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¡Gracias 2019! —y un autodiagnóstico de felicidad 🤔😅

Angel y Ventura en la cumbre del Buitre (04ENE20) - Gracias 2019 —y autodiagnosis de felicidadEsta Nochevieja tenía mucho que celebrar. Lo comentaba hace unas semanas con unos colegas mientras estábamos de cerveceo por Murcia, que hacía años que no celebraba Nochevieja pero este año sí tenía motivos para hacerlo. Realmente 2019 ha sido un año insuperable para mí —aunque quizá no haya sido excepcional en términos absolutos, sí lo ha sido en términos relativos por comparación con los anteriores donde tuve algún que otro altibajo.

Hace unas semanas tuve la ocasión de conversar breves minutos con mi colega F. Hacía bastante tiempo que no hablaba con él. Durante muchos años fue uno de mis mejores amigos; supongo que en cierta forma para mí lo sigue siendo aunque entiendo que yo no para él, lo digo por el hecho de que ni él ni gran parte de su familia me saluda desde que escribí mi primer libro «Personalidades múltiples…» (las cosas de los pueblos). Yo sí les saludo a ellos, ¡líbreme Dios de negar el saludo a alguien!, pero ellos no me saludan a mí. Los psicólogos llaman a este tipo de conductas ostracismo (negarle el saludo a alguien, ignorar su presencia, no colaborar con alguien en el grupo…) y hay que tener cuidado porque la víctima del ostracismo, si no tiene recursos suficientes para hacerle frente, puede pasarlo mal por agresión a su autoestima (afortunadamente no es mi caso, procuro cada día trabajar para tener las reservas de capital psicológico altas y así poder soportar estos embates). La cuestión es que durante nuestra fugaz conversación, F. me sorprendió afirmando que «yo hacía lo que hacía porque era un infeliz en la vida, y esta infelicidad la estaba descargando contra personas inocentes».

Esta pensamiento de mi amigo F. provocó cierta disonancia en mi consciencia. Por un lado, F. decía que yo era un infeliz, pero por otro, mantengo la creencia de que estoy pasando por una época especialmente buena en mi vida (estabilidad personal sumada a logros y superación frecuente de pequeños retos). Así que no me quedó otra que ponerme a reflexionar.

Hace unos años dediqué varios meses al estudio del concepto de felicidad. Definiciones hay muchísimas. Recomiendo especialmente los trabajos del psicólogo premio Nobel de Economía Daniel Kanheman —aquí una interesante conferencia TED en 2010 sobre el tema.

Y tras dedicar algunos ratos de rumia, hasta ahora mi diagnóstico es que actualmente tengo bastantes motivos para ser feliz, especialmente en este 2019, por las siguientes razones:

Mi familia está bien:
Tanto mi padre como mi madre son los mayores de sus hermanos. Ambos han pasado ya los 70. Aunque con los achaques de la edad, en general están bien de salud. A mi padre le operaron del colon hace varios años y afortunadamente solo quedó en un susto (nos asustó mucho, pero quedó ahí). Mi madre tuvo un percance hace tres años (resbaló y se rompió el pie por tres o cuatro sitios) y se recuperó milagrosamente pudiendo caminar de nuevo en menos de un año (tras una operación donde le metieron un montón de «hierro» dentro, eso sí 😅). Todos mis tíos y tías por parte de madre y padre están vivos y todos mis primos están bien (aunque a mi tío Antonio y a mi tía Encarna les han operado recientemente, todo les ha salido bien); en la fase de la vida que nos pilla, esto es un gran motivo para estar feliz. Se lo digo a mis padres de vez en cuando: papá, mamá, somos muy afortunados por tener tanta salud. Yo pienso en esto cada día y me pongo feliz.

Trabajo por placer:
Tengo pendiente escribir un libro sobre ello, sobre la libertad o independencia financiera. Gracias a una gran dosis de suerte y a mi Continue Reading

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Lo que nunca antes había contado a nadie sobre mi vida low cost

(Descárgate aquí este artículo en PDF. Probablemente lo leerás más cómodo y lo podrás guardar ¡¡para consultar cuando quieras!!)

Hola chicos!! Hace tiempo que no os cuento nada por aquí. Hoy toca 🙂 .
Quiero hacer un pequeño paréntesis en mi concentración en los estudios de doctorado y elaboración de la tesis, que como muchos de vosotros sabéis, me está haciendo pasar unos meses muy malos, no la peor época de mi vida, porque he tenido alguna peor, pero sí la época en la que psicológicamente me he sentido más herido —humillación, anulación total de mi propia voluntad—, hasta el extremo de llegar a tener crisis agudas de ansiedad que me han llevado a replantearme mi propia existencia en este mundo. Una mala época… pero tenemos que ser positivos!! (ya os contaré con más detalle en un blog específico que he ido escribiendo sobre ello). Así que creo que me viene muy bien desconectar un par de horas y compartir esta reflexión con vosotros 🙂 (por cierto, gracias a todos los que me estáis apoyando en estos malos momentos!!)

 

Citroen 2 caballos Ibiza Love

 

Os cuento. Hoy, aprovechando la visita de Sheila estos días, con la que he charlado largo sobre esto, os voy a contar algo que nunca antes había contado a nadie: las ideas que me llevaron a adoptar mi forma low cost de vida.
Sheila vive en el sur de Inglaterra, en la región de Dorset, y ha recorrido gran parte del mundo. Ha estado unos días de visita en España porque Continue Reading

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Cita: cuando uno deja de centrarse en el dinero…

Cuando uno deja de centrarse en el dinero y comienza a concentrarse en vivir con pasión, empiezan a suceder cosas extraordinariamente sorprendentes y maravillosas. Reevalúe por qué valora las ideas y las cosas que le interesan.

Fuente: «Cómo dejar un trabajo bien pagado«, BBC Mundo (Consultado el 16 de Mayo de 2014)

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¿Eres ambicioso de mente o de corazón (como el manzano)? (diálogo entre Merlín y el Caballero)

Flor de manzano - Vía flickr fotoblasete

Extraído de un diálogo entre el mago Merlín, y el Caballero de la Armadura Oxidada, frente a un frondoso manzano dentro del Castillo del Conocimiento (libro Robert Fisher):

—Me estáis confundiendo —musitó el caballero—. Sé que las personas necesitan tener ambición. Desean ser listas y tener bonitos castillos y poder cambiar el caballo del año pasado por uno nuevo. Quieren progresar.
—Ahora estáis hablando del deseo del hombre de enriquecerse —dijo Merlín—; pero si una persona es generosa, amorosa, compasiva, inteligente y altruista, ¿cómo podría ser más rica?
—Esas riquezas no sirven para comprar castillos y caballos —dijo el caballero.
—Es verdad —Merlín esbozó una sonrisa—, hay más de un tipo de riquezas, así como hay más de un tipo de ambición.
—A  mí me parece que la ambición es la ambición. O deseas progresar o no lo deseas.
—Es más complicado que todo eso —respondió el mago—. La ambición que proviene de la mente te puede servir para conseguir bonitos castillos y buenos caballos. Sin embargo, solo la ambición que proviene del corazón puede darte, además, la felicidad.
—¿Qué es la ambición del corazón? —le cuestionó el caballero.
—La ambición del corazón es pura. No compite con nadie y no hace daño a nadie. De hecho, le sirve a uno de tal manera que sirve a otros al mismo tiempo.
—¿Cómo? —preguntó el caballero, esforzándose por comprender.
—Es aquí donde podemos aprender del manzano. Se ha convertido en un árbol hermoso y maduro, que da generosamente sus frutos a todos. Cuantas más manzanas coge la gente —dijo Merlín— más crece el árbol y más hermoso deviene. Este árbol hace exactamente lo que un manzano debe hacer: desarrollar su potencial para beneficio de todos. Lo mismo sucede con las personas que tienen ambiciones de corazón.
—Pero —objetó el caballero— si me pasara el día regalando manzanas, no podría tener un elegante castillo y no podría cambiar el caballo del año pasado por uno nuevo.
—Vos, como la mayoría de la gente, queréis poseer muchas cosas bonitas, pero es necesario separar la necesidad de la codicia.
—Decidle eso a una esposa que quiere un castillo en un mejor barrio —replicó mordaz el caballero.
Una expresión divertida se dibujó en el rostro de Merlín.
—Podríais vender algunas de vuestras manzanas para pagar el castillo y el caballo. Después podrías dar las manzanas que no necesitarais para que los demás se alimentasen.
—Este mundo es más fácil para los árboles que para las personas —dijo el caballero filosóficamente.
—Es una cuestión de percepción —dijo Merlín—. Recibís la misma energía vital que el árbol. Utilizáis la misma agua, el mismo aire y la misma nutrición de la tierra. Os aseguro que si aprendéis del árbol podréis dar frutos y no tardaréis en tener todos los caballos y castillos que deseáis.

Creo que la «ambición del corazón» es otro de los ingredientes para conseguir la felicidad.

Espero que esta reflexión pueda aportarte algo positivo.

Un fuerte abrazo,
aabrilru.

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[Ediciones posteriores: Signos de puntuación corregidos el 26-04-2019}

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El día en que Eduard Punset me dió una palmadita en el hombro y me dijo «hola»

Me muero por compartir esto…

Esta tarde he tenido el placer de asistir al Global Alumni Forum de la IE Business School, donde nos hemos reunido más de 1000 «directivos» de 55 países. Mis seguidores de twitter, lo han podido sufrir durante la tarde 🙂

He quedado francamente admirado por las palabras del presidente de Televisa, Emilo Azcárraga, que con tan solo 29 años, condujo a Televisa a ser uno de los principales grupos de comunicación a nivel mundial. Por su sencillez y claridad en sus palabras, y por su profundidad y forma de pensamiento, transmitía ser una persona con una gran base en la ética del carácter (principios), frente a la ética de la personalidad (superficial), que bajo mi punto de vista, es la que más se predica en el IE y otras escuelas de negocios: la superficilidad de la personalidad, frente a la gestión por principios éticos, algo de lo que estoy totalmente en contra.

El plato estrella, sin lugar a duda para mí, era la conferencia de Eduard Punset; tengo admiración por él. La conferencia, en Inglés, ha girado entorno a «la felicidad».

Desde que envié mi solicitud de acreditación al evento, tenía la esperanza de poder decirle en un momentillo: «Hola Eduard, te admiro y te doy las gracias por cómo has conseguido democratizar «la ciencia» para que llegue a todos los estamentos sociales en España. Gracias Eduard». Era evidente, que este pensamiento estaba más cerca de la utopía que de la realidad, porque con mil personas en el auditorio que querrían saludarle, no iba a ir yo a «molestarle»…En fin, que no me molaba dirigirme hasta él e interrumpirle con esa cursilada, que seguro estará hasta el moño de escuchar…

Habrá sido el destino, habrá sido el azar, la telepatía, o las neuronas espejo :), pero, tras terminar la conferencia, aplausos y fotos de rigor, al bajar Punset del escenario por la parte derecha (desde el punto de vista del espectador), yo, como otras decenas de personas, sentado en mi butaca (tercera fila), nos hemos quedado mirándole con ojos de admiración, mientras él salía, abandonando el escenario… y es entonces cuando ha sucedido: al pasar a mi altura, se ha parado un segundo a mi lado, me ha dado un golpecito en el hombro y me ha dicho mirándome a los ojos: «hola», a lo que yo le he respondido: «hola». ¡Dios!, ¿habrá sido mi mirada que le decía a su mirada, «Eduard, me gustaría saludarte»?, ¿habrá sido telepatía?, ¿las neuronas espejo?. ¡Me ha dado una palmadita en el hombro y me ha dicho hola!… un auténtico flechazo :).
Probablemente luego, habrá saludado a decenas más por detrás, seguro, no lo sé porque no he mirado para atrás, pero me ha hecho sentir especial y francamente bien.

En fin, es «lindo» (como hubiese dicho el cuate Azcárraga ;), ver cómo tan insignificante detalle, ha sido una gran alegría, y me ha dado la felicidad… Intentaré disfrutarla. Gracias Eduard.

Aquí una foto durante la conferencia:

Eduard Punset en el IE Global Alumni Forum 2011, Madrid

aabrilru

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consumismo, felicidad efímera, niños que mueren de hambre

hay gente (la mayoría) que consiguen su felicidad desde el consumismo. Es como una droga, consumir les mete un chute de felicidad (efímera); hay gente que cada pocas semanas, necesita «darse un caprichito consumista» (¿para tapar otros vacios?).

Dice mi padre que si todo el mundo pensara como yo, no existiría esta sociedad, porque las empresas no venderían. Yo digo, que efectivamente, no existiría esta sociedad, sino otra más sostenible y tal vez, justa. Piensa en los niños que mueren de hambre para que la minoría de población del «primer mundo» podamos vivir en nuestro desenfreno.

Por un mundo más sostenible.

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