Category Archive: sociedad

La profecía autocumplida – El cuento corto de Gabriel García Márquez

Quería compartir este cuento contigo. Para mi fue muy significativo. Directamente te dejo con él, no quiero perturbar su mensaje con mis palabras. Espero que su mensaje te aporte valor 🙂 .

Madrid despierta 7 - 5 de agosto, 2009 desde Pozuelo de Alarcón - Foto vía flickr aabrilru

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Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14.
Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación.Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde:
“No sé pero he amanecido con el presentimiento que algo muy grave va a sucederle a este pueblo”.

El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice:
“Te apuesto un peso a que no la haces”.
Todos se ríen. El se ríe. Tira la carambola y no la hace.
Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla
Y él contesta: “es cierto pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo”.

Todos se ríen de él y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mama, o una nieta o en fin, cualquier pariente, feliz con su peso dice y comenta:
-Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.
-¿Y porqué es un tonto? Continue Reading

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La suerte es un concepto de perdedores

La suerte, o mala suerte, es un concepto de “perdedores”. Es el pretexto que a veces argumentan aquellos que no son conscientes, o no quieren serlo, de que nuestro destino en la vida depende de las acciones y hábitos que cada uno realizamos día tras día. Incluso los hábitos y la voluntad, superan a nuestras cualidades genéticas innatas.
Algunos “lo llaman suerte”, a lo que es una mezcla de conocimiento, hábitos y oportunidad. Los que no se esfuerzan, y/o dejan su destino en manos de terceros, casualmente, suelen tener “mala suerte” en la vida; los otros, normalmente, “tienen buena suerte”.
Yo no quiero “suerte”, solo fuerza para poder innovar cada día; toda mi “suerte” se la regalo a los que creen en ella, para que logren con su ayuda lo mejor que puedan en la vida.

aabrilru


Escrito desde un dispositivo móvil

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El tiempo es nuestro principal capital, ¿te gusta ir perdiendo las monedas de los bolsillos cuando caminas?

Está demostrado que el éxito en la vida (consideremos éxito, estar en el momento y lugar donde cada cual se encuentre feliz), no sigue una correlación con la inteligencia tradicionalmente definida por el coeficiente intelectual (CI). Hay gente con un alto grado de CI, que no ha alcanzado éxito en la vida. Diversos estudios hechos en varias universidades de Estados Unidos demuestran estadísticamente esta afirmación (a quién le interese, le puedo pasar las fuentes). En otras palabras: “ser listo”, no es la variable principal para tener éxito (alcanzar felicidad) en la vida (demostrado estadísticamente). Hay otra “inteligencia” más importante que la tradicional cuantificada en el CI, conocida como inteligencia emocional, que sí puede tener una relación con el éxito (alcanzar la felicidad), pero de ésta, hablaremos otro día.

Reloj de Sol - Creative Commons - Vía flickr cpjobling

Hoy quiero hablar del “tiempo“. No del weather, sino del time 🙂 . Tras años y años de observación, de comparar, hacer hipótesis, observar, teorizar (no olvidemos, que el principal trabajo del cerebro, es crear hipótesis a partir de las variables que le envían los sentidos) aprender de las personas de mi entorno, creo que el principal capital que tenemos las personas, es el tiempo.

Uso el término capital en su acepción económica, como un bien o conocimiento capaz de generar una rentabilidad (un provecho), si se le aplica el trabajo adecuado.

Todos conocemos a muchísima gente, que nació en un entorno familiar más o menos culto, con más o menos disponibilidad económica, y que en entornos similares, han seguido caminos distintos desde el punto de vista del “éxito en la vida”. El entorno (el ecosistema), condiciona el futuro de las personas, pero no es la variable principal, así como tampoco lo es nuestra carga genética (que siempre se puede moldear, gracias a que contamos con un cerebro dúctil que cambia con el tiempo, la voluntad y los hábitos).

Lo que nos iguala en la vida, es “el tiempo”. Cuando nacemos, todos nos sometemos a su paso, y para todos corre igual. Ricos, pobres, cultos, incultos, gente del Sur, gente del Norte, rubios, morenos, católicos o protestantes, todos nacemos con el mismo capital bajo el brazo que poder invertir a lo largo de nuestra vida: el tiempo.
Este concepto me encanta, porque me hace creer que nos iguala a todos ante la vida, sin distinción de clase social; es similar al concepto de la muerte (que también me gusta mucho): todos morimos al final, pobres y ricos, listos o tontos.

Hay mucha gente que es consciente de la importancia del tiempo, e invierte (el capital, a través de la inversión, reporta unos beneficios) su tiempo con un fin en mente; otra gente, sencillamente, no es consciente, y pierde el tiempo.
Incluso hay gente, seguro que la mayoría de ellos sin maldad, que además de perder su tiempo, hace perder el tiempo a los demás (en el sentido literal): cuando llegas tarde a una cita, cuando por una mala administración, haces que los que van después de tí en la cadena necesiten “más tiempo” para desarrollar su tarea, cuando interfieres de forma poco óptima en la administración del tiempo de los demás…

Probablemente, si tuvieses los bolsillos rotos, o un agujero en la cartera por donde se te fuesen cayendo los euros conforme vas caminando, te alarmarías y no tardarías en arreglar el agujero; seguramente, pararías raudo para recuperar las monedas que vas perdiendo por el camino.
Fíjate que el tiempo no es tan amigable. Si se te caen las monedas, puedes parar y recogerlas, pero el minuto que pasa sin haberlo invertido, no lo puedes volver a recuperar.

Ten en cuenta que no hablo de “trabajar” , de “producir”, sino de invertir el tiempo con un fin en mente, que puede ser claramente, alcanzar la felicidad según el concepto de felicidad de cada cual (estar de cañas con los amigos, hacer deporte, ver un documental, conversar con tus padres…).

Como capital que es, un buen admistrador tiene en cuenta en cada momento dónde puede aprovecharlo mejor (costes de oportunidad), ya que normalmente, elegir hacer una cosa, significa descartar hacer otras; se trata de buscar constantemente la maximización (obtener el valor máximo del tiempo en función de cada momento/circustancia), y no parar de hacerse la pregunta: ¿de todas las opciones que tengo en este momento para poder invertir mi tiempo, teniendo en cuenta mi actual momento/circunstancia, cuál de ellas me aporta más valor teniendo en cuenta mi fin en mente?.

Para todo esto, claro, lo primero es tener un fin en mente, un objetivo en la vida. Para el que no tiene un punto fijado en el horizonte, cualquier viento es bueno…

No pares de preguntarte dónde invertir cada minuto para maximizar el valor de tu tiempo, el éxito en la vida (alcanzar la felicidad) no es de “los que tienen suerte” (concepto de perdedores/negativos), sino de los que maximizan su tiempo.

PDTA: recuerdo la parábola de los talentos, de Jesús (Mateo 25, 14-30)

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Internet de las cosas

Internet of things

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El empresario del pelotazo vs el empresario de principios (o el amigo graciosillo vs el amigo “de verdad”)

Si no te mueves “por principios”, no haremos buenas migas ni en la vida personal ni en los negocios

Desde pequeño, me gustó mucho analizar las pautas de comportamiento de las personas. Ahora, de mayor, leo artículos donde dicen que existe una relación entre los niños que hacen eso, componer mediante la observación una estructura de las relaciones sociales y comportamientos de los grupos con los que se relacionan, y la “inteligencia emocional” (esta característica, la sensibilidad de establecer las relaciones sociales del grupo, es solo uno de los pilares de la inteligencia emocional, hay bastantes más). Seguro que conoces a alguien que en la típica fiesta donde se mezclan distintos círculos de amigos, mete la pata con algún comentario, por no haber observado previamente las relaciones entre los individuos; y también conocerás el caso contrario, a amigos que son muy observadores y pronto captan las relaciones entre todos (van tejiendo una maraña en su cerebro) y luego usan esa información para lo que necesiten (es un plus social tener esta capacidad, ¿verdad?. Todos la tenemos, seguramente tan solo hay que intentar desarrollarla).

School Architecture, via flickr Revival Source. Báste en principios

Pero la inteligencia emocional, será materia de otro post, aunque me sirve para el arranque de este: hay personas que basan su vida en principios y otras personas que basan su vida en “otra cosa”.
O de otra forma, hay personas que se mueven con la ética del carácter y otras que se mueven con la ética de la personalidad.

Fue este verano, cuando aprendí cómo se llamaba cada cosa. Hasta ahora, observaba que una de las clasificaciones que podía hacer de las personas con las que me relaciono, era la siguiente:

tipo 1: el típico que dices: “joer, este tio es un tio de principios”, o “joer, con este tio, darse la mano es más que firmar ante notario” o que te da la sensación de sinceridad y principios, vamos… es el empresario empático, que cree en las relaciones WINWIN, que respeta a sus trabajadores, que ve de una forma sana a la competencia, vela por el bien común y por el crecimiento de las organizaciones…

tipo 2: a saber: “vaya, este tio es un negociante”, “madre mia, este tio vendería a su madre”, “vaya, con este colega no me iba yo a la montaña”, “este mucha sonrisita, pero cuando te des cuenta, tacatá…”; es posible que si no tienes “el don de la observación del comportamiento”, los del tipo 2 puedan engañarte, ya que su mayor afán es “interpretar el papel del tipo 1”, es decir, parecer personas de principios; hay que tener cuidado, porque algunos son muy hábiles. Este es el tipo de empresario “del pelotazo”, “del dinero fácil” y de “aquí hay un negocio que nos llevamos un 300% sin mover un dedo”.

Esto es lo que yo venía observando toda mi vida, hasta que este verano, en mis dos meses sabáticos, como digo, dí con una base un poco más científica. Voy a trascribir literalmente algo de Stephen R. Covey, que lo explica mejor que yo:

…casi todos los libros de más o menos los primeros ciento cincuenta años se centraban en lo que podría denominarse la “ética del carácter” como cimiento del éxito; se centraban en cosas tales como: la integridad, la humildad, la fidelidad, la mesura, el valor, la justicia, la paciencia, el esfuerzo, la simplicidad, la modestia y la “regla de oro“. La autobiografía de Benjamín Franklin es representativa de esa literatura. Se trata básicamente, de la descripción de los esfuerzos de un hombre tendentes a integrar profundamente en su naturaleza ciertos principios y hábitos.
La ética del carácter enseñaba que existen principios básicos para vivir con efectividad, y que las personas sólo pueden experimentar un verdadero éxito y una felicidad duradera cuando aprenden esos principios y los integran en su carácter básico.

Pero poco después de la Primera Guerra Mundial la concepcíon básica del éxito pasó de la ética del carácter a lo que podría llamarse la “ética de la personalidad“. El éxito pasó a ser más una función de la personalidad, de la imagen pública, de las actitudes y las conductas, habilidades y técnicas que hacen funcionar los procesos de la interacción humana [..]. Otras partes del enfoque basado en la personalidad eran claramente manipuladoras, incluso falaces; animaban a usar ciertas técnicas para conseguir gustar a las demás personas, o a fingir interés por los intereses de los otros para obtener de ellos lo que uno quisiera, o a usar el “aspecto poderoso”, o a intimidar a la gente para desviarla de su camino en la vida.

Leer esto para mí, fue descubrir un nuevo mundo. ¿No os pasa a vosotros que tenéis decenas de hipótesis en vuestra cabeza sobre las causas de las cosas en la vida (de lo más dispar que se pueda imaginar), pero que son solo hipótesis o vagas creencias, y cuando leéis algún estudio al respecto que lo avala, saltáis de alegría diciendo “¡Ya lo decía yo”!?. Es maravilloso cuando eso pasa, yo flipo de alegría.

Ahora sé que hay toda una corriente de literatura que estudia estos comportamientos basados en una u otra pauta (carácter vs personalidad), y he podido aprender más sobre ello. No os voy a aburrir con la teoría, pero sí con mis observaciones “empíricas” del día a día.

los guionistas de cine se basan en personas reales para escribir sus guiones (lo aprendí este verano en el curso de guión de cine del Círculo de Bellas Artes y la UC3)

Para que el mundo mantenga su equilibrio, todos son necesarios (la paz y la guerra, el blanco y el negro, el bien y el mal, y los colegas “del tipo 1” y los colegas “del tipo 2”). No quiero hacer un juicio de valor, diciendo que los que son de una u otra forma, son mejores o peores; ahora bien, dejo claro desde el principio, si no lo está ya, que valoro especialmente a las personas que se basan en principios, aunque siempre respetaré a las que optan por basarse en “superficialidades”, las respetaré, pero intentaré relacionarme lo menos posible con ellas.

Las personas que se basan en la personalidad (superficiales)

Desde el punto de vista personal, tampoco me importa mucho si una persona se comporta de esta forma. Soy bastante tolerante con los comportamientos en las relaciones personales (a veces no); probablemente no podré confiar en una persona que no se basa en principios, tendré relación, pero no profunda.
Aquí encontraríamos al perfil de persona que pronto entabla relación en el grupo, es simpática (vs empática) casi siempre, pero que se le nota como “que está fingiendo” y un poco forzada. Es probable que este tipo de persona, no tenga autonomía/independencia, no haya trabajado su interior, y tenga inseguridad de sí misma, por lo que necesita verse en todo contexto reforzada por el marco social. Se adapta a cada entorno, “para agradar al grupo”. Muchas veces no lo hacen intencionadamente, ni está mal que se comporten así, simplemente, les supone una vía de supervivencia. Hay que respetarles siempre, por supuesto, porque no es una postura ni mejor ni peor que otra; simplemente, recomiendo aprender a identificarlas, porque las relaciones a largo plazo se basarán en si es una persona del tipo 1 o del tipo 2.

Desde el punto de vista profesional/empresa, no tengo compasión con los de este tipo. Sería capaz de rechazar una oferta mil-millonaria si la persona que hay al otro lado, no se basa en “principios”.

Aunque no he vivido años atrás el mundo de las escuelas de negocios, creo que en ellas, hace años (y tal vez ahora también), se alimentaba este tipo de perfiles (tiburones). Es odioso.

Hago una pequeña catalogación al libre albedrío:

  • empresario del pelotazo: el que busca un negocio fácil (no entro en si legal o poco legal), una alta rentabilidad, aprovechando una gran oportunidad (oportunista). Típico perfil del puro, el Mercedes y la mariscada.
  • empresario del pelotazo II. El que quiere ganar mucho sin aportar valor: a estos los llamo “los que juegan en la rueda de arriba”; son empresarios que han florecido a la sombra de la nueva economía dominante en España hasta ahora, del dinero fácil y el crédito barato. Muchas veces, empresarios con buenos contactos “políticos”. Son los empresarios que pretenden llevarse el mayor margen en dinero de la cadena de valor del producto, sin haber incorporado ese valor al mismo. De otra forma, aquellos que no orientan su oferta al valor que realmente aportan. De estos, hay a patadas, pero gracias a Dios, las leyes de la naturaleza está acabando con ellos. Son esas empresas, que hace unos años, te pasaban un presupuesto de 20.000€ por hacerte una página web, cuando otra empresa, te la podía hacer por 3.000€, con resultados más que similares. Esta gente, la que intenta recibir más dinero del valor realmente aportado en la cadena, son una lacra para el sistema. Gracias a Dios, cada vez quedan menos, motivado por el aumento del flujo de la información (es más fácil acceder a una oferta variada) y porque “la rueda de arriba” ha cascado, y las empresas que estaban en esa liga, o han echado el cierre, o lo harán en breve.
  • empresarios/gestores que cobran 1000 veces más que sus empleados: bueno, qué voy a decir aquí que no sepáis. Consejeros inflados a “stock options” (que puso de moda Juan Villalonga en sus tiempos mozos al mando de Telefónica); “el insuperable bochorno de las Cajas de Ahorro“, con la amiga María Dolores Amorós, presidenta de la CAM a la cabeza (¿se podrá tener más poca vergüenza?).
    Las personas que aceptan esos salarios, claramente, no están basadas en la “ética de los principios” (bueno, a no ser que una vez que les han pagado, lo redistribuyan a ONGs y solo se queden con lo necesario para vivir una vida más o menos cómoda).
    En una empresa, el chico que está en el call center atendiendo a un cliente, tiene una gran responsabilidad para la empresa. En un momento determinado, es la imagen de la empresa, y todo lo que el cliente va a pensar de nosotros, depende de ese chico del call center. Y así, llamada tras llamada, y así, uno y otro, y miles de clientes. ¿No es esto también una gran responsabilidad de valor?. ¿Es “lógico” que exista una diferencia de tantos ceros entre el “currito” y el “directivo”?. Sí, bien, el empresario arriesga, y blablablá, blablablá, blablablá (yo soy empresario), pero si realmente es un empresario basado en la ética de los principios, aspira a maximizar el beneficio, ganar “un sueldo normal”, y el resto reinvertirlo en la empresa con el fin de hacerla crecer ella y todo su ecosistema (incluyendo a los trabajadores, por supuesto).
    El mercado de los directivos de las grandes corporaciones se ha vuelto loco y sin principios.
  • comerciales que venderían a su madre con una sonrisa en la boca: estos, más bien me dan pena sana (ser comercial es un trabajo muy duro).

Vosotros podríais añadir varios perfiles más a esta lista (que estaría encantado de escuchar y podría ir añadiendo como documento vivo que este post debe ser).

Las personas que se basan en principios (ética del carácter)

Intento estar dentro de este grupo. Respeto a los otros, pero a mi me gusta éste. Claramente, nadie es “puro” de uno u otro (no es blanco o negro, sino que tenemos los 2^32 tonalidades de gris 😀 ). Deberíamos distinguir la diferencia entre principios y valores. Aquí, estamos hablando de principios, no de valores. Los principios son universales, los valores no.

Los que se basan en la ética del carácter, no me atrevo a describirlos. Probablemente los que más valore de ellos, sea su principio del esfuerzo y la sinceridad. Muchas veces pasarán desapercibidos ante tus ojos, pero debes aprender a identificarlos, porque te aportarán energía positiva.

En resumen, te podrás topar en la vida con dos tipos de personas: los que se basan en los principios de la humanidad (los que llamamos basados en la ética del carácter) y los que se basan en actitudes y conductas (los que llamamos basados en la ética de la personalidad).

Un juego: Ahora te propongo para que en lo que te queda de día, y mañana, que juegues a identificar a unos y otros (los que pasen por tu despacho, con los que hables por teléfono, o a los que les respondas un email)… te hará sentar el conocimiento 😉 .

Merece la pena dedicarle unos minutos de reflexión.

PDTA1: Probablemente, mientras hayas estado leyendo este rollo, hayas estado pensando en tí mismo y en personas de tu alrededor. Si es así, es bueno, analizar los comportamientos reales para darles una coherencia y un orden en nuestra mente. Cuando encontramos una explicación a los comportamientos de las personas, parece que nos quitamos un peso de encima (Ej: ¡¡ese tio no presta atención!!, vs, ese tio tiene el síndrome de no sé qué, que es una enfermedad mental, que le hace ser despistado…)

PDTA2: espero haber podido aportarte algo nuevo a tu conocimiento o punto de vista.

PDTA3: Se aceptan comentarios, sobre todo los que estén en contra de este razonamiento, ya que esos aportan más valor aún (al incorporar otro punto de vista).

¿o no?

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Gracias!

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Gastarse 30.000€ en un master, quitar la enseñanza universitaria subvencionada y Esperanza Aguirre

En Julio del año pasado, me gradué en el Master de Dirección Comercial y Marketing del IE.

Estudiar un master mientras trabajas

Sí, me dejé unos 30.000€ (matrícula, viaje a Sanghai, viajar Cehegín-Madrid todos los fines de semana durante 10 meses, otros gastos). Cada año lo suben un poquito más.

tasas-exmdcm-ie-2011

Viene al caso porque mi gran amigo @psemitiel, me comentó hace unas semanas que estaba pensando hacer un MBA o un master en marketing, pidiéndome opinión al respecto, sobre varias posibilidades que había visto. Finalmente, se matriculó y el viernes comenzó las clases.

Estudiar un master mientras trabajas es muy duro. Los 10 meses que estuve en el IE estudiando probablemente fueron los 10 meses peores de mi vida. Estuve al borde de enemistarme con mucha gente, debido a la gran cantidad de estrés que acumulábamos y a mi mal humor constante. Además, la época del master coincidió con mi dirección del megaproyecto Cehegín ciudad digital, ya de por sí estresante por la responsabilidad de gestionar 1,3 millones de euros y tener que ejecutar en tiempo las decenas de proyectos comprometidos. Fue complicado.
En las últimas semanas de clase, en una de las reuniones de grupo donde analizábamos los casos que teníamos que presentar, de la tensión, una compañera sufrió un ataque de estrés y se puso a llorar desconsolada. Fue muy duro.

No conozco el resto de escuelas de negocios, pero pasar por un Executive en el IE, es como pasar por la legión, una vez que lo has vivido, ya nada te da miedo.

No voy a entrar en esta ocasión a comentar el nivel del master; pudo ser mayor en algunos casos, aunque en la mayoría fue excelente (dejémoslo en un 20/80 🙂 ). Con algunas lecciones de algunos profesores, al finalizar la clase, me iba a casa diciendo “tan solo con la clase de hoy, he amortizado los 30.000 €”, aunque en otras ocasiones, me mordía las uñas por el bajo nivel.

El valor del conocimiento

En los tres últimos años que estuve en Orange, estuve cursando estudios de Empresariales en la Complutense; estudié la mayoría de asignaturas de primero y segundo y algunas de tercero (sobre todo las de estrategia empresarial, contabilidad, marketing, macroeconomía y microeconomía en profundidad…); más tarde, como el horario ya no me permitía cursar más asignaturas, comencé en Administración y Dirección de Empresas de la UNED, pero solo estudié cinco asignaturas. En Empresariales, iba en horario de tarde, y claro, no podía asistir a todas las clases, ya que salía de La Finca en Pozuelo a las 18:00h y no llegaba a Islas Filipinas hasta las 19h, así que solo podía asistir a las dos últimas clases, cada día.

Como mi conocimiento en economía, contabilidad, finanzas, estrategia era bueno, decidí cursar el master de Dirección Comercial y Marketing, en lugar del MBA completo (que por cierto, eran 50.000€…); tenía miedo de invertir 50.000€, y que la mayoría del tiempo estuviese viendo cosas que ya sabía. Por eso decidí especializarme en marketing (que además, me apasiona).

Tomar una decisión así no fue fácil. Había masters mucho más baratos, bien es cierto, pero yo quería hacerlo en el IE. Aparecía como la segunda escuela de negocios (por su MBA) mejor del mundo en varios rankings internacionales, y eso me gustaba. Conocía a “amigos que tenían amigos” que habían estudiado en el IE, y los posicionaban en su mente como grandes profesionales. Por otra parte, seguían el método del caso, y la mayoría de los que estudiamos, muchos de ellos en Inglés, eran comprados a Harvard o a Berkeley University y eso, era importante para mí.

La incertidumbre por desembolsar 30.000€ en algo “intangible” donde no sabías a priori si te iba a merecer la pena era grande. Cuando comentaba a mis contactos el caso, muchos me miraban como quien mira a un demente: “¿te vas a dejar 5 millones de pesetas en estudiar 10 meses los fines de semana?, ¿tú estás loco?”…

El conocimiento tiene un valor. El conocimiento, no nos lo venden en una cajita con un lazo; no viene con un CD de instalación, o no lo puedes “lucir” en saraos sociales, como las chicas que “lucen unos Manolos” o un bolso de Louis Vuitton. Tal vez esta sea una de las variables por las que en general, no se le da valor, porque es un intangible.
Además, en el modelo económico tradicional en España, tampoco ha servido de mucho que la gente tenga más o menos conocimiento: un modelo sostenido en industrias intensivas en mano de obra o capital y no en conocimiento. De hecho, es un tópico escuchar lo de “el conocimiento se fuga de España” o lo de “la fuga de cerebros”… aquí nos apañamos con la fuerza bruta. Tal vez esta sea otra variable, que deprecia su valor.

Financié el master con ahorros propios (tuve que liquidar un par de pequeños fondos de inversión para dedicar a esto). Al mes de comenzar, el ICO sacó unos préstamos de 11.400€ a interés cero para alumnos que estudiaban masters de al menos 60 créditos ECT y lo pedí, sobre todo por no dejar pasar una oportunidad de contar con un dinero a coste cero 😉 .

Así pues, pagué “gran cantidad de dinero” a cambio de recibir “gran cantidad de conocimiento”.

Enseñanza universitaria no subvencionada
Trabajar para estudiar: el valor del esfuerzo

La tercera variable que podría influir en la depreciación del valor del conocimiento en España: desde pequeños, estamos aconstumbrados a que los organismos públicos “regalen” habitualmente la formación. Son muchos los cursos que se dan de forma gratuita o subvencionada. Algunos de estos cursos, al venir de la iniciativa pública (carestías de control de resultados, ausencia de indicadores de eficacia, “como el dinero es de todos”,…), son de mediocre calidad. La gente se apunta al primero, ve que es muy malo, y ya deja de asistir a otros.
Al final, una formación de mala calidad influye en la percepción que el estudiante tiene de la misma, depreciando su valor: “vaya castaña de curso, estoy perdiendo el tiempo…”

Este mes de Septiembre, Esperanza Aguirre salió a la palestra con una de sus habituales declaraciones sinceras: “La educación no tendría porqué ser gratuita en todos los niveles” o algo así. Aquí podemos ver la versión de sus declaraciones según la cadena SER.

Mis padres pagaron todos mis estudios hasta mi primera carrera (IngTecTeleco en la UPV), fuí un afortunado. Incluso siendo así, tuve por constumbre durante los años de BUP, COU y universidad, trabajar en los meses de verano en una fábrica de conservas, para sacarme unas pesetas complementarias.
Tenía un amigo que tenía que dedicar todo el verano a trabajar “en la obra” porque sus padres no podían pagarle los estudios. Él quería estudiar, y hacía lo que fuese necesario para ello (tenía grandes valores, y un fin en mente).

Durante este último año he conocido a bastantes jóvenes que entran al mercado laboral y muy pocos de ellos han trabajado durante su fase de estudios universitarios.
Una constumbre personal cuando recibo un curriculum, es ir directamente a la parte del final, donde solemos indicar estas cosas, para ver si el chaval/vala ha trabajado en algún sitio o ha hecho algo adicional mientras estaba estudiando. Algunos se han limitado a estudiar, y ya está; hay otros que sí han trabajado durante el tiempo que estaban estudiando.
Casualmente, existe una correlación positiva entre los que han trabajado y hecho actividades complementarias durante su fase en la universidad, con la calidad del trabajo como profesionales que demuestran luego. Suelen ser personas con espíritu de superación, “que tienen un fin en mente”, que aprecian los frutos del esfuerzo y conocen que las cosas “no son fáciles”.

Voy a partir de dos premisas:

  • P1) en el mercado universitario, hay universitarios que “curran” y se esfuerzan “un plus” mientras estudian, y hay otros que no lo hacen.
  • P2) la enseñanza universitaria, no es obligatoria.

Partiendo de estas premisas básicas, llego a la siguiente conclusión: sería una buena opción, por su interés general, que solo fuese “subvencionada” la educación considerada como obligatoria.

La enseñanza universitaria, por ejemplo, tal vez funcionaría mejor si estuviese orientada a costes sin suponer una carga para las arcas públicas. No entro en si la enseñanza debería ser “pública” o “privada”, sino en que, siendo “pública” o “privada”, las tasas (o precios), no deberían ser “precios públicos”, sino precios de mercado, orientados a costes. Probablemente, esto también impactaría en el aumento de la calidad de la enseñanza de las propias Universidades, al tener un mercado “más en libre competencia” que el actual. Es posible que este modelo, hiciese aumentar el valor percibido de la educación por parte de los estudiantes.

Quién ha estudiado economía básica, conoce las inconvenientes que para el mercado implica la “subvención” de los bienes o servicios. La subvención pública es una perturbación indeseable de las reglas del mercado.

La casi “gratuidad” de la educación, devalúa el esfuerzo que los organismos hacen por formar a los universitarios. Es decir, los universitarios no son conscientes del coste total que supone la educación que están recibiendo, por lo que no son capaces de percibir su valor real.
Por otra parte, al ser un servicio subvencionado, hace que sea demandado por algunos jóvenes que carecen de la motivación suficiente para sacarle un buen provecho: holgazanes, vividores, jóvenes con valores inadecuados… de estos, hay bastantes en las universidades (gracias a Dios, hay más que sí lo aprovechan).

Como contribuyente al erario público, me gustaría que el dinero que pongo a disposición “del bien común social” fuese bien administrado y maximizado su valor: ¿por qué hemos de pagar los contribuyentes ni un euro de la educación de personas que no la valoran?. Tal vez, algunos de estos jóvenes, podrían incorporarse al mercado laboral en fases previas a la universitaria, donde probablemente podrían desarrollar muchos de sus talentos, sin necesidad de suponer un gasto social.

Y aquí concluyo otra vez con lo mismo, si la educación universitaria fuese “libre” (sin suponer un cargo para las arcas públicas): el precio para los estudiantes estaría orientado a lo que realmente cuesta. Probablemente, aumentaría la competencia entre las propias universidades. La competencia sería un revulsivo que aumentaría la calidad de la enseñanza: competirían entre ellas para llevarse a la mayor cantidad de clientes/alumnos.
Por su parte, los estudiantes, valorarían lo que realmente cuesta la enseñanza que están recibiendo, y por tanto, aumentaría “el valor percibido por el conocimiento recibido”. De esta forma, optarían por cursar estudios universitarios aquellos que realmente lo valorasen. En caso de que entrasen “holgazanes”, realmente a mí, no me importaría, ya que lo pagarían de su bolsillo (ahora, cuando tocan mi bolsillo, duele: la pela es la pela, oye tú).

¿Y esos jóvenes que careciesen de recursos para poderse pagar una formación “orientada a costes?, ¿no sería injusto que no pudiesen acceder a la educación de ser mucho más cara?: para esos jóvenes, no hay problema, tendrían dos alternativas:

1) buscarse un trabajo: las películas americanas (y su historia) están llenas de casos de jóvenes brillantes que tenían que trabajar de camareros (o en cualquier otro sitio) para poderse pagar la carrera. Son casos conocidos y es algo totalmente real y al alcance de la mayoría.

2) ¿y si tengo tan mala suerte que no encuentro trabajo?: préstamos a interés cero. Te doy un préstamo para que te pagues tu carrera, y en cinco años, comienzas a devolvérmelo en cómodos plazos.

3) el libre mercado cubriría todos los segmentos de precio: probablemente podríamos estudiar la misma carrera en distintas universidades con rangos entre 30.000 y 60.000 €, obteniendo la misma titulación oficial al final.

Yo valoro el conocimiento que recibí en el master del IE. Me costó 30.000 euracos de mi bolsillo. Pude elegir si estudiar en una escuela de negocios o en otra. La oferta era grande, al tratarse de un mercado no subvencionado en libre competencia. Y algo muy importante: mi decisión, no le costó ni un céntimo a nadie, salvo a mí.

Realmente, creo que un modelo similar a este es el que debería haber en la enseñanza universitaria en España.

PDTA: probablemente haya estudios y datos que me hiciesen cambiar de opinión. Estaría encantado de poderlos leer. Si me lees normalmente, sabes que no pretendo llevar la razón, tan solo razonar. ¡Gracias por tus comentarios!.

aabrilru

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La gallina de los huevos de oro: busca el equilibrio

Y es que la fábula, vista desde otra perspectiva, tiene su miga…
De entre algunas versiones que he visto, copio aquí una que me ha gustado mucho, de un libro de Stephen R. Covey (copio a manubrio…):

Esopo cuenta que un pobre granjero descubrió un día que su gallina había puesto un reluciente huevo de oro. Primero pensó que debía tratarse de algún tipo de fraude. Pero cuando iba a deshacerse del huevo, lo pensó por segunda vez, y se lo llevó para comprobar su valor.

¡El huevo era de oro puro!. El granjero no podía creer en su buena suerte. Más incrédulo aún se sintió al repetirse la experiencia. Día tras día, se despertaba y corría hacia su gallina para encontrar otro huevo de oro. Llegó a ser fabulosamente rico; todo parecía demasiado bonito como para que fuera cierto.

Pero, junto con su creciente riqueza, llegaron la impaciencia y la codicia. Incapaz de esperar día tras día los huevos de oro, el granjero decidió matar a la gallina para obtenerlos todos de una vez. Pero al abrir el ave, la encontró vacía. Allí no había huevos de oro, y ya no habría modo de conseguir ninguno más. El granjero había matado a la gallina que los producía.

Comparto con vosotros esta fábula de Esopo, que nos abre un interesante tema: el equilibrio entre “producción” y “capacidad de producción”.

La gallina de los huevos de oroEntiende estos términos, no solo desde el punto de vista empresarial al que asociamos cotidianamente estos conceptos, sino también desde el punto de vista de la gestión personal. Producción lo podemos interpretar como los resultados deseados en cualquier faceta de nuestra vida, y capacidad de producción como la aptitud o los medios que usamos para conseguir esos resultados.

Piénsalo. Nuestro bien personal económico más importante no son los bienes materiales que podamos poseer en un momento determinado, sino nuestra capacidad para crear valor (y que nos paguen dinero por ello, si es lo que buscamos). Una vez más, el quid está en el equilibrio. Nunca puedes dejar de invertir en tu “capacidad de producción”, a la vez que sacas provecho de tu “producción”. El dilema está en hallar el equilibrio. Busca el equilibrio, my friend 🙂

Mantener el equilibrio entre los huevos de oro (la producción) y la salud y el bienestar de la gallina (capacidad de producción), suele exigir un juicio delicado.

¿o no?,
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Si no controlas emocionalmente tu vida, vete a la competencia…

…sería un buen “claim” que resumiría este párrafo extraido del libro “Inteligencia emocional”, de Daniel Goleman, en caso de que quisieras lo mejor para tu proyecto, y tuvieses que elegir a tu equipo de trabajo:

Las personas que han desarrollado adecuadamente las habilidades emocionales, suelen sentirse más satisfechas, son más eficaces y más capaces de dominar los hábitos mentales que determinan la productividad. Quienes, por el contrario, no pueden controlar su vida emocional, se debaten en constantes luchas internas que socavan su capacidad de trabajo y les impiden pensar con la suficiente claridad.

Existe una clara evidencia de que las personas emocionalmente desarrolladas, es decir, las personas que gobiernan adecuadamente sus sentimientos, y asimismo saben interpretar y relacionarse efectivamente con los sentimientos de los demás, disfrutan de una situación ventajosa en todos los dominios de la vida, desde el noviazgo y las relacionas íntimas hasta la comprensión de las reglas tácitas que gobiernan el éxito en el seno de una organización.

A veces, este tipo de personas, las que no pueden controlar su vida emocional, coinciden con las que en algún post atrás llamaba las de “un menos en la frente“.

Agentes de Matrix

Si te encuentras con alguna de ellas, actúa como los ciudadanos de SION al enfrentarse a un agente: huye, o te quitarán tu energía.

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qué suerte trabajar en eso…pon un fin en tu mente

Me gusta ir a comprar al nuevo supermercado DIA de Cehegín. Sí, yo también era un evangelizador de MERCADONA de toda la vida; admiro la impresionante política de expansión (y de buena gestión, sobre todo con sus trabajadores), de Juan Roig, pero nunca perdonaré la gestión que hicieron en el 2009, de eliminar más de 800 referencias del lineal (“Mercadona ya no me quiere”): ¡no señor, no me quites el Colgate Total con Blanqueador, por favor!.

Realmente, solo había comprado en DIA algunas veces puntuales durante el año que estuve viviendo en Gral DIADíaz Porlier, la calle que hace esquina con El Corte Inglés de Goya (Madrid), aunque frecuentemente, hacía las compras principales en el CHAMPION de Conde de Peñalver (ambos franceses, para variar…).

Confirmando la teoría de mi madre de “que estoy cambiando”, decidí probar a hacer la compra en DIA cuando cambió de dirección (en Cehegín), hace unos meses. Renovaron el super, y ya no tienen la política de “bajo coste” tan agresiva como LIDL, en cuanto a tener las cosas en palets y tal. Ahora es un super, con la misma presencia en los líneales como el resto de supermercados habituales, no como los “supermercado descuento”, del tipo LIDL o ALDI. Además, me conquistó la primera vez que entré,

champion

tienen entre sus referencias la PEPSI MAX, que resulta realmente difícil de pescar, y es mi refresco de cola habitual cuando lo encuentro (si no, Coca cola ZERO, claro, y si no hay ZERO, Coca Cola normal; light no, gracias). En el SUPERCOR también tienen la PEPSI MAX.

En esas estaba yo, en la tarea de la compra semanal, en el DIA, cuando me encontré a un conocido que me preguntó por mi aventura en los Carros de Foc:

– ¿Qué tal te fué en tu aventura por los Pirineos? – me dijo
– Ah, pues muy bien, la verdad es que fue toda una experiencia, sobre todo por lo que había que preparar de logística y eso. Ya lo verás cuando publique el vídeo que estoy preparando, que sale sangre y todo – le comenté sonriendo.

– Jo, madre mía, estás hecho una máquina

aldi

– Qué va, no es para tanto tio, tan solo es cuestión de proponérselo, en serio, cualquiera lo podría hacer – dije
– Oye, y ahora que te veo comprar a estas horas, ¿tú en qué trabajas? – siguió la conversación.

– Pues, la verdad, es que es un poco difícil de explicar, vamos, que no trabajo en un sitio fijo. En realidad, trabajo donde haya algo para sentarse y una conexión a internet, y prácticamente a cualquier hora del día – comencé con el argumento habitual que esgrimo ante esta tesitura a la que me enfrento con mucha frecuencia, “¿y tú qué es lo que haces, nene?”.

– ¿Cómo?
– Pues sí, básicamente, soy socio de dos empresas de tecnología, una que está en Madrid y otra que está aquí en Cehegín, cosas de telecomunicaciones, internet y todo eso, y yo me encargo de hacer trabajos para esas empresas, y luego como consultor independiente, sobre estos temas, aunque sobre todo haciendo cosas relacionadas con el marketing y tal, vamos, un emprendedor sin un sueldo fijo y esperando ver los resultados de la empresa cada trimestre para poder ver si veo un pavo. Por eso te digo, que en realidad, puedo trabajar donde tenga algo para sentarme, y una conexión a internet, y poco más, igual trabajo de madrugada, que por la mañana, que por la tarde, que 72 horas seguidas sin descanso, que me tiro 5 días reflexionando sobre alguna cuestión metafísica –  el personaje en cuestión me miraba como si estuviese viendo a un marciano, con una sonrisa cercana a la incredulidad.
– Vaya crack que eres macho, qué “suerte”, anda que no “hay que ser listo” y tener inteligencia para eso – prosiguió.
– ¡De inteligencia nada tio! – le respondí con cara un poco seria – aquí no hay nada de inteligencia tio, de hecho, siempre he sido más tonto que la mayoría de los de mi clase. ¿Tú qué querías hacer cuando eras pequeño?, ¿dónde querías llegar?, ¿pusiste los medios para llegar dónde querías o ni tan siquiera te lo planteaste? – el otro atendía al verme un poco serio, en plan clase magistral – aquí no se trata de ser más o menos listo, se trata de trabajar y tener las cosas claras, plantearte dónde quieres llegar, y dar los pasos para ello. Tio, ¿tú no estás dónde quisiste estar?, en la vida no se trata de inteligencia macho, se trata de trabajo y tener claro hacia dónde quieres fijar el rumbo, de inteligencia nada, pensar hacia dónde quieres ir y poner los medios para ello. Que seguro que tú eres mucho más “inteligente” que yo. Es tener las cosas claras – concluí esperando su aceptación.
– Sí, anda que no, es verdad. Bueno, te dejo que sigas comprando. Nos vemos.
– Venga, hasta luego – nos despedimos sonriendo.

EL PODER DE ELEGIR.

Gracias a Dios, la mayoría de la gente camina con rumbo en la vida, pero hay gente que no. Viene a colación la manida frase de Séneca “para quien navega sin rumbo, ningún viento es favorable”. Así es, aquellas personas que no saben hacia dónde caminan, ¿dónde pueden llegar?, tal vez donde determinen otras personas o el azar.
Me gustaría reflejar en mi reflexión varias ideas. La primera de ellas, es que el hombre (como especie), se diferencia entre otras muchas cosas de los animales, en su capacidad de decisión, en su libertad de elegir. Los entendidos en la materia, dicen que los hombres tenemos los privilegios de la autoconciencia,  la imaginación, la conciencia moral y la voluntad independiente; esto nos diferencia de los animales.
En cada momento podemos elegir, podemos establecer nuestro propio guión dentro del contexto en el que vivimos, incluso, podemos cambiar el contexto en el que vivimos (si tenemos libertad, que es el principal principio de la humanidad).
Los animales, no tienen esa capacidad. Los animales están donde su contexto les ha llevado; básicamente, tienen la vida previamente preestablecida en un guión. El hombre no. Nosotros, podemos elegir.
La mayoría de las personas, eligen qué hacer en su vida. Otras, las menos, ponen su vida en manos de los demás, y no solo son “un barco sin rumbo”, porque no tienen un fin en mente, sino que ni tan siquiera llegan a ser “un barco” como tal, porque son dependientes de las decisiones de los demás: no tienen un guión establecido y previamente meditado por sí mismas, sino que su vida se construye a base de decisiones que toman los otros. No son conscientes, de que el hombre, tiene la capacidad de elegir.

Adquirir la conciencia de que podemos elegir, es el paso previo a tomar la decisión. Bien es cierto, que podemos tomar la decisión de no elegir, aunque ya estaríamos tomando una decisión (off: ¿cómo se llamaba esto en lógica proposicional?)

Desde el punto de vista de la planificación estratégica, tener un fin en mente, un objetivo en la vida, sería la visión estratégica, hacia dónde queremos llegar. El día a día lo resolvemos con pequeñas decisiones operativas, con acciones, pero alineadas siempre con la planificación estratégica previamente planteada y meditada. Meditas, piensas a largo plazo, te proyectas, fijas rumbo, y vas dando un paso tras otro, con ese rumbo en tu mente.

Uno puede querer ser un vagabundo en la vida, ser un alto ejecutivo, ser carpintero, ser un mantenido por su mujer, ser un profesional del derecho, ser un funcionario excelente, ser un gran aficionado al futbito, tener una familia feliz, encontrar y compartir su vida con una gran pareja… uno puede marcarse muchos “fines en su mente”; en esta reflexión, no estoy elucubrando desde el punto de vista profesional solamente, sino abarcando todas las facetas sociales y personales del hombre.

Si finalmente tomamos la “decisión de elegir“, y sabemos dónde queremos llegar (reflexión y meditación), hemos marcado nuestro fin en mente, tocaría actuar en consecuencia.
De nada serviría decir “quiero estar cachas”, y llevar una vida sin hacer ejercicio o sin pisar el gimnasio, o sin operarme de cirugia; es evidente, que se requieren unas acciones para conseguir ese fin. De nada serviría decir “quiero encontrar trabajo”, y estar en casa, diciendo lo malo que es estar parado, esperando a que alguien venga a ofrecernos el empleo de nuestra vida. De nada serviría decir “quiero ser notario”, y dedicar la mayoría de tu tiempo desde pequeño, a estar viendo la televisión, cuando sabes que para ser notario tendrás que estudiar durante 10 años 16 horas al día (por ejemplo). De nada serviría decir “quiero ser un gran músico”, y no estar 18 horas al día tocando el instrumento que nos gusta, estudiando música, practicando, para conseguir ser el mejor.
En cada momento, en las pequeñas decisiones de la vida (acciones), si quieres conseguir tu fin en mente, deberás ser coherente con tu estrategia. Evidentemente, eso supone sacrificios, sí, y a veces te podrás saltar ciertas cosas (¿voy al concierto, o me quedo estudiando?, ¿hago esta oferta ahora, o la termino mañana?, ¿viajo a Barcelona, o me quedo en Madrid?), pero en suma, en tus pequeñas decisiones del día, el resultado debería estar próximo a tu estrategia.
Si un día, decidiste estudiar una carrera (esa fue la estrategia que te planteaste), y no estudias cada día para “sacarte la carrera”, no eres coherente con la estrategia que te planteaste, y al primero al que estás engañando es a tí mismo. En realidad, lo de estudiar la carrera, te lo fijaste, porque querías hacer edificios, que era tu fin en mente superior, y hacer edificios, te iba a permitir llevar un buen nivel de vida, y eso, junto con tener 4 hijos (que es otro fin en mente), más otras tantas cosas, te daría como resultado la felicidad personal.
Si estos fueron los fines en mente que te marcaste (estrategia), y en tu día a día (acciones), no eres coherente con ellos, es probable que no los consigas.

El fin en mente puede cambiar a lo largo de la vida, por supuesto, y es habitual. El quid está en tomar la decisión, la reflexión, y actuar consecuentemente, independientemente de que el fin en mente sea uno u otro según otras variables.

El poder que tenemos los hombres, lo que nos ha convertido en los seres que ocupan el vértice superior de la escala evolutiva, son estos privilegios, que nos dan la capacidad de elegir. Es probable que quien no los use, esté más cerca de la parte baja de la pirámide evolutiva, que de la parte alta, es decir, muy grossamente hablando, “sea más animal que hombre”.

Piensa: ¿tienes tu propio guión establecido o te lo marcan los demás?, ¿tienes un fin en tu mente?, ¿eres coherente en tu día a día con ese fin?.

Y aquí dejo la foto del LIDL 🙂

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lidl

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Anuncio que emitimos en televisión durante este mes sobre el Banco de memoria

Aquí está el micro anuncio que emitimos durante este mes en televisión, a propósito del Banco de memoria >>

Sencillito… Aquí tenemos un montón de info sobre este proyecto, el Banco de memoria de nuestros mayores >>

Espero que os guste a todos!,
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consumismo, felicidad efímera, niños que mueren de hambre

hay gente (la mayoría) que consiguen su felicidad desde el consumismo. Es como una droga, consumir les mete un chute de felicidad (efímera); hay gente que cada pocas semanas, necesita “darse un caprichito consumista” (¿para tapar otros vacios?).

Dice mi padre que si todo el mundo pensara como yo, no existiría esta sociedad, porque las empresas no venderían. Yo digo, que efectivamente, no existiría esta sociedad, sino otra más sostenible y tal vez, justa. Piensa en los niños que mueren de hambre para que la minoría de población del “primer mundo” podamos vivir en nuestro desenfreno.

Por un mundo más sostenible.

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Artículo Óscar Molina: “Vivís de mi dinero”

Mi colega Antonio me ha remitido este artículo. Lo pongo aquí porque quiero conservarlo, dice algunas cosas con las que estoy bastante de acuerdo. Ctrl C -> Ctrl V

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Tremendo y certero articulo de un tal Oscar Molina. Extraodinario.

Vivís de mi dinero

Oscar Molina. Clases Medias.12 de diciembre 2009http://vicentvercher.files.wordpress.com/2008/02/120343338700620080219-969651dn.jpg

Paso fuera de mi casa y lejos de mi familia una media mensual de 360 horas (15 días completos), contribuyo al fisco con un 40% de mi salario; entre impuestos directos, indirectos, tasas obligatorias y demás gravámenes, trabajo más de la mitad del año para el Estado. Pago un colegio a mis hijos, mientras financio un sistema de educación pública; me dejo un turrón en una póliza de sanidad privada, pero abono religiosamente mi correspondiente diezmo para que muchos puedan tener cuidados médicos. De lo segundo no me quejo (a pesar de que nadie me lo reconozca) y de lo primero no me quejaría si no fuese porque la educación pública consiste en meter a los niños en fábricas de ignorantes donde sólo se hace hincapié en su adoctrinamiento en un conjunto de paridas sin sentido.

Muchos están peor que yo. Se levantan a las 6 de la mañana, vuelven a casa cuando sus hijos se van a la cama, conviven con la cotidiana amenaza de perder su trabajo y hacen encaje de bolillos para que el fruto de su sacrificio vital les permita llegar a fin de mes.

Y otros, de número creciente, están aún peor. Han perdido su trabajo y conservan escasas esperanzas de conseguir otro.

Todos, de alguna manera, ponemos un montón de dinero para que vosotros, que sois muchos, os alimentéis de nuestra pasta.

Porque vosotros, incompetentes ejecutivos de la nada, mediocres gobernantes de nuestro Estado central, vivís de nuestro dinero. Sois parte un elefantiásico entramado de Ministros, Secretarios de Estado, Directores Generales, y parásitos varios que contáis con un ejército de asesores, viajáis en coche oficial y reserváis Clase Preferente en vuestros viajes privados, con mi dinero. A cambio, resultáis totalmente incapaces de resolver nuestros problemas, no garantizáis nuestra seguridad ni dentro ni fuera de España, no nos protegéis del desempleo, ni prestáis servicio alguno. Sólo se os ocurren normas para coartar nuestra libertad, para vigilarnos, atemorizarnos y decidir qué es bueno para nosotros. Tomáis posesión de nuestra vida pública, privada y de nuestro dinero para complicarnos la vida, y parís normativas orientadas a seguir siendo necesarios, a no permitirnos deshaceros de vosotros.

Por si fuese poco, inventáis problemas inexistentes, enfrentáis a la sociedad reabriendo debates cerrados, legisláis para cuatro, y tenéis la jeta de pagar un sueldo a majaderas de manual sin el menor sentido el ridículo que nos hablan de “acontecimientos planetarios”. Todo con mi dinero.

Vosotros, prebostes de alguno de los diecisiete gloriosos mini-estados autonómicos, también vivís de mi pasta. Unos subidos a cuentos imposibles como la fábula de Aitor, otros mitificando a unos segadores de hace cuatrocientos años. Los demás, a rueda de éstos, os habéis montado un chiringuito de consejerías, direcciones, subdirecciones, patronatos, embajadas y demás máquinas de gastar. Con mi dinero, claro está. Usáis la pasta que yo Continue Reading

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Turistas en Cehegín

Ingleses en la corrida de San ZenónMe llena de alegría ver que Cehegín ha conseguido atraer a gente de fuera de España, que se establecen en el pueblo como población estable, sobre todo ingleses, creo.

No solo los veo comprar por las tiendas, sino que han abierto comercios, cada vez más e incluso han abierto más de un bar. Es una población que no solo viene a disfrutar del Sol en su jubilación, sino que como vemos, generan actividad económica. Por contra, aunque no lo conozco desde adentro, parece que los cehegineros no hacen lo suficiente para alegrarles más la vida, y fomentar aún más si cabe, que vengan cada vez más al pueblo, bien en forma de turismo, o bien en forma de estancia semi-permanente. Como digo, no tengo datos “objetivos” para saber si realmente se realizan acciones especiales o no, estoy hablando de lo que observo cuando los veo por ahí, y veo su relación con el resto de ciudadanos de Cehegín, sobre todo con los comerciantes.

En Cehegín queda aún un trabajo muy duro para que cambiemos el chip; en todas y cada una de las acciones que se hacen (desde del diseño de un cartel, una página web, o cortar una calle), hemos de pensar en el turista, sea de donde sea.

Todas, absolutamente todas las acciones que tengan un interfaz con el ciudadano, deberían ser analizadas y mirar si tienen algún impacto en el turista/turismo. Esto no es así ahora, como relato a continuación.

La calle López Chicheri, la vía más importante de acceso al Casco Antiguo de Cehegín, corazón y locomotora turística del pueblo, lleva cortada varios días, por obras para la nueva oficina de turismo; entre esos días, uno de los fines de semana fuertes del verano de Cehegín, el de los encierros de San Zenón.

El turista que llega a Cehegín, y sube con su coche a la Plaza del Castillo, tan ricamente, se encuentra al bajar, que no puede regresar por el mismo sitio, y tiene que salir a la fuerza por la Cuesta Moreno. Al llegar a la rotonda de la Gran Vía/Cuesta del Olivar/Carretera de Canara, no hay absolutamente ninguna indicación de para dónde salir del pueblo, para dónde hay que ir a coger la autovía, para dónde se va a Caravaca, para dónde tengo que ir si quiero coger la carretera de Murcia, nada, cero, ni una sola indicación a lo largo del desvio.

El tema está, en que quien corta las calles o las carreteras (y hace unos meses, por ejemplo, pasaba algo parecido con la carretera de acceso a Cehegín del Agua Salada), debe pensar que todo el mundo que circula por Cehegín, es de Cehegín, y sabe cómo ir a todos los sitios.

Amigos responsables de cortar las calles y de poner las señalizaciones POR FAVOR, PENSAD QUE POR CEHEGÍN TAMBIÉN CIRCULAN TURISTAS, QUE LA ÚNICA GUÍA QUE TIENEN SON LAS SEÑALIZACIONES VIALES, Y NO TODO EL MUNDO SE CONOCE LAS CALLES Y RUTAS ALTERNATIVAS. ¿Qué impresión se va a llevar ese turista que hemos conseguido que se cabree al verse perdido en un pueblo sin indicaciones?, ¿qué preferimos, que ese turista cuando llegue el lunes a su oficina le cuente a sus compis lo bonito que es el pueblo que ha visitado, o le cuente que estuvo media hora perdido intentando encontrar por dónde se salía del pueblo?.

Otra cosa. Aún están colgados en el cruce de Carretera de Murcia con Cuesta del Parador los carteles de “Recogida de dorsales de la media maratón”, ¿cuándo fue la media maratón?. Hay que cuidar la imagen del pueblo. La misma persona que pone un cartel el día antes de un evento, para dar indicaciones, debería retirarlo. La tarea de esa persona no debe terminar cuando pone el cartel, sino cuando lo quita.

Por favor, vamos a poner al cliente en el centro (perdón, al turista), porque si no, no vendemos una escoba. Nuestro producto es el pueblo y nadie compra una cosa desaliñada, y encima de todo, en una tienda donde no le atienden bien. O intentamos ser excelentes y cuidar los detalles, ser mejores que los de al lado, o no hacemos ná de ná.

Yo creo que el futuro de Cehegín está en el turismo y en el cambio de modelo a través de la renovación tecnológica de algunos de sus sectores económicos, el problema es que los cehegineros no lo creen.

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campaña marketing nespresso – cosas de Madrid – micropost

Venía de cenar del VIPS de Velazquez, subiendo por la Castellana, cuando de repente he visto que había un tio subido en una grúa, haciendo algo en la fachada de El Corte Inglés de Castellana. No hubiese llamado la atención, de no ser porque había un foco intenso (del tipo “cañón” que iluminan a los cantantes en los conciertos desde atrás), que le iluminaba perfectamente y marcaba un círculo, cuál luna llena de verano, en la fachada del edificio, con este “operario” en el centro.

Grafiteros pintan lona gigante para Nespresso

.

Tanto me ha sorprendido que no he dudado en aparcar y bajarme para ver qué era. Al aproximarme, ya andando, he visto que el colega, con un bote de spray grafitero, estaba dale que te pego pintando una pancarta desorbitadamente grande, tanto como que cubre la fachada del edificio principal del corte de Castellana. Al poco, he recordado que la semana pasada leí la siguiente noticia en Marketing and news: Siete grafiteros profesionales pintarán una lona gigante para Nespresso.

Y como llevaba ya más de un mes sin estar en Madrid, me ha dado por pensar las cosas que hay en Madrid, entre otras, “que las noticias las vives en directo”…

un abrazo,
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¿Por qué no se cumple la Ley antitabaco?

prohibidofumarLa ley antitabaco en España: podemos ve unas pinceladas básicas de manera introductoria en la wikipedia >>

Desde mi punto de vista este artículo de la wikipedia tiene un sesgo bastante polítizado, al hacer especial énfasis en las posiciones que han adoptado al respecto las Comunidades gobernadas por un partido político o por otro. ¿Tal vez estemos ante un problema político?, quizá sea una de las variables, sin lugar a duda, pero no la principal.

Esta tarde he estado en un concierto de “bandas de cornetas y tambores” en mi pueblo, Cehegín (Murcia). Tenemos la suerte de tener una sala de conciertos (Sala Camelot), antiguo cine, de las mejores de la Región de Murcia, de gran capacidad, buena acústica, bien acondicionada y muy polivalente, ya que suelen celebrarse en ella desde conciertos de rock, pasando por obras de teatro hasta eventos “oficiales” que organiza el ayuntamiento del tipo pregones, galas de presentación de “reina de las fiestas” y este tipo de saraos sociales.

A lo que vamos. Un lugar cerrado (antiguo cine), donde nos congregamos centenas de personas, abuelos, padres, madres, jóvenes, NIÑOS, y la gente fuma con total impunidad. La verdad es que no he visto ningún cartel que indique la prohibición de fumar, pero si lo está, ¿quién se encarga de que se cumpla la prohibición?, y si no lo está, ¿por qué no está debidamente señalizado que está prohibido fumar en este tipo de recintos?.

modificación posterior: entiendo que si prohibiesen fumar en el Camelot, igual no iba el 30 o 40% de la gente, y en un pueblo pequeño, los organizadores de los saraos, tal vez no se puedan permitir perder “esa audiencia”, pero es cuestión de educar a la gente. Antes nos parecía imposible ver una oficina sin gente fumando delante del ordenador, y ahora pasa lo contrarío, que no nos podemos ni imaginar cómo aguantábamos en la oficina con la gente fumando dentro.

Yo, bien puedo drogarme y ser un fumador pasivo, vale, pero si tuviese hijos, no me gustaría que estuviesen inhalando todo ese humo y porquería del aire, ¿qué puedo hacer, dejar de asistir a estas cosas si tengo que ir acompañado de mis niños?, ¿tienen más derecho los fumadores irrespetuosos que yo de poder disfrutar de este tipo de eventos socioculturales?.

En cualquier caso, en un concierto de rock, entiendo que no se pueda controlar que la gente fume o no, ahora bien, lo que no puedo tolerar, es que mientras estoy comiendo en un restaurante, las personas de la mesa de al lado estén fumando, o entrar a un salón donde el humo empapa el ambiente, y hablo de restaurantes, donde supuestamente deberían tener perfectamente delimitada la zona entre fumadores y no fumadores.

Los fumadores podrían decir que ellos tienen derecho a fumar, yo puedo decir que tengo derecho a respirar aire puro. Al final, el secreto está en ser tolerante y respetuoso con los demás. Conozco a fumadores respetuosos, que no fuman cuando saben que puede haber alguien que se sienta molesto, bien sea por estar en un lugar prohibido por la normativa, o bien por ser un lugar cerrado o cualquier otra razón. Son fumadores educados, que comprenden que los demás son fumadores pasivos, y antes de encender un cigarro, en un entorno de duda, salen a fumar fuera.

En la cadena de hostelería VIPS, muchos de sus locales están habilitados con zona de fumadores y de no fumadores, separados debidamente por sus cristales, aunque creo que no en todos ellos. Hay muchos sitios donde te dicen, ¿fumador o no fumador?, y resulta que eliges no fumador, y a dos mesas de tí, están fumando, sin ninguna separación de por medio porque esa zona ya es de fumadores!!, de escándalo.

En muchos casos estoy optando por dejar de ir a los sitios donde no puedo comer en zona de no fumadores, ¿y el olor que coge la ropa?. Y que conste que de vez en cuando, puedo “echar un cigarro” más que nada por el echo social, pero ante todo respeto al no fumador.

¿Qué está pasando aquí?, ¿por qué no se cumplen los mínimos de la Ley?. Al parecer, no me la he leido, ésta deja en manos de las Comunidades Autónomas la inspección y los regímenes sancionadores.

Algunas Comunidades Autónomas, se han molestado en modificar la Ley para incorporar su punto de vista, y me parece bien, siempre y cuando se cumplan los mínimos exigidos. El razonamiento es simple, dirán los de las comunidades autónomas: “si soy tengo que pagar las inspecciones y aplicar las sanciones, yo ajusto la Ley a mi gusto”. Vale, no lo veo mal, !pero por Dios!, haz que se cumpla la Ley al menos en sus mínimos!!.

Por favor, que alguien haga que se deje de fumar en los lugares donde la lógica dice que no se debería fumar, no pido otra cosa.

un abrazo,
aabrilru

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