2: espero haber podido aportarte algo nuevo a tu conocimiento o punto de vista.

PDTA3: Se aceptan comentarios, sobre todo los que estén en contra de este razonamiento, ya que esos aportan más valor aún (al incorporar otro punto de vista).

¿o no?

Si quieres seguirme en twitter, por aquí ando @aabrilru.

Gracias!




Por un agua más cara y unas tasas de basura más justas :)

Recibo la factura de Aquagest del mes de Septiembre.

Veo que por el agua, el contador y el alcantarillado, pago unos 13,91€. Incluso, la cuota de alcantarillado, es proporcional al consumo de agua realizado, obvio, orientado a costes. Perfecto: tanto consumo, pues tanto pago.

Factura Agua, alcantarillado y otros Aquagest/Ayto Cehegín

Ahora bien, vamos a la cuota por basura y transporte de residuos, que dicho sea de paso, en Madrid no he pagado en 10 años (el año pasado la comenzaron a cobrar), y en Cehegín se paga católicamente de toda la vida.

  • Veo que por la recogida de basura, pago al Ayto de Cehegín 14,87 euros al bimestre.
  • Además, por el transporte de residuos, pago 4,25€ al bimestre.
  • Por un «canon de saneamiento», pago 6€ al bimestre.

En total, pago al Ayuntamiento, unos 25€ al bimestre por la gestión de mi basura.

Pongamos aquí una comparativa:

  • Mi factura de móvil de Septiembre fue de 16,92€
  • Mi factura de luz de Agosto fue de 26,24€
  • Por el agua 13,92€
  • Y por que me retiren la basusa 25€ (cada 2 meses), 12,5€/mes.

Quiero plantear 2 cuestiones muy distintas entre ellas:

1ª) La tasa de basura debería estar orientada a costes: No es lógico que yo, una familia de «uno», pague lo mismo que una familia de 2, de 3 o de 4. Esta tasa no está orientada a costes, como sí lo está por ejemplo el pago del agua (que no es una tasa, sino un servicio), la luz, o el resto. ¿Es justo que yo, un pobre «single» solitario que habita en una pequeña vivienda de 60 metros cuadrados (jeje) pague lo mismo porque le retiren la basura que una familia de 5 componentes, que genera 5 veces más, es decir, sus costes asociados pueden ser 5 veces mayores?.

3ª) El agua es demasiado barata, por eso no la valoramos lo suficiente, tenían que subir el precio del agua, porque es el bien más preciado para el hombre, más que la gasolina, más que el oro, más que la electricidad, y sin embargo, se le da muy poco «valor»/precio por su abundancia, pero realmente, debería tener un precio superior, para incentivar su consumo moderado.

¿No te parece?.

Voto porque cambien la tasa de basura y residuos y la hagan proporcional a los miembros que hay en la unidad familiar y voto porque el agua sea mucho más cara en toda España.

aabriru,