Pedí un préstamo para estudiar un master y algunos lo llaman suerte

Twitter es ese sitio donde dices «buenos días» y tienes a 20 que te dan las gracias, 50 que lo leen y no dicen nada y 10 que te increpan e insultan por desear buenos días: porque no tienes derecho a ello, porque eres un superficial, porque atentas contra los derechos de los gusanos de seda o vete tú a saber por qué… ?

En esas estábamos el otro día, comentando un titular del diario Cinco Días que decía: «Un master o un doctorado eleva el salario de un graduado hasta en un 32%», cuando se me ocurrió responder en el hilo diciendo algo así como que «correlación no implica causalidad». Básicamente me refería a que si los profesionales que han hecho un master o un doctorado ganan un 32% más, la causa no tiene por qué ser haber cursado esos estudios, sino que puede ser cualquier otra que también mantenga correlación (personalidades, entorno socioeconómicos, variables culturales…) —es realmente difícil construir modelos que aíslen totalmente la causa de un efecto.

A todo esto, un colega me respondió: «O los de ciencia como tu, que igual tuvo la suerte de entrar en el mundo laboral antes de 2012 y no ha pasado las penurias a las que el resto esta sometido gracias a un par de leyes patrioticas que entraron en vigor ?»
Tuit de Dario Vázquez
Esta respuesta de Dario (por lo que conozco de él, es un gran investigador que trabaja fuera de España), me tocó un poco la fibra. Primero: por achacar al factor suerte lo que alguien consiga o deje de conseguir durante su vida; segundo: por achacarlo también a las «leyes patrióticas».

En el hilo también saltaban otros que decían que: solo los ricos pueden permitirse la educación, o que los niños de papá son los únicos que van a poder estudiar… —interesante punto de vista.

Una de las ventajas de ser una persona multidisciplinar (a ratos soy ingeniero de telecomunicación, otros investigador de ciencias del comportamiento, economista, agricultor, empresario, estudiante, youtuber, escritor, programador, panadero…) es que estás obligado a tener la mente muy abierta, algo que tampoco es complicado al beber de tantos afluentes; otra de las ventajas es que tratas con personas de un rango sociocultural muy amplio, lo que te permite conocer diferentes realidades sociales (y eso enriquece).

Entre todos los entornos donde me muevo, hay uno que me llama especialmente la atención: el de aquellos que consideran que por el hecho de haber nacido en España tienen una mochila llena de derechos incuestionables que papá Estado debe facilitarles —en Psicología este perfil de personalidad suele correlacionar con las llamadas culturas colectivistas, integradas por personas que con mucha facilidad se ven a sí mismas como miembros de grupos y aceptan que haya un poder superior que ordene sus vidas, frente a las personalidades más individualistas: las que se consideran dueñas de su vida y su destino.

Lo cierto es que la frasecita de Dario me ha tenido entretenido mientras corría hoy y pensaba: «Claro, yo he tenido mucha suerte en la vida, por eso tengo trabajo, porque me lo he encontrado todo hecho».

Por esto me gustaría reflexionar en voz alta un poco sobre la suerte que he tenido en la vida, en la que me lo he encontrado casi todo regalado. Empecemos con mis regalos:

Desde pequeño «tuve la suerte» de poder ayudar a mi padre de vez en cuando en el campo y saber lo que era cavar cornejales o irme yo solo a regar cualquier día (mientras él estaba de viaje en su trabajo) o labrar con el tractor o con la mula mecánica, o tirando de las mangueras mientras mi padre y mi tío sulfataban los árboles con la pistola, o estar los fines de semana o por las tardes cogiendo las ramas de la poda, haciéndolas haces, cargándolas en la máquina y llevándolas a casa para tener leña para encender la lumbre el resto del año. Fue una suerte poder hacer esto.

Crecí, y con 16 años, mientras otros chicos pasaban parte de su verano de ocio y en la piscina, unos cuantos amigos más y yo aprovechábamos para trabajar al jornal cogiendo albaricoques; nos levantábamos a las cinco de la mañana todos los días porque durante algunas semanas teníamos que ir en autobús a las fincas donde trabajábamos (Mula, Caravaca), aunque otras «teníamos la suerte» de trabajar en nuestro mismo pueblo y podíamos levantarnos a las cinco y media. Fue una gran suerte poder saber lo que es trabajar muy duro desde bien pequeño y conseguir con mi propio esfuerzo, entre otras cosas, pagar la primera bicicleta de montaña que tuve —y que aún hoy conservo.

Con 18 años me fui a estudiar a Valencia. Durante aquel tiempo mis padres me ayudaron económicamente un poco, aunque «como tuve suerte» conseguí algunos años la beca del Estado. Durante alguno de esos años, en los veranos, «como tuve mucha suerte», trabajé en una fábrica de conservas (pongo aquí un detalle de la consulta de mi vida laboral, que va por 19 años y cuatro meses, que gracias a la firma digital acabo de hacer en tiempo real a la Seguridad Social ?).

vida laboralEn esta fábrica de conservas «tuve la suerte» de que muchas veces se rompía la máquina de poner las tapas a los botes, y yo, como era el más joven (y el nuevo), solía ser el elegido habitualmente para pasar los botes de 5 kilos de tomate, hirviendo, de la llenadora a la cerradora (con dos pares de guantes de plástico puestos, claro). Quemaba tanto aquel invento que entre bote y bote tenía un caldero al lado con agua fría donde poder meter las manos para bajarles un poco la temperatura, ¡qué gran suerte que tenía! Además, si te caía algo de líquido a los brazos, como iba de manga corta, tenía la suerte de poder gritar, total, con el ruido de las máquinas pasaba totalmente desapercibido.

En la fase final de mi carrera (teleco), vi que el boom de las telco parecía que se estaba deshinchando, así que decidí intentar incorporarme al mundo laboral antes de terminar, no fuese a llegar tarde. Me dio por buscar trabajo en todas partes, y tuve la suerte de ser contratado por una multinacional en Madrid. Con 23 años me fui para Madrid, yo solito, con una mano delante y otra detrás, con el dinero justo para poder pagar un mes de alquiler y la esperanza de que mi primer pago de nómina llegase pronto para poder mantenerme. Tuve mucha suerte teniendo el valor de dejarlo todo atrás y aventurarme en aquella gran ciudad.

Durante mis dos primeros años trabajé en un departamento 365x24x7. Hacía noches, fines de semana… y tuve la suerte de ser el responsable de supervisar la red nacional de France Telecom durante la nochevieja del 1999 al 2000 y pasar todos los protocolos para controlar que todo se mantenía en pie durante el «efecto 2000». Trabajar en nochevieja con esa gran responsabilidad, ¡qué suerte!

Mientras trabajaba a turnos, estudiaba para sacarme las dos últimas asignaturas que me quedaban de la carrera. También el trabajo fin de carrera. Tuve la suerte de conseguir aprobarlo todo y así obtener mi primer título.

Para no quedarme atascado, como tenía la suerte de que me quedaban unas horas libres al día y los fines de semana estaba a 400 kilómetros de mi familia, decidí estudiar en la Complu Ciencias Empresariales. Desde 2004 al 2007 estuve levantándome a las 6 de la mañana y llegando a mi casa alrededor de las once de la noche. Trabajaba en Pozuelo, estudiaba en Islas Filipinas (parada de metro de Madrid) y vivía en García Noblejas. Durante los fines de semana y vacaciones tuve la suerte de poder estudiar, también la suerte de no poder viajar a ningún sitio porque todo era trabajar y estudiar —por supuesto que durante este tiempo no tenía becas y yo lo pagaba todo, lógicamente.

Entre el 2009 y el 2010, ya con mi primera empresa creada (porque tuve la suerte de renegar del dinero seguro de una multinacional y emprender mi propio negocio), decidí estudiar un master de gestión en una de las mejores escuelas de negocios del mundo (entre el top 5), en la IE Business School. Entre la matrícula del master, la residencia en Shanghai, los viajes todas las semanas de Murcia a Madrid, de Madrid a Murcia y demás cosas, tuve que desembolsar unos 30.000€ (TREINTA MIL EUROS). Lógicamente no los tenía, por lo que saqué un préstamo. ¡Sí, tuve la suerte de poder sacar un préstamo para pagar mis estudios! Y aún lo sigo pagando. Aquí el detalle de cómo está ahora mismo:

Préstamo ICO

 

Entre todo esto, tuve la suerte de hipotecarme para comprar un piso en Madrid con la que por entonces era mi pareja. Rompimos (¡gran noticia!) y me quedé con su parte de la casa y de la hipoteca. Aquí sí que tuve suerte, porque afortunadamente mis padres pudieron prestarme 800.000 pesetas (4.800€) que me faltaban para poder pagarle a ella su parte. La semana de la firma de la escritura mi cuenta bancaria se quedó tiesa, con 30 euros y la esperanza de que la nómina de ese mes viniese pronto. Recuerdo que en aquella época planificamos un colega y yo una escapada a la montaña y como no tenía ni botas de montaña ni dinero, tuve la suerte de que mi colega me vendió unas botas suyas que ya no usaba y se las compré de segunda mano. ¡Qué suerte tuve por poder comprar ropa y calzado de segunda mano!

Los años pasaron, fundé con otros colegas alguna empresa más, alguna que otra aventura laboral adicional y decidí estudiar un doctorado. Tuve la suerte de no recibir ninguna beca (pagarme yo todos los gastos), además de la suerte necesaria para poder dedicar 4 años de mi vida exclusivamente a los estudios de doctorado (sin ingresar nada) agotando prácticamente todos los ahorros que tenía. ¡Qué gran suerte que tuve! Donde sí tuve realmente suerte es dando con un director de tesis que realizaba prácticas cuestionables de investigación (manipulación fraudulenta de datos), causa por la cual me negué a defender mi tesis ante el tribunal, después de tenerla prácticamente finalizada.

En fin… que como veis, en la vida he sido un niño de papá al que todo se lo han regalado y que todo se lo ha encontrado hecho —ironía, claro ?—. Por supuesto que mi caso no es el único de esfuerzo y perseverancia; afortunadamente el mundo está lleno de personas luchadoras, a las que las cosas no le fueron fáciles y que han conseguido abrirse un hueco profesional en la vida y tener un presente más o menos de plenitud.

Por supuesto que también existe el azar en la vida. Desde que nacemos somos fruto del puro azar: justo aquel espermatozoide entre millones fecundó el óvulo de nuestra mamá y mientras estábamos en el interior de ella decenas de acontecimientos aleatorios (una discusión, que estuvo en una oficina donde la gente fumaba, la enfermedad que tuvo durante el embarazo…) sucedieron y provocaron que nosotros seamos hoy lo que en gran parte somos.

Pero además de esta predisposición genética (algo que es pura «suerte», lo admito), desde el momento que somos seres autónomos podemos elegir qué camino tomar e ir modulando la programación que llevamos insertada. Somos nosotros los dueños de nuestro destino (aparte de la predisposición innata con la que contamos) y la mayoría de veces podemos elegir qué hacer; incluso cuando físicamente no podemos elegir qué hacer, sí que podemos elegir qué pensar y cómo interpretar y asumir la realidad que estamos viviendo (como proponía el doctor Viktor E. Frankl tras su experiencia de años en un campo de concentración nazi).

Afortunadamente llevo unos años estudiando Psicología para comprender los entresijos del pensamiento y el comportamiento humano y eso me permite inferir el cómo y el porqué de muchas actitudes y conductas de las personas con las que me cruzo cada día.

Es increíble que la miopía sea una enfermedad tan extendida en esta sociedad.

¡Gracias por pasarte por aquí!
Angel.

PDTA: cuando sí que tuve auténtica suerte fue cuando de niño me operaron de apendicitis con peritonitis aguda. El cirujano le dijo a mis padres que si hubiesen tardado dos horas más en llevarme al hospital hubiese muerto. Estuve 27 días ingresado. Aquello sí que fue realmente suerte ?.




Ayuda sobre una escala para medir si alguien tiene más o menos miedo a coger infecciones

Hola amigos,

necesito la ayuda de PSICÓLOGOS para mi investigación. Si podéis ayudarme o conocéis a alguien que pueda ayudarme os agradezco vuestras respuestas en el campo COMENTARIOS de abajo. ¡GRACIAS!

Virus cachondo

CUESTIÓN:

Para un experimento que estoy diseñando (el objetivo no lo puedo desvelar, tan solo decir que tiene que ver con la mejora de la salud de la población mundial…), necesito medir en distintos individuos su aptitud, o miedo, o creencia hacia coger infecciones o hacia las enfermedades infecciosas o hacia las enfermedades en general.

Tras estimular a algunos participantes, necesitaremos medir en ellos su miedo o aptitud o creencia respecto a coger infecciones o respecto al contagio o a la contaminación de objetos (tendremos un par de grupos, uno que manipularemos con unas estímulos y otro con otros estímulos distintos).

El objetivo es cuantificar de alguna forma el efecto de la estimulación (mostraremos imágenes de una cierta temática) y ver si existen diferencias en las medidas entre los individuos no estimulados y los sí estimulados.

Para medir esta variable podríamos «inventarnos» tres o cuatro ítems que intentasen evaluar esta «predisposición por evitar infecciones», pero me gustaría saber si existe alguna escala ya validada que mida estos aspectos (sería más serio, ¿verdad?)

PISTAS:

Estoy tratando con la escala PVD (Perceived Vulnerability to Disease) (Duncan, Schaller, y Park 2009) compuesta por dos sub-escalas: infectabilidad percibida y aversión a los gérmenes.

Esta escala mide la vulnerabilidad «crónica» de una persona, y creo que no nos encaja en nuestro propósito (podéis ver los ítems de la escala PVD aquí >>).

También conocemos la escala de predisposición al asco (disgust) de Haidt, McCauley, y Rozin (1994), pero no se adecua exactamente.

He pensado que habría otras escalas más adecuadas al leer en Vega-Dienstmaier (2011) lo siguiente:

escalas-asco-miedo-infecciones

RUEGO FINAL (implorando al espíritu colaborativo entre científicos 🙂 ):

¿Sabes dónde puedo encontrar un montón de escalas de este tipo para ver si alguna se adecua bien o si conoces alguna escala concreta?

Si se te ocurre algo, deja tu aportación en el campo comentarios de abajo; así podemos ver todos lo que hemos ido aportando y complementar nuestros conocimientos.

Disculpa mi ignorancia, pero soy de «marketing» y no de «psicología» 🙂

Cuando publiquemos en revistas con alto índice de impacto me acordaré de tu ayuda 😛

¡Gracias!

Angel Abril Ruiz
Researcher ID: P-1190-2014

 

REFERENCIAS:

· Duncan, Lesley A., Mark Schaller, y Justin H. Park. «Perceived vulnerability to disease: Development and validation of a 15-item self-report instrument». Personality and Individual Differences, 47, n.º 6 (octubre de 2009): 541-46. doi:10.1016/j.paid.2009.05.001.

· Haidt, Jonathan, Clark McCauley, y Paul Rozin. «Individual differences in sensitivity to disgust: A scale sampling seven domains of disgust elicitors». Personality and Individual Differences, 16, n.º 5 (mayo de 1994): 701-13. doi:10.1016/0191-8869(94)90212-7.

· Vega-Dienstmaier, Johann M. «Construcción de una nueva escala en español para medir ansiedad». Rev. neuropsiquiatr 74, n.o 2 (junio de 2011): 230-41.
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Cita: comprendiendo el comportamiento último de la mujer – Capítulo I

A Man and a Women- Vía flickr de Ding Yuin Shan - License (CC BY 2.0)

   Por ejemplo, el sistema de «adquisición de compañero» de la mujer puede ser activado durante la fase ovulatoria del ciclo menstrual (Gangestad y Thornhill, 2008). Durante el período de varios días de máxima fertilidad, las mujeres experimentan un mayor deseo de adquirir un compañero. Esto lleva a las mujeres a prestar más atención a los hombres (Anderson et al., 2010), se visten con trajes más sexy (Durante, Li, y Haselton, 2008), compran ropa y accesorios de productos más atractivos (Durante, Griskevicius, Hill, Perilloux, y Li, 2011; Saad y Stenstrom, 2012) y ganan más propinas de los clientes masculinos (Miller, Tybur, y Jordan, 2007).

Fuente:  Griskevicius, Vladas, y Douglas T. Kenrick. «Fundamental motives for why we buy: How evolutionary needs influence consumer behavior». Journal of Consumer Psychology, 11, 2013.

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Cita: la facilidad cognitiva

Causas y consecuencias de la facilidad cognitiva. Fuente: Kahneman, D. "Pensar rápido, pensar despacio", Debolsillo, Barcelona, 2012, p.85

…uno de estos indicadores es la facilidad cognitiva (fluency), y su rango se encuentra entre «facilidad» y «tensión» [..] En un estado de facilidad cognitiva es probable que nos encontremos de buen humor, nos guste lo que vemos, creamos lo que oímos, confiemos en nuestras intuiciones y sintamos que la situación actual es cómoda y familiar. También es probable que nuestros pensamientos sean relativamente informales y superficiales. Pero cuando nuestro estado es de tensión, es más probable que estemos alerta y seamos suspicaces, que dediquemos más esfuerzos a lo que estamos haciendo, nos sintamos menos cómodos y cometamos menos errores, pero también que seamos menos intuitivos y menos creativos de lo normal.

Fuente: *KAHNEMAN, Daniel, «Pensar rápido, pensar despacio», Debolsillo, Barcelona, 2012, pp. 84-85.

(*) Daniel Kahheman Nobel de Economía en el año 2002.

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Cita: sobre la ley general del mínimo esfuerzo…

«Una ley general del mínimo esfuerzo rige en la actividad tanto
cognitiva como física. La ley establece que si hay varias formas de lograr el mismo objetivo, el individuo gravitará finalmente hacia la pauta de acción menos exigente. En la economía de la acción, el esfuerzo es un coste, y la adquisición de habilidad viene determinada por el balance de costes y beneficios. La pereza está profundamente arraigada en nuestra naturaleza»

Fuente: KAHNEMAN, Daniel, «Pensar rápido, pensar despacio», Debolsillo, Barcelona, 2013, p. 54.




Los tres grupos de personalidades: complaciente, agresiva e independiente

Últimamente estoy profundizando bastante en mis conocimientos de psicología. Esta tarde he descubierto a Karen Horney. Autora considerada neofreudiana se especializó en estudios sobre la personalidad.

Gente en Londres (por aabrilru en flickr)

Horney propuso clasificar las personalidades de los individuos en tres grupos (1):

1. Los individuos complacientes son los que tienden a movilizarse hacia los demás (desean ser amados, deseados y apreciados por sí mismos).

2. Los individuos agresivos son los que se movilizan en contra de otras personas (su deseo es sobresalir y ganarse su admiración).

3. Los individuos independientes son los que se movilizan para alejarse de los demás (desean independencia, autonomía, autosuficencia y estar libres de obligaciones).

Me resulta divertido leer estas clasificaciones que las distintas disciplinas hacen de las personas; mientras leo, voy poniendo dentro de cada grupo a mis conocidos, al final los imagino a todos dentro de grandes cajas de cartón pegando saltitos por salir.

¿Y tú de quién eres?

Besas y besos (si te gusta pínchale a algo!! 🙂 )
Angel (aabrilru)

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(1) Karen Horney, The Neurotic Personality of Our Time (New York: Norton, 1937), referenciado en Schiffman y Lazar, Comportamiento del Consumidor (México: Prentice Hall, 2001)




«La ciencia del sex appeal» (y cómo quitar el romanticismo al amor :) )

Visitar la casa de mis padres es casi siempre una experiencia seductora.
En el salón tienen un aparato negro que con los años ha ido adelgazando -¡ese sí sabe de dieta sana!- al que llaman televisión.
Es un aparato increible, más allá de la ciencia y la estadística. Rompe todas las probabilidades: la probabilidad de encontrar algún contenido interesante en casi 200 canales es de baja a muy baja.

La noche temática - La ciencia del sex appeal

Hace unas semanas, mientras esperaba a mis padres para salir a tomar un helado, con un ojo en el XLSemanal, observaba con el otro cómo @jlabrilru hacía zapping con el mando a distancia en el laureado invento.
Lejos de toda previsión, mis ojos fueron bombardeados por una armoniosa serie de partículas corpúsculo-onda (también conocidas como imágenes), que al ser percibidas por mi cerebrito activaron ciertos circuitos memorísticos que tras unas milésimas de segundo provocaron en mi consciente la sensación y la percepción de un grato recuerdo: «ese documental lo he visto y mola mucho -pensé y dije a mi amiga zapeadora«.

El documental en cuestión lo emitían en el programa de La2 de RTVE «La noche temática». Su título es «La cienca del sex appeal«. Me gusta mucho este documental porque habla de temas tan «pasionales» como el amor desde un punto de vista científico. Presenta distintas perspectivas a través de investigaciones científicas en entornos universitarios.

Nos descubre el estado de la ciencia en cuestiones tan variopintas como: ¿qué pasa en nuestro cuerpo cuando se produce un flechazo?, ¿por qué un rostro me resulta más atractivo que otro?, ¿en qué se fijan las mujeres o los hombres a la hora de elegir pareja?, ¿influye el atractivo de nuestro interlocutor a la hora de tomar decisiones?, ¿cómo influye «el olor» de la otra persona?, ¿nos pavoneamos como el resto de animales cuando estamos en grupo para conquistar a nuestra posible pareja?, ¿existe el amor eterno?, ¿qué sucede fisiológicamente?, ¿qué pasa por nuestra cabeza consciente e inconscientemente?».

Si las películas románticas -sobre todo las de Disney- hicieron mucha mella en la plasticidad de tu cerebro y crees en el amor como algo «mágico y romántico» probablemente no deberías ver este documental; tal vez te pueda producir un shock traumático y no me gustaría ser responsable de ningún marcador somático en tu materia gris.
Si te gustaría conocer el punto de vista de la ciencia sobre lo que ocurre químicamente y eléctricamente en nuestro cuerpo cuando hablamos de «maripositas en el estómago«, ¡este es tu documental!.

NOTA: hace años estaba en el grupo Disney (el primero). Ahora estoy en el grupo «pagafantas» (el segundo), compuesto por esos individuos que arruinan el romanticismo de toda cita cuando hablan del amor como una enfermedad científicamente demostrada 😀 .

Os dejo el enlace.
http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-noche-tematica/noche-tematica-ciencia-del-sex-appeal/1300649/

Muchas endorfinas para todos y para todas 🙂

Abrazos y abrazas,
Angel (@aabrilru)

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Los consumidores necesitan una referencia: la máquina de hacer pan

Allá por los 80, salió al mercado la primera máquina automática de hacer pan, al precio de 270$. La gente se preguntaba, ¿es cara, es barata, comparado con qué, con un Mercedes, con una tostadora?. El caso es que la gente la compraba.
Al poco tiempo apareció un fabricante que sacó al mercado una máquina de lujo de hacer pan, que tenía opciones y funciones adicionales, al precio de 500$. Adivina qué ocurrió. Las ventas de la máquina barata se dispararon, porque ahora la gente sabía que 270$ no era mucho dinero para gastar en una máquina de hacer pan, porque podían gastar 500¢. Evidentemente, la empresa que sacó la máquina cara al mercado, no lo hizo para aumentar las ventas de la barata; resultó ser que la cara fue un punto de referencia para la gente sobre lo que era caro y entonces la otra le pareció una ganga lo que provocó que se disparasen sus ventas.

Consumidores

*Contado por Barry Schwartz en el programa de «Redes para la ciencia»,
de Eduard Punset, «Por qué más es menos» (programa parte 2)

Para entender el comportamiento del consumidor, necesitamos llevar nuestra mochila cargada de psicología 🙂 .

Un placer,
En twitter estoy por aquí: @aabrilru




El empresario del pelotazo vs el empresario de principios (o el amigo graciosillo vs el amigo «de verdad»)

Si no te mueves «por principios», no haremos buenas migas ni en la vida personal ni en los negocios

Desde pequeño, me gustó mucho analizar las pautas de comportamiento de las personas. Ahora, de mayor, leo artículos donde dicen que existe una relación entre los niños que hacen eso, componer mediante la observación una estructura de las relaciones sociales y comportamientos de los grupos con los que se relacionan, y la «inteligencia emocional» (esta característica, la sensibilidad de establecer las relaciones sociales del grupo, es solo uno de los pilares de la inteligencia emocional, hay bastantes más). Seguro que conoces a alguien que en la típica fiesta donde se mezclan distintos círculos de amigos, mete la pata con algún comentario, por no haber observado previamente las relaciones entre los individuos; y también conocerás el caso contrario, a amigos que son muy observadores y pronto captan las relaciones entre todos (van tejiendo una maraña en su cerebro) y luego usan esa información para lo que necesiten (es un plus social tener esta capacidad, ¿verdad?. Todos la tenemos, seguramente tan solo hay que intentar desarrollarla).

School Architecture, via flickr Revival Source. Báste en principios

Pero la inteligencia emocional, será materia de otro post, aunque me sirve para el arranque de este: hay personas que basan su vida en principios y otras personas que basan su vida en «otra cosa».
O de otra forma, hay personas que se mueven con la ética del carácter y otras que se mueven con la ética de la personalidad.

Fue este verano, cuando aprendí cómo se llamaba cada cosa. Hasta ahora, observaba que una de las clasificaciones que podía hacer de las personas con las que me relaciono, era la siguiente:

tipo 1: el típico que dices: «joer, este tio es un tio de principios», o «joer, con este tio, darse la mano es más que firmar ante notario» o que te da la sensación de sinceridad y principios, vamos… es el empresario empático, que cree en las relaciones WINWIN, que respeta a sus trabajadores, que ve de una forma sana a la competencia, vela por el bien común y por el crecimiento de las organizaciones…

tipo 2: a saber: «vaya, este tio es un negociante», «madre mia, este tio vendería a su madre», «vaya, con este colega no me iba yo a la montaña», «este mucha sonrisita, pero cuando te des cuenta, tacatá…»; es posible que si no tienes «el don de la observación del comportamiento», los del tipo 2 puedan engañarte, ya que su mayor afán es «interpretar el papel del tipo 1», es decir, parecer personas de principios; hay que tener cuidado, porque algunos son muy hábiles. Este es el tipo de empresario «del pelotazo», «del dinero fácil» y de «aquí hay un negocio que nos llevamos un 300% sin mover un dedo».

Esto es lo que yo venía observando toda mi vida, hasta que este verano, en mis dos meses sabáticos, como digo, dí con una base un poco más científica. Voy a trascribir literalmente algo de Stephen R. Covey, que lo explica mejor que yo:

…casi todos los libros de más o menos los primeros ciento cincuenta años se centraban en lo que podría denominarse la «ética del carácter» como cimiento del éxito; se centraban en cosas tales como: la integridad, la humildad, la fidelidad, la mesura, el valor, la justicia, la paciencia, el esfuerzo, la simplicidad, la modestia y la «regla de oro«. La autobiografía de Benjamín Franklin es representativa de esa literatura. Se trata básicamente, de la descripción de los esfuerzos de un hombre tendentes a integrar profundamente en su naturaleza ciertos principios y hábitos.
La ética del carácter enseñaba que existen principios básicos para vivir con efectividad, y que las personas sólo pueden experimentar un verdadero éxito y una felicidad duradera cuando aprenden esos principios y los integran en su carácter básico.

Pero poco después de la Primera Guerra Mundial la concepcíon básica del éxito pasó de la ética del carácter a lo que podría llamarse la «ética de la personalidad«. El éxito pasó a ser más una función de la personalidad, de la imagen pública, de las actitudes y las conductas, habilidades y técnicas que hacen funcionar los procesos de la interacción humana [..]. Otras partes del enfoque basado en la personalidad eran claramente manipuladoras, incluso falaces; animaban a usar ciertas técnicas para conseguir gustar a las demás personas, o a fingir interés por los intereses de los otros para obtener de ellos lo que uno quisiera, o a usar el «aspecto poderoso», o a intimidar a la gente para desviarla de su camino en la vida.

Leer esto para mí, fue descubrir un nuevo mundo. ¿No os pasa a vosotros que tenéis decenas de hipótesis en vuestra cabeza sobre las causas de las cosas en la vida (de lo más dispar que se pueda imaginar), pero que son solo hipótesis o vagas creencias, y cuando leéis algún estudio al respecto que lo avala, saltáis de alegría diciendo «¡Ya lo decía yo»!?. Es maravilloso cuando eso pasa, yo flipo de alegría.

Ahora sé que hay toda una corriente de literatura que estudia estos comportamientos basados en una u otra pauta (carácter vs personalidad), y he podido aprender más sobre ello. No os voy a aburrir con la teoría, pero sí con mis observaciones «empíricas» del día a día.

los guionistas de cine se basan en personas reales para escribir sus guiones (lo aprendí este verano en el curso de guión de cine del Círculo de Bellas Artes y la UC3)

Para que el mundo mantenga su equilibrio, todos son necesarios (la paz y la guerra, el blanco y el negro, el bien y el mal, y los colegas «del tipo 1» y los colegas «del tipo 2»). No quiero hacer un juicio de valor, diciendo que los que son de una u otra forma, son mejores o peores; ahora bien, dejo claro desde el principio, si no lo está ya, que valoro especialmente a las personas que se basan en principios, aunque siempre respetaré a las que optan por basarse en «superficialidades», las respetaré, pero intentaré relacionarme lo menos posible con ellas.

Las personas que se basan en la personalidad (superficiales)

Desde el punto de vista personal, tampoco me importa mucho si una persona se comporta de esta forma. Soy bastante tolerante con los comportamientos en las relaciones personales (a veces no); probablemente no podré confiar en una persona que no se basa en principios, tendré relación, pero no profunda.
Aquí encontraríamos al perfil de persona que pronto entabla relación en el grupo, es simpática (vs empática) casi siempre, pero que se le nota como «que está fingiendo» y un poco forzada. Es probable que este tipo de persona, no tenga autonomía/independencia, no haya trabajado su interior, y tenga inseguridad de sí misma, por lo que necesita verse en todo contexto reforzada por el marco social. Se adapta a cada entorno, «para agradar al grupo». Muchas veces no lo hacen intencionadamente, ni está mal que se comporten así, simplemente, les supone una vía de supervivencia. Hay que respetarles siempre, por supuesto, porque no es una postura ni mejor ni peor que otra; simplemente, recomiendo aprender a identificarlas, porque las relaciones a largo plazo se basarán en si es una persona del tipo 1 o del tipo 2.

Desde el punto de vista profesional/empresa, no tengo compasión con los de este tipo. Sería capaz de rechazar una oferta mil-millonaria si la persona que hay al otro lado, no se basa en «principios».

Aunque no he vivido años atrás el mundo de las escuelas de negocios, creo que en ellas, hace años (y tal vez ahora también), se alimentaba este tipo de perfiles (tiburones). Es odioso.

Hago una pequeña catalogación al libre albedrío:

  • empresario del pelotazo: el que busca un negocio fácil (no entro en si legal o poco legal), una alta rentabilidad, aprovechando una gran oportunidad (oportunista). Típico perfil del puro, el Mercedes y la mariscada.
  • empresario del pelotazo II. El que quiere ganar mucho sin aportar valor: a estos los llamo «los que juegan en la rueda de arriba»; son empresarios que han florecido a la sombra de la nueva economía dominante en España hasta ahora, del dinero fácil y el crédito barato. Muchas veces, empresarios con buenos contactos «políticos». Son los empresarios que pretenden llevarse el mayor margen en dinero de la cadena de valor del producto, sin haber incorporado ese valor al mismo. De otra forma, aquellos que no orientan su oferta al valor que realmente aportan. De estos, hay a patadas, pero gracias a Dios, las leyes de la naturaleza está acabando con ellos. Son esas empresas, que hace unos años, te pasaban un presupuesto de 20.000€ por hacerte una página web, cuando otra empresa, te la podía hacer por 3.000€, con resultados más que similares. Esta gente, la que intenta recibir más dinero del valor realmente aportado en la cadena, son una lacra para el sistema. Gracias a Dios, cada vez quedan menos, motivado por el aumento del flujo de la información (es más fácil acceder a una oferta variada) y porque «la rueda de arriba» ha cascado, y las empresas que estaban en esa liga, o han echado el cierre, o lo harán en breve.
  • empresarios/gestores que cobran 1000 veces más que sus empleados: bueno, qué voy a decir aquí que no sepáis. Consejeros inflados a «stock options» (que puso de moda Juan Villalonga en sus tiempos mozos al mando de Telefónica); «el insuperable bochorno de las Cajas de Ahorro«, con la amiga María Dolores Amorós, presidenta de la CAM a la cabeza (¿se podrá tener más poca vergüenza?).
    Las personas que aceptan esos salarios, claramente, no están basadas en la «ética de los principios» (bueno, a no ser que una vez que les han pagado, lo redistribuyan a ONGs y solo se queden con lo necesario para vivir una vida más o menos cómoda).
    En una empresa, el chico que está en el call center atendiendo a un cliente, tiene una gran responsabilidad para la empresa. En un momento determinado, es la imagen de la empresa, y todo lo que el cliente va a pensar de nosotros, depende de ese chico del call center. Y así, llamada tras llamada, y así, uno y otro, y miles de clientes. ¿No es esto también una gran responsabilidad de valor?. ¿Es «lógico» que exista una diferencia de tantos ceros entre el «currito» y el «directivo»?. Sí, bien, el empresario arriesga, y blablablá, blablablá, blablablá (yo soy empresario), pero si realmente es un empresario basado en la ética de los principios, aspira a maximizar el beneficio, ganar «un sueldo normal», y el resto reinvertirlo en la empresa con el fin de hacerla crecer ella y todo su ecosistema (incluyendo a los trabajadores, por supuesto).
    El mercado de los directivos de las grandes corporaciones se ha vuelto loco y sin principios.
  • comerciales que venderían a su madre con una sonrisa en la boca: estos, más bien me dan pena sana (ser comercial es un trabajo muy duro).

Vosotros podríais añadir varios perfiles más a esta lista (que estaría encantado de escuchar y podría ir añadiendo como documento vivo que este post debe ser).

Las personas que se basan en principios (ética del carácter)

Intento estar dentro de este grupo. Respeto a los otros, pero a mi me gusta éste. Claramente, nadie es «puro» de uno u otro (no es blanco o negro, sino que tenemos los 2^32 tonalidades de gris 😀 ). Deberíamos distinguir la diferencia entre principios y valores. Aquí, estamos hablando de principios, no de valores. Los principios son universales, los valores no.

Los que se basan en la ética del carácter, no me atrevo a describirlos. Probablemente los que más valore de ellos, sea su principio del esfuerzo y la sinceridad. Muchas veces pasarán desapercibidos ante tus ojos, pero debes aprender a identificarlos, porque te aportarán energía positiva.

En resumen, te podrás topar en la vida con dos tipos de personas: los que se basan en los principios de la humanidad (los que llamamos basados en la ética del carácter) y los que se basan en actitudes y conductas (los que llamamos basados en la ética de la personalidad).

Un juego: Ahora te propongo para que en lo que te queda de día, y mañana, que juegues a identificar a unos y otros (los que pasen por tu despacho, con los que hables por teléfono, o a los que les respondas un email)… te hará sentar el conocimiento 😉 .

Merece la pena dedicarle unos minutos de reflexión.

PDTA1: Probablemente, mientras hayas estado leyendo este rollo, hayas estado pensando en tí mismo y en personas de tu alrededor. Si es así, es bueno, analizar los comportamientos reales para darles una coherencia y un orden en nuestra mente. Cuando encontramos una explicación a los comportamientos de las personas, parece que nos quitamos un peso de encima (Ej: ¡¡ese tio no presta atención!!, vs, ese tio tiene el síndrome de no sé qué, que es una enfermedad mental, que le hace ser despistado…)

PDTA2: espero haber podido aportarte algo nuevo a tu conocimiento o punto de vista.

PDTA3: Se aceptan comentarios, sobre todo los que estén en contra de este razonamiento, ya que esos aportan más valor aún (al incorporar otro punto de vista).

¿o no?

Si quieres seguirme en twitter, por aquí ando @aabrilru.

Gracias!




Personas medicina vs personas tóxicas

Hace unos meses escribí una reflexión sobre lo que llamé «personas que llevan un «+» en la frente»» cada día, frente a las «personas que llevan un «-«», en su trabajo diario (aquí está el artículo).

Happy Men - Gracias por la foto a Bradley Wells vía flickr. CC BY-NC-SA 2.0

Comentaba sobre el esfuerzo y el desgaste que suponía tener que colaborar con gente que parece ponerse «un menos en la frente» cada mañana, al levantarse; siempre todo negativo, con la respuesta pesimista y el «no» por defecto. Frente a los que llevan tatuado la mayoría de las veces un «más» en la frente: habitualmente en actitud positiva, en posición de sumar y de intentar resolver entre todos los problemas.

Este verano he leído por segunda vez el libro de Bernabé Tierno, «Poderosa Mente«. Quedé muy alegre al encontrar una reflexión similar en las palabras de Bernabé; él las llama «personas medicina» frente a «personas tóxicas«.

Copio aquí literalmente el comentario que hace Bernabé en su web:

El que tiene metas y objetivos, o pone una carga suficiente de optimismo vital, o va para atrás y aquello no funciona. Yo en mi libro hablo de personas tónicas -o personas medicina– y de personas tóxicas. Hablo de personas corcho, que te elevan, te hacen flotar, y personas plomo, que te hunden, personas, sin ser malas personas, pero que con su actitud siempre recreándose en el dolor, siempre quejándose, siempre «que la vida está muy mal», etc. Cuando te das cuenta te han chupado toda la energía y te quedas sin ganas de nada, por muy positivo que seas. Y personas tónicas, personas medicina, personas con ilusión, que cuando te vas de ellas, te vas con las pilas cargadas.

Afortunadamente, la mayoría de las personas que me rodean, son personas neutras, unos pocos son personas medicina, y los menos, personas tóxicas.

Creo que es recomendable «deshacerse» de la relación con las personas tóxicas, porque te quitan la energía.

A lo largo de mi vida, en los distintos círculos en los que he convivido, círculos profesionales y personales, he encontrado personas en el extremo de las «personas tóxicas», o como yo las denomino, «personas con un menos en la frente». Al principio, intentaba ayudarlas aportándoles un punto de vista complementario al suyo sobre la forma de afrontar las vicisitudes de la vida. Ahora, directamente, intento esquivarlas. Las aparto certeramente de mi vida. Tal vez sea egoísta, sí, pero es un mecanismo de supervivencia: si pones tu vida en ayudarles, corres el riesgo de que agoten casi toda tu energía… y la energía psíquica es muy importante para ser positivos en la vida (¡y felices!).

Hay muchas personas con un «más en la frente» a nuestro alrededor, personas medicina que hacen el mundo un poco mejor, personas con las que poder compartir nuestra vida. Merece la pena encontrarlas y quedarse a su lado.

Seguramente ya le has puesto cara a cada personaje :D.

Una besa y un beso,
aabrilru

PDTA: estaré encantado de que compartas tus comentarios conmigo. ¡Gracias!