Sobre los envases y los plásticos (vídeo)

Los que seguís mi particular forma de ver la vida, estáis familiarizados con la sensibilidad que tengo hacia los temas medioambientales. Hace unos años, diversos artículos y algunos documentales, despertaron en mi una gran inquietud respecto al alto consumo de envases (y plásticos en general) al que nos hemos adherido en el mundo desarrollado.

En una de las visitas que hice a Marruecos hace unos años, quedó impresa en mi memoria la imagen de los alrededores de una de las ciudades por las que pasamos (era alguna cerca de Ourzazate). Las bolsas de plástico estaban dispersas por todas partes, reboloteando o mezcladas con la arena, alrededor de varios kilómetros en torno a la urbe. Cuando reflexiono al respecto, creo que aquella imagen representó para mi una muestra de hacia dónde podíamos estar dirigiéndonos si no hacíamos algo para evitarlo.

Si observamos nuestro día a día, en un hogar habitual, son decenas los envases que se arrojan a la basura a lo largo de la semana. En muchos casos, envases sin apenas uso. Aunque parezca insignificante, porque ya hemos interiorizado la situación —como antes veíamos normal que la gente fumase en salas de espera, en la oficina, en el autobús…—, la fabricación de los envases tiene un impacto aguas abajo y aguas arriba en la cadena de consumo (y en todo el círculo económico y vital). Han tenido que ser gastados recursos para su fabricación, y a su vez, tenemos que gastar recursos para intentar su aprovechamiento a través del reciclado. Recursos que no son gratuitos para el planeta Tierra.

El reciclado está bien, pero no es la solución óptima. Bajo mi punto de vista —sin ser especialista al respecto—, el mejor reciclado de un residuo es aquel que no llega a generarse. Al menos yo aspiro al consumo 0 (cero) desperdicios o incluso al fomento de la economía circular en todos aquellos proyectos en los que participo.

Usamos botellas de plástico para el agua o los refrescos, embalajes de plástico para unas pocas lonchas de embutido, un blister de plástico para una pequeña tarjeta de memoria, objetos de plástico de usar y tirar, como si nuestra acción no tuviese un impacto para el mundo que nos rodea. Y sí lo tiene.

Poco a poco son mayores las iniciativas que intentan concienciarnos en este sentido: «Europa da luz verde a la prohibición del uso de bolsas de plástico», «Francia prohibirá los platos y vasos de plástico a partir del 2020», «Un supermercado sin envases, en Berlín»… aunque no son suficientes.

En la inquietud que este tema me genera, hace poco más de un año comencé a acumular en casa los envases que consumía. De por sí, intento consumir los mínimos envases posibles, algo que no me resulta complicado porque además intento consumir los mínimos productos procesados posibles, y aún así, durante un año he llegado a acumular más de 2 metros cuadrados de envases.

He realizado un pequeño documental —con mi habitual toque de humor :)— que he partido en tres capítulos. En ellos reflexiono sobre el tema y podéis ver la cantidad de envases que acumulé, así como las cuentas que hice para extrapolar mi consumo a una población ejemplo como la ciudad de Madrid (con sus tres millones de habitantes). En este enlace de aquí podéis ver la lista de Youtube con los tres capítulos completos: Lista «El problema de los envases y los plásticos (3 capítulos completos)».

Y si te interesa una visión más profunda, científica y profesional al respecto, puedes ver los siguientes documentales:

· «Envases que dejan huella», El Escarabajo Verde, La2 RTVE, emitido el 9 de Septiembre de 2016
· «Sopa de plástico. 1ª parte», El Escarabajo Verde, La2 RTVE, emitido el 14 de Junio de 2013
· «Sopa de plástico. 2ª parte», El Escarabajo Verde, La2 RTVE, emitido el 28 de Junio de 2013
· «Océanos de plástico», emitido en el programa La noche temática, la2 RTVE, el 26 de Mayo de 2014

Los puedes encontrar también en Youtube.

No quiero hacerte cambiar de opinión. Me conformaría con que reflexionases un poco al respecto, porque, aunque creas que tu sola acción no puede cambiar el mundo, sí lo puede hacer el agregado de muchas pequeñas acciones como la tuya, como la mía y como la de tu amigo y como la de tu vecino y como la de tu compañero de trabajo. El camino comienza en cada uno de nosotros.

Gracias por estar ahí.
Abrazos,
Angel.

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El problema de los envases y los plásticos (capítulo 3), «Alegato final»




Cómo arreglé el Ipad por menos de 2€ – y la obsolescencia programada

Los que habéis visto el documental «Comprar, tirar, comprar – RTVE» estaréis familiarizados con el tema.
En las últimas décadas nos hemos sumergido en la dinámica del usar y tirar. Compramos cosas que no duran demasiado, se rompen y las tiramos. A veces las tiramos porque nos sale más barato comprar una unidad nueva que reparar la que tenemos. Otras veces las tiramos, no porque se hayan roto, sino por el deseo de cambiar porque han salido modelos nuevos al mercado –obsolescencia inducida hábilmente por mis compañeros profesionales del marketing que inconscientemente nos dice: «¡compra, compra, compra, ha salido el modelo nuevo y si no lo compras estás fuera de onda y los demás te mirarán mal!». Y nosotros vamos y picamos, almas de cántaro… 😛

Otra cosa que perturba mi inquietud es la obsolescencia programadaideada por algunas marcas o por la propia dinámica del mercado actual*: construyen productos adrede para una vida más corta de la que podrían tener.
La cosa es que poco a poco nos hemos ido acostumbrando a esto, pero no siempre fue así (hubo un tiempo en el que los frigoríficos duraban 20 años, las teles 15 años y así…)

Por otra parte y añadido a lo anterior, también pienso en las teorías que indican que estamos inmersos en un crecimiento insostenible. El reloj de la oficina del censo de Estados Unidos (Population Clock) sobrepasa los siete mil doscientos millones (7.200.000.000) de habitantes en el mundo. Los recursos del planeta Tierra son limitados y si continuamos así tal vez no tardaremos mucho en hacer real el pronóstico de Stephen Hawking de que «la humanidad tendrá que colonizar otros planetas si desea salvarse de su propia extinción«.

Pero, ¿qué tiene todo esto que ver con la reparación del Ipad? Pues tiene su relación. Cuando tengo algo que se rompe, pienso en todas estas cosas… (sí, soy así de raro 🙂 ).
Hace tan solo unas décadas eran muy típicos los talleres de reparación en los pueblos y ciudades, los zapateros, las modistas/costureras… Si lo pensamos, las cosas que nos rodean han consumido para su fabricación recursos de nuestro planeta y merecerían una segunda, tercera o cuarta oportunidad adicional. Son recursos que en la mayoría de los casos no podrán volver a usarse. La clave está más allá del reciclaje: es la reutilización. La botella de agua puede ser una maceta, la tapa del ColaCao puede ser una tapa para las infusiones, o un recipiente para guardar cosas. Pensad también en el alto consumo de envases: podríamos ir a comprar productos a granel sin necesidad de usar y tirar los envases cuya utilidad es sencillamente transportar el producto de la tienda a casa. En los países de la Europa desarrollada ya estamos viendo movimientos en este sentido («Un supermercado Alemán prescinde de los envases…). Seguramente nos tocará luchar contra las marcas (contra aquellas marcas sin responsabilidad social, claro) porque los envases se han convertido en un importante factor de diferenciación, pero es una lucha que nuestra generación tendrá que enfrentar en beneficio del planeta.

Como os digo, hace un tiempo el WIFI del Ipad de casa dejó de funcionar. Tras ver que no era un fallo de software, lo llevé al Apple Store de Sol. Allí el máquina de turno -digo «el máquina» y no «la máquina» porque su sexo era hombre 🙂 – que me atendió muy amablemente, me dijo que la antena WIFI estaba rota y que en caso de querer repararla tendría que pagar unos 90€. El tema es que unos días antes había visto por internet que era posible cambiar la antena del IPad por nosotros mismos por poco menos de 2€ más un poco de habilidad; lo que hice fue volver a casa sin reparar el IPad para intentar repararlo yo mismo (2€ frente a 90€, merece la pena la prueba, ¿verdad? 🙂 ).

En el vídeo de arriba os enseño ¡¡cómo lo logré!!

Os animo a todos a pensar en la sostenibilidad de nuestro planeta en vuestras decisiones diarias de consumo. Ya sé -y entiendo porqué, gracias a la Psicología Evolucionista- que la mayoría de nosotros no lo hace, pero en mi lucha está seguir predicando para que al menos mi entorno próximo sí lo haga 🙂

Consume con moderación y alarga la vida de las cosas. El mundo te lo agradecerá, bro!!

Besas y besos (y gracias por intentarlo),

Angel Abril-Ruiz (@aabrilru en twitter)
Researcher ID: P-1190-2014

(*) ver el documental indicado arriba («Comprar, tirar, comprar») si quieres saber más

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Cómo arreglar el Ipad por menos de 2€ (WIFI) - Vídeo